El Central apuesta a reconstruir credibilidad

La mayor desaceleración de la inflación es en los precios regulados; la tendencia se mantendría en los próximos meses. La mayor estabilidad del tipo de cambio tenderá a moderar las variaciones en los precios de los bienes transables internacionalmente.

Después de conocerse los resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de noviembre, los cuales mostraron una nueva caída en las expectativas de inflación, el Banco Central avanzó, tal como estaba previsto, en la eliminación del piso de la tasa de interés de referencia del 60%. Acompañando esta decisión, la autoridad monetaria anunció también adecuaciones en la política de intervención cambiaria y en el ritmo de ajuste de los límites de la “zona de no intervención”.
Por otra parte, en línea con la evolución de las expectativas, los datos de precios de noviembre registraron una desaceleración de la tasa de inflación, en un marco de menores incrementos de precios regulados y mayor estabilidad cambiaria, entre otros factores.
Desde su instrumentación a comienzos de octubre, el nuevo esquema de política monetaria logró disminuir la volatilidad financiera y llevar estabilidad al mercado de cambios, con la cotización del dólar pasando a moverse entre el límite inferior y el centro de la “zona de no intervención” dispuesta por el Banco Central.
Para el Banco Ciudad, en su último reporte, esta mayor estabilidad cambiaria sirvió de base para una desaceleración de los indicadores de precios minoristas y dos bajas consecutivas de las expectativas de inflación a 12 meses vista, cuya mediana pasó de 31,9% en septiembre a 28,6% en noviembre, con un recorte de 3,3 puntos porcentuales.
Siguiendo lo acordado con el Fondo Monetario Internacional, este retroceso en las expectativas de inflación habilitó al Banco Central a eliminar el piso de 60% que se había autoimpuesto para la tasa de política monetaria (tasa promedio de la licitación diaria de LELIQ), la cual ya se había acercado a dicho límite a fines del mes pasado, tras acumular un descenso de 13 puntos porcentuales.
“No obstante, el BCRA reafirmó su intención de mantener una actitud de cautela en lo que hace al crecimiento de la base monetaria, anunciando que planea sobrecumplir su meta por tercer mes consecutivo, algo que ya se vio reflejado en la evolución de la tasa de política, la cual se estabilizó en torno al 59% desde inicios de diciembre”, agrega.
El informe plantea que la preocupación por evitar un descenso demasiado rápido de la tasa de interés, que pueda resultar prematuro, fue acompañada por la decisión de readecuar la estrategia de intervención cambiaria.
A partir de diciembre, si el tipo de cambio llega a ubicarse por debajo de la “zona de no intervención”, el BCRA realizará compras de dólares mediante licitaciones diarias (como estaba previsto), pero estas serán ahora de hasta US$ 50 millones (a diferencia de los US$ 150 millones pautados inicialmente), con la restricción adicional de que la expansión resultante de la base monetaria acumulada a lo largo de cada mes no pueda exceder el 2% de la meta. Por el contrario, en el caso que el tipo de cambio se sitúe por encima de la “zona de no intervención”, las licitaciones seguirán siendo por hasta un máximo de USD 150 millones diarios.
Por otra parte, el Central anunció también cuáles serán los límites de la “zona de no intervención” cambiaria en el primer trimestre de 2019, procurando lograr un balance entre evitar que se erosione la ganancia de competitividad alcanzada recientemente y marcar una referencia a la baja para las expectativas de inflación.
En este sentido, las bandas cambiarias mostrarán una desaceleración en su tasa de actualización mensual, la cual pasará del 3% al 2%, posicionándose levemente por debajo del 2,4% en el que se espera se sitúe la inflación en el primer trimestre de 2019 según el REM. De verificarse estos números, la ganancia de competitividad cambiaria frente a diciembre de 2017, que actualmente resulta del 43,3% medida por el tipo de cambio real bilateral con el dólar, se reduciría apenas al 42,1% en abril, en caso que el precio de la divisa se ubique en el piso de la “zona de no intervención” cambiaria.



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