Un futuro encantador

Unos pocos temas le bastaron el año pasado a la cantante Billie Eilish para figurar entre los recomendados de Apple Music dentro de la categoría Up Next. Ahora, la joven vocalista de 17 años se ganó un sitial de privilegio en otro de los espacios que Apple ofrece a sus usuarios.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Billie Eilish, la protagonista de uno de los grandes fenómenos virales de la música el año pasado, no fue al colegio, tras ser diagnosticada con el síndrome de Tourette. Nacida en 2001, sus padres, una actriz y un músico, decidieron que ella iba a recibir la educación en casa, aunque –eso sí- cuando tenía ocho años la inscribieron en un coro infantil de Los Angeles. Apenas tres años después, Billie empezó a componer y cantar sus propias canciones, siguiendo el ejemplo de su hermano mayor, que a esa altura, con tan sólo 15 años de edad, ya tenía una banda e interpretaba los temas de los que él mismo era autor.
Estamos hablando de una generación que creció viendo Disney Channel y que hizo sus primeros dibujos en la pantalla de una computadora utilizando el Paint. Son los primeros niños que aprendieron a hablar a través de los teléfonos móviles y que advirtieron que, cuando no sabían algo, en vez de preguntárselo a los padres podían buscarlo en Google. Nos referimos, entonces, a los que atravesaron la infancia de la mano de “Shrek” y “Toy Story”, sumergidos en la fiebre retro que los ponía a cantar los hits de los setentas y ochentas que no podían faltar en esas bandas de sonido.
Cabe preguntarse cuán distintos pueden ser estos artistas noveles, nacidos y criados en el tercer milenio, con respecto a los que pertenecen a las camadas anteriores, es decir, aquellos a los que les tocó en suerte un tiempo en que lo analógico se imponía por sobre lo digital. Uno tiende a creer que las diferencias deberían ser notorias; que no es lo mismo haberse iniciado en la música entre casetes y discos compactos, que haber desarrollado habilidades en esas artes mediante la escucha de archivos en mp3 o por obra y gracia de las plataformas de streaming.
Y, sobre todo, resulta difícil imaginar qué influencia puede ejercer la inmediatez con que hoy un cantante puede alcanzar la popularidad, en relación al lapso mucho más prolongado que exigía antes esa travesía que llevaba desde el anonimato a la fama. Se supone que existen infinitos factores que obligan a pensar que esa celeridad no es inocua y que todo el bagaje musical al que los neófitos tiene acceso con apenas un clic, debe plasmarse en las obras de estas promesas musicales que empiezan a dar a conocer su material cuando todavía ni han salido de la adolescencia.
Pues bien, lo que se percibe en lo que ha trascendido de Billie Eilish en los últimos dos años no es nada que pueda ser catalogado como enteramente nuevo, aunque eso no significa que no tenga su encanto. Parte de su repertorio es asimilable al estilo lánguido y melodioso de Lana del Rey, pero también remite a voces alternativa de comienzos de los noventa, como k.d. Lang o Julee Cruise. Y también aparecen en otras piezas no pocas reminiscencias a bandas independientes de la misma época, a cuyo eje sonoro se lo desvía con rumbo a un sutil toque electrónico.
Unos pocos temas le bastaron el año pasado a Billie Eilish para figurar entre los recomendados de Apple Music dentro de la categoría Up Next, que anticipa los probables artistas destacados del futuro. Para este 2018, la joven vocalista se ganó un sitial de privilegio en otro de los espacios que Apple ofrece a sus usuarios. La canción “Come out and play”, de Billie Eilish, suena como fondo del tradicional video navideño de esa compañía, en el que recomienda compartir gift cards. Para tener apenas 17 años, cuenta ya con argumentos de peso como para prestarle atención a sus próximos pasos.



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