Ningún Cavagliatto quiere ser presidente

En Instituto, los responsables del área básquet (padre e hijo) disfrutan del buen momento deportivo en Liga Sudamericana, pero se mantienen ajenos a comandar un proceso al frente de la institución.



Por Federico Jelic

La gente del básquet de Instituto está viviendo un sueño del que no quiere despertar. Merecido después de años de trabajo y esfuerzo, a punto de disputar la final de la Liga Sudamericana contra Franca de Brasil, superando dos instancias bravísimas para después llegar a la cresta de la ola del básquetbol continental. Y pensar que hace siete años meses atrás, figuraba en el Provincial. En ese progreso y crecimiento evidente es imposible no hacer referencia a los dirigentes responsables de conducir este proceso, los Cavagliatto: Mario (padre) y Juan Manuel (hijo), quienes a pesar de los elogios que reciben en materia de gestión, se resisten sistemáticamente a la idea de poder ser presidentes del Instituto Atlético Central Córdoba. Solo aspiran a conducir la disciplina del básquet, y eso que forman parte de la comisión directiva y del oficialismo, en este caso, que encabeza Gastón Defagot hasta mayo de 2019.
Dicho sea de paso, Juan Manuel Cavagliatto, alias “tatú”, es vicepresidente segundo del club, y más allá de sus logros dirigiendo en esta etapa, su función se limita solamente al básquetbol y a acompañar a los demás integrantes de la cúpula directiva en las reuniones generales. Su padre Mario siempre estuvo ligado a los oficialismos de la entidad desde hace varios años, con poca injerencia en el fútbol y en la parte institucional, quizás solo a modo de consulta, pero no se metió jamás en la parte presupuestaria, por ejemplo. De todas maneras, lo que llama la atención es que con la confianza que tienen con otros pares de la conducción, no tengan deseo de sumarse a un proyecto general en la institución de Alta Córdoba. Apoyando desde el básquet, solamente pero ustedes allá, yo acá, en el parquet.

Instituto y el básquet, por otro camino
Lo que hay que saber primero que todo para entender la realidad del basquetbol en Instituto es que de que no se trata de un gerenciamiento o una concesión, es una disciplina que se maneja independientemente del fútbol y del presupuesto general. No abona canon, es como una tercerización. Se hacen cargo de los gastos generales, salarios de los profesionales, viajes, impuestos, todo sin recibir aportes de la masa societaria del club, de hecho, tiene sus propios adherentes. Los recursos son genuinos, desde aportes, sponsors públicos y privados, aunque las erogaciones mensuales no son inferiores al del departamento fútbol, por ejemplo. Más allá de que en los ’80 tuvo un breve romance en la Liga Nacional de Básquetbol, junto con Atenas, tuvieron que pasar 30 años para volver a la elite nacional. Los Cavagliatto, propietarios de una empresa con flota de camiones, apostaron al equipo y del asociativo, provincial (2011), Torneo Federal, llegaron al TNA para después dar el gran salto en 2015. Es la cuarta temporada en “Primera”, con una clasificación a un torneo internacional, hito más importante en su historia, y el sueño de quedar guardados para siempre en las vitrinas es un desafío palpable.
Pero de todas maneras, sus objetivos no figuran en ocupar el sillón presidencial del club. Y se los han ofrecido en reiteradas oportunidades. Cuentan con buena imagen en los pasillos y puertas afuera, más allá de algunas diferencias con otros directivos. Dicho sea de paso, el vice primero hoy es Daniel Pedraglio, hijo de Atilio, histórico y notable dirigente desde hace años. Hay que decirlo: los opositores o mejor dicho, los no afines a Defagot ya este núcleo, acusan de que tanto Mario (Cavagliatto) como Atilio (Pedraglio) son los gurúes de las últimas dirigencias. Que ponen candidatos, los fogonean, pero que por detrás son ellos los que tejen y manejan los destinos institucionales.
En ese sentido, ambos mostraron interés de seguir colaborando con el club, ayudando desde afuera, nunca dando la cara como responsables, pero está claro que no van a dejar solos a sus descendientes directos si permanecen ligados a la institución. Pero ellos encabezando un proyecto, jamás sucederá.
Dentro de ese contexto, como vice segundo y como cara visible del básquet de Instituto, ahora internacionales y jugando finales, es lógico que Juan Manuel Cavagliatto sea tentado como para continuar la línea de mando que deja Defagot.

Sin Defagot, ¿Quién?
Es que el propio Defagot, desgastado por los últimos meses del ciclo donde hubo algunos retrasos salariales que tomaron estado público, se siente cansado y sigue repitiendo que no se presentará a la reelección en los escrutinios de mayo próximo. Y en parte, también se siente desilusionado, según trascendió, no solo con el ambiente del fútbol, sino por algunas ingratitudes que pueden venir tanto de los socios como de algunos pares de comisión.
De todas maneras se puede inferir que el vocal Roberto Castoldi es una opción firme como candidato. Y de hecho se presentó acompañando a Defagot en la invitación del presidente de AFA Claudio Tapia, en la concentración de la Selección Argentina en Salsipuedes, junto a otros dirigentes de los clubes cordobeses en una cena particular, en el día después del partido ante México, en el Mario Kempes. Castoldi acompaña regularmente al presidente en varios partidos y en muchas negociaciones, aunque mantuvo un perfil más ausente después de la recordada discordia de palqueros, con la denuncia policial recibida por agresiones contra el socio Gustavo “Gon” Núñez, quien supo estar a cargo del Futsal.
Lo concreto es que con Defagot a un costado y Castoldi en silencio, no hay más referentes puros del oficialismo de estos dos años y medio. Justo en el año que comienza a abonarse el Concurso Preventivo, con la tan temida primera cuota (casi seis millones de pesos, entre acreedores privilegiados y quirografarios). Por los enormes resultados en el básquetbol y el presente glorioso en la final de la Sudamericana, es inevitable consultarle al menos o tratar de ungir a Cavagliatto (Juan Manuel) como futuro candidato. Méritos de gestión tiene aunque está claro que no es lo mismo dirigir al básquetbol que al club en todas sus áreas, a la par de las obligaciones de la Justicia con la deuda homologada. Es un desafío, no solo para Cavagliatto, pero no han aparecido otros apellidos ilustres ni de otras dirigencias ni de otros frentes políticos con la fuerza suficiente como para postularse de manera natural.
¿Qué pasará con Daniel Pedraglio? ¿Tendrá intenciones de presentarse? ¿Castoldi? ¿Tomás Roqué, de la oposición? Gustavo Dybala, hermano mayor de Paulo, de Juventus y Selección Argentina, no posee la antigüedad societaria suficiente como para presentarse. La brecha se acorta. Y de los exitosos (al menos en el básquet) Mario y Juan Manuel Cavagliatto, a pesar de que muchos los señalan como los más preparados y criteriosos para hacerlo, no tienen voluntades reales de hacerlo. Mientras tanto disfrutan las mieles de jugar internacionalmente, con un balance más que superavitario en lo deportivo, sabiendo que continuarán en sus cargos independientemente de quienes sean gobierno en Instituto.



Dejar respuesta