Plan de lucha lucifuercista trastabilla con el calendario

Después de que la Provincia denunciara al sindicato de amenazar la ejecución de su plan de obra pública, Gabriel Suárez, titular del gremio, prefirió promediar sus palabras, explicando que sólo hablaba de la “obra eléctrica”.

Por Felipe Osman

El sindicato de Luz y Fuerza lanzó ayer el plan de lucha que había anunciado el pasado martes, al finalizar la asamblea que reunió a los trabajadores y la conducción en la sede que el gremio tiene de calle 27 de abril. Cómo puntapié inicial, las huestes de Gabriel Suárez marcharon hacia la Escuela de Capacitación de Epec, en Barrio Villa Belgrano, y luego se movilizaron por un tramo de la Avenida Circunvalación.
Las palabras de Suárez durante el anuncio de este nuevo raid de marchas y protestas son, de hecho, las que el Fiscal General de la Provincia, Jorge Córdoba, tomó para fundar la denuncia que este lunes presentó contra la conducción del sindicato.
En ella, el funcionario alude a “amenazas directas y concretas de obstaculizar las obras de infraestructura que se encuentran en ejecución”, actitud en la que advierte “un verdadero boicot que afectará el normal desenvolvimiento de estas importantes tareas (que en esencia son obras públicas) que se realizan en beneficio de toda la comunidad”.

A la luz de las declaraciones de Suárez la interpretación de Córdoba resulta no sólo cierta, sino que no cabría ninguna otra. En tal ocasión el gremialista dijo, textualmente, “esperamos que el gobernador Schiaretti entienda que se viene un período electoral, donde a los cordobeses no les va a gustar que Luz y Fuerza esté permanentemente en la calle”.
Y luego agregó, “vamos a hacer paros sorpresivos para que no nos quieran sancionar al compañero obligándonos a hacer las maniobras programadas. Si estamos de paro no nos pueden sancionar porque está legitimada la medida de acción directa (…) Yo veo que están muy apurados con querer cerrar el anillo de la Circunvalación… y bueno, pero si estamos de paro en distintos sectores perimetrales donde tienen que intervenir las maniobras, se le puede demorar también lo que sería el cierre de la obra”.
La amenaza directa de Suárez a la principal obra con la cual el gobernador piensa “asfaltar” su camino hacia la reelección es clara. Más aún si se tiene en cuenta que los concesionarios, encargados de la realización de la obra, no demandan de los empleados de Epec ninguna labor más que autorizar y, en el mejor de los casos, supervisar algunas maniobras de corrimiento de cables para que la construcción avance. En resumidas cuentas, el Gobierno (casi) no necesita de la fuerza de trabajo de los empleados de Epec para que la obra continúe desarrollándose, sólo necesita que no interfieran en su ejecución y, cuando mucho, supervisen una maniobra y firmen la conformidad con su realización.
Los paros sorpresivos anunciados por Suárez tienen por objeto que el empleado que esté a cargo de supervisar esa maniobra no pueda ser sancionado por negarse a hacerlo, pero claramente se trata de un “paro” teledirigido contra la ejecución de una obra en particular y en un momento en particular, a saber, las vísperas de la campaña electoral.
Una primera pregunta es: ¿constituye esto un delito? Será la Justicia quien deba determinarlo pero, prima facie, no parece que así sea. De hecho, la denuncia radicada por la Provincia contra la conducción que lidera Suárez no invoca ningún artículo del código penal que tipifique las acciones de Luz y Fuerza.
Una segunda pregunta podría ser: ¿es relevante que exista (o no) delito? Probablemente no. Sería de extrañar que lo que realmente busque esta denuncia sea algún efecto jurídico. Mucho más propio resulta ver en esto un elemento más de una disputa inscripta en términos estrictamente políticos. Si bien es probable que los dichos de Suárez no constituyan un delito (aunque un capítulo aparte podría dedicarse a las declaradas intenciones del gremio de seguir al Gobernado “a cada lugar en que esté”) lo cierto es que seguramente hubiera servido mejor a sus intereses utilizar el mismo método de presión sin decirlo ante los micrófonos. Hubiera sido, al menos, más prolijo.
Ahora bien, la variación de Luz y Fuerza en sus métodos de protesta tienen una explicación bastante sencilla: los anteriores no dieron resultado. La Ley de Servicios Esenciales dejó sin fuerza a los paros del gremio, que ahora debe garantizar guardias mínimas para la prestación del servicio. La tercerización de las tareas de medición fue otra victoria importante para El Panal.
Los paros sorpresivos anunciados por Suárez buscarán ahora golpear directamente sobre la candidatura del gobernador, pero hay nuevas dificultades para que estas medidas de acción directa sean acompañadas por los trabajadores que, además de estar bastante desencantados con la actual conducción, quieren evitar descuentos en los sueldos de diciembre. ¿Por qué?
Los empleados de Epec reciben las llamadas BAE (Bonificaciones Anuales por Eficiencia). A pesar del nombre, la eficiencia poco tiene que ver en el asunto. En realidad, las BAE consisten en salarios extra que los empleados perciben (hasta tres por año) dependiendo esto exclusivamente de la antigüedad. Y las BAE se calculan en base a los salarios de diciembre. Es decir que, si un empleado se adhiere a una medida de fuerza en este mes, no sólo se le aplicará un significativo descuento en diciembre sino que podría sufrirlo hasta otras tres veces al recibir la BAE.



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