Documento de identidad

A cincuenta años de su publicación original, el tema “Viento, dile a la lluvia”, de Los Gatos, admite todavía nuevas reversiones, como la que acaba de lanzar la cantante Hilda Lizarazu, quien incluyó a esa pieza como parte de un álbum homenaje al repertorio iniciático del rock argentino.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Después del enorme éxito del single “La balsa”/“Ayer nomás”, publicado por el sello RCA, el grupo Los Gatos grabó su primer disco larga duración bajo ese nombre y se convirtió en una de las formaciones más populares de aquello que en aquel entonces se denominaba “música beat”, aunque ya presentara matices más vinculados al rock. En 1968, el sello los instó a lanzar un segundo LP, “Los Gatos Vol. 2”, donde se iban a disparar nuevas líneas compositivas, a partir de la amplitud de influencias que tenía en ese entonces el líder de la banda, Litto Nebbia, quien contaba con apenas 19 años.
A comienzos de los años sesenta, Nebbia había escuchado las primeras obras de bossa nova gracias a su padre, que tenía una orquesta musical y estaba muy atento a lo que pasaba en el mundo del arte. Según su propio relato, el cantante de Los Gatos viajó a Brasil en 1968 y conoció allí a Antonio Carlos Jobim, uno de los padres fundadores de ese género brasileño, que adquirió fama internacional y terminó colándose en el jazz y hasta en el trabajo compositivo de los Beatles. A finales de esa misma década, la bossa nova también iba a aparecer en las canciones de los albores del rock argentino.
Admirador de ese ritmo, tras haberlo tocado junto a Tom Jobim, Litto Nebbia se atrevió a incorporarlo a una de sus composiciones, disfrazado tras una impronta blusera que lo hacía un poco menos exótico para el paladar del público nacional. El tema se llamó “Viento, dile a la lluvia” y propuso una letra apta para todo público, típica de los grupos de moda en la Argentina en esos años, con un vuelo poético que remitía a los infaltables tópicos de la libertad y el amor, representados por el vuelo de un pájaro, que se ve dificultado por las inclemencias climáticas.
“Viento, dile a la lluvia” fue la canción de Los Gatos que más se aproximó a “La balsa” en cuanto a cifras de ventas, y constituye uno de los mayores aciertos de esa formación, a la que se considera como pionera del rock en estas regiones. A pesar de su heterodoxia sonora, consiguió cautivar las preferencias de la gente y ha recibido versiones de todo tipo, incluyendo una de Doménico Modugno, que la cantó en italiano en 1976 y la grabó bajo el título de “Il passero”, otorgándole renombre mundial a esa pieza compuesta por Litto Nebbia.
A cincuenta años de su publicación original, “Viento, dile a la lluvia” admite todavía nuevas reversiones, en este caso como parte de un rescate emotivo de los temas que conformaron el repertorio iniciático del rocanrol en la Argentina, entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Con producción de Lito Vitale, en su nuevo álbum “La génesis” la cantante Hilda Lizarazu deja de lado por un momento su propia vocación autoral,, para adaptar y apropiarse de esas que sabemos todos, aunque no por eso dejamos de apreciar el valor que tuvieron como promotoras de que esa tendencia musical del hemisferio norte tuviera un arraigo local.
En ese disco también figuran “No pibe” de Manal, “Mariposas de madera” de Los Abuelos de la Nada, “Natural”, de Tanguito, “De nada sirve”, de Moris, “Génesis” de Vox Dei y “Figuración” de Almendra, entre muchas otras obras fundamentales de un tiempo que ya se ha vuelto legendario. Y como primer track del disco se luce “Viento, dile a la lluvia”, esa pieza de lírica naif que, en su simpleza, expone el collage de matices que poblaba el talento de algunos de esos padres fundadores, apresurados por darle una identidad a un género que hasta ese momento no la tenía.



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