Inflación de candidatos en Villa María: síndrome Córdoba



Por Gabriel Osman

Eduardo Accastello, tres veces intendente de Villa María.

La ciudad de Villa María está a 150 kilómetros de esta Capital, pero parece que hasta allí ha llegado el “síndrome Córdoba” para sus elecciones municipales del próximo año. En esta ciudad hay, en número redondos, una veintena de precanditatos a intendente, y sólo contando los partidos o alianzas que discuten realmente poder (peronismo y Cambiemos), mientras que en Villa María, mucho más chica, hay trece.
Pero hay diferencias: en Córdoba el resultado está abierto pero en Villa María la disputa real es entre el actual intendente, Martín Gill, y Eduardo Accastello, tres veces ex. Y, además, está tenida contenga muy probablemente no al candidato sino al próximo intendente. Es notable la preponderancia del peronismo desde la declinación de la UCR, cuando Miguel Angel Veglia gobernó por tres mandatos consecutivos (entre 1987 y 1999). En la ciudad y aun en el departamento San Martín sigue siendo fuerte (invicto en su coto desde 1996 hasta 2015), aunque en las presidenciales se derrumbó cuando Mauricio Macri arrasó en la provincia y también en ese coto.
Una encuesta reciente es una gráfica de la proliferación de candidatos, aunque también tiene datos nítidos de que ganaría el peronismo una vez más. El ex jefe comunal mide en intención de votos 32,8% y Gill 23,6%. Es una encuesta encargada por Eduardo Accastello, realizada entre el 26 de noviembre y el 4 de diciembre por Estudios de Opinión Pública, sobre 4.046 casos, para una población de entre 18 de 65 años, con un margen de error de más menos 2,8% y a través de redes sociales. Solo Juan Zazetti (PRO) pasa los dos dígitos (14,3%) y ya se asoma por debajo del 10% no sabe/no contesta (8,3%). Valga poner como ejemplo que el radical (otrora, partido de poder) mejor posicionado es Marcelo Barotto (3.9) y luego le sigue nada menos que el presidente del PRO provincial, Darío Capitani (3,1%).
Accastello ha sido tres veces intendente de Villa María (1999-2003, 2007-2011 y 2011-2015). El o su mujer, Nora Bedano (2003-2007), cruzaron todo el kirchnerato, y a Villa María le fue muy bien con inversiones que cambiaron la ciudad. Y, de yapa, el accastellismo pudo testar a favor de Gill, actual intendente y hoy rival de su mentor. La gestión de Gill también tiene una buena imagen, con méritos que van más allá del dedo de Accastello, como que llegó a una banca de Diputados de la Nación en 20013 y que también ha sabido ser, como su ex padrino, un político razonable tras la declinación del kirchnerismo, armando buenos vínculos con Juan Schiaretti y el peronismo cordobés.
Es probable que se crucen en una interna, es probable que no. No hay traiciones ni deslealtades: es la ley del embudo de la lucha por el poder. La ambición no se legitima per se, sino por sus resultados. Es un atributo que la historia le coloca o no, pos facto.
Accastello fue durante dos años y medio ministro de Gobierno en el segundo mandato de José Manuel de la Sota (2003-2007). Podría decirse que en la actual encrucijada del peronismo de Córdoba tras la muerte de del ex gobernador, el panperonismo lanzado por Schiarretti lo debe contener para el perfeccionar el ciclo virtuoso de los 20 años del PJ en el poder. Puede ser como intendente de Villa María, puede ser con cargos más empinados. En cualquier caso, Accastello necesita marcar la cancha.



1 Comentario

  1. No se puede creer que haya gente que todavía apoya a accastello, con la mala gestión que hizo, un mini cristinita ilustrado !!! El que lo apoya, algo abrá mordido ….

Dejar respuesta