Previsible: tácito pedido de cupo de minorías sexuales

En el marco en el Festival Amor Libre, realizado en el Teatrino de la Ciudad Universitaria, el espacio “Ciudad Despierta” expresó que “en el escenario político actual no hay ninguna opción política capaz de articular a los nuevos emergentes que atraviesan la crisis de representación.

Por Gabriel Osman

Era previsible. Se puede hasta construir un silogismo que muestre la lógica impecable de su reclamo: Primera premisa: las féminas lograron cupos en la política solo por ser mujeres. Segunda premisa: lesbianas, gays, transexuales y bisexuales son sexualidades distintas. Conclusión: tienen el mismo derecho a tener espacios propios, bancas incluidas en los organismos colegiados.
Por esto, en el marco en el Festival Amor Libre, realizado en el Teatrino de la Ciudad Universitaria, el espacio “Ciudad Despierta” expresó que “en el escenario político actual no hay ninguna opción política capaz de articular a los nuevos emergentes que atraviesan la crisis de representación. Hay un lugar vacante de representación de las nuevas generaciones y las nuevas demandas que los pibes de Ciudad Despierta vienen ocupando muy bien”.
Las declaraciones están repletas de expresiones típicas de “lenguaje inclusivo” (lxs, algunxs, dinosaurixs, etcétera), pero también estuvo repleta de público, claramente más de 700 “pibxs”, y contó con la participación de varias bandas como La Cartelera Ska, Droli Rope y Según Vo; intervenciones teatrales; talleres y lectura de poesía. Un pequeño Woodstock, aunque no se sabe con precisión si también dieron rienda suelta al desenfreno amoroso.
Ciudad Despierta no coincide necesariamente con el movimiento LGTB. Más bien es un espacio político creado hace cuatro meses por un grupo de jóvenes de diferentes profesiones y con experiencias militantes diversas, que incluye también a heterosexuales y otras diferenciaciones no necesariamente de sexualidad.
Más bien, Ciudad Despierta es feminista, diversa, disidente, inclusiva e interpela a estos sectores porque está en su propia constitución de identidad y porque está construida por “ellxs mismxs”, aseguran.
Para una publicación como Alfil, que pone foco en la política, lo que más llama la atención es el pedido que lentamente comienza a asomarse desde estos sectores y que no es otra cosa que su pedido de espacio en la política por no sentirse representados por “lxs dinosaurixs”. Como puede advertirse, son iconoclastas hasta con el lenguaje.
No se han expedido con un reclamo expreso de bancas, pero está insinuado. Tampoco si ese eventual reclamo formal va a cuantificar cupos por sexualidad. En la actualidad, el reparto es entre dos sexos, mujeres y hombres. Pero está claro que lesbianas, gays, transexuales y bisexuales son todas diversas entre sí. Si se aplica el rigor lógico antedicho, deberían pedir para cada sexualidad autopercibida: seis sexualidades, hasta ahora.
El espacio Ciudad Despierta anunció que van a presentar en el Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para declarar a la ciudad de Córdoba la capital del Amor Libre, del goce y de “les cuerpes” disidentes. La iniciativa tiene como objetivo regular el ingreso a espectáculos públicos y privados (inclusive boliches y bares) a cualquier persona sin ningún tipo de discriminación.
“Estamos dispuestos a ocupar espacios de poder para ser la voz de la nueva generación y la nueva política (…) porque lxs dinosaurixs están en extinción y que se les acabó su tiempo”, remataron.



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