Los perros, el concejal y el oportunismo

El proyecto oficialista para adiestrar a los perros callejeros es una clara mezcla entre oportunismo mediático y desconexión de las obligaciones municipales y las demandas de la sociedad.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Nunca está mal saber identificar la oportunidad, es una cualidad maravillosa para ser explotada. Esa virtud permite robar un beso y que sea correspondido, elegir cuándo dar una mala noticia o definir una fecha de elecciones , aunque también puede ser algo que nos deje en ridículo.
Ayer se conoció el proyecto de ordenanza del concejal Juan Negri, del oficialismo. Como todo el mundo sabe, siempre se puede estudiar en profundidad un tema para legislar al respecto, aunque en general abunde lo otro, el oportunismo. Lo del mencionado concejal cae innegablemente en esta última categoría.
El ataque a unos ciervos en el zoológico (que sorprendentemente no dio lugar a que hablen de ciervicidio, especismo o algo por el estilo) tocó las fibras más sensibles de los ciudadanos y desencadenó el impulso legislativo de nuestro edil.
La cobertura radial de un notero buscando a la jauría responsable de la matanza es una muestra clara de cómo llegó el tema a una gran audiencia. Por eso el concejal vio la oportunidad de meter su proyecto a menos de siete días de ocurrido el episodio. ¿Cómo no iba a conseguir atención al respecto?.
Hay que reconocer el asombroso voluntarismo del edil, que confía en la capacidad del estado municipal de capturar, mantener y adiestrar a unos 35.000 canes, estimación que surge de sus propias declaraciones. Haciendo omisión de las cuestiones de infraestructura (que son fácilmente imputables al abandono de gestiones anteriores o mala relación entre niveles) no hay señales muy alentadoras para reforzar la maravillosa visión de Negri.
No hace falta ser un economista con doctorado para saber el costo que supondría un proyecto de tal envergadura, que recaería íntegramente en unos vecinos que ya están bastante cansados de pagar impuestos europeos para prestaciones insuficientes.
Suponiendo que todo estuviese milimétricamente estudiado para que no se le cobre de más a los vecinos, ¿quién se supone que reciba 35.000 perros adiestrados?. Todos los perros sirven para algo, pero no todos sirven para todo. ¿Habría que crear también una especie de oficina de empleos para caninos?
Sin ser un experto en razas de perros, pero criado en un barrio que supo conservar bastante tiempo los espacios verdes, he podido ver la amplísima diversidad de cruzas que se pueden dar a las márgenes del canal, bajo un puente o por los bancos de una plaza.
Algunos serán demasiado pequeños para lazarillos o para ayudar a la policía (como esos típicos pekineses pelo corto que tienen las viejas en las terrazas), mientras que algunos son demasiado peludos como para hacerle compañía a un jubilado con problemas respiratorios. Según el edil sirven para llevar remedios, ¿servirán para armar pastilleros o recordar el horario de las tomas?.
Dice que también pueden abrir o cerrar puertas, a la vez que pueden ser entrenados para prender y apagar luces. Tal vez habría que reservar un cupo para que sean adiestrados específicamente en poner enduido y pintar paredes, para arreglar el desastre de las uñas caninas en la casa.
Según el edil también pueden ayudar a tirar de sillas de ruedas, ¡pero qué incómodo llevar adelante a una perra que entra en celo!. Por más que se los adiestre, difícilmente los perros dejen de responder al impulso de la naturaleza para mantenerse en sus tareas y no hostigar a la compañera que lleva a tiro la silla.
Así como vio la oportunidad de meter un proyecto sobre un tema que es responsabilidad del municipio (porque conseguir un turno para castración es más difícil que viajar a ver River-Boca), se perdió la posibilidad de hacer mucho ruido para tener exposición.
Allá por 2012, el entonces Director de Fauna de la provincia, Oscar De Allende, dijo que se estudiaba controlar a las palomas del centro usándolas para alimentar a los chicos del Paicor. Si Negri lo hubiese tenido en cuenta, podría haber aprovechado ese antecedente en un contexto de emergencia de China como actor global y la moda de la cultura oriental.
Quizás terminaba suspendido como aquel funcionario y ofendiendo a toda una colectividad, ¡pero bien que hubiese aprovechado la oportunidad para conseguir exposición!.



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