Una legislación increíble amenaza al deporte femenino

La ley sancionada en la provincia de Buenos Aires establece que en toda competencia deportiva, tanto amateur como profesional, cualquiera podrá inscribirse y participar con el “género” en el que se autoperciba, sin necesidad de documentación alguna que lo acredite.

El Rincón de la O



Por Daniel Gentile

La provincia de Buenos aires acaba de sancionar la denominada “Ley de identidad de género en el deporte”. La gobernadora Vidal no se limitó a promulgar la norma, sino que el proyecto salió del Poder Ejecutivo, más concretamente de la Secretaría de Deportes.
Básicamente, la ley establece que en toda competencia deportiva, tanto amateur como profesional, cualquiera podrá inscribirse y participar con el “género” en el que se autoperciba, sin necesidad de documentación alguna que lo acredite. Para ser más claros: Hasta ahora, un deportista varón “autopercibido” como mujer (casi no hay casos inversos), sólo podía hacerlo realizando previamente el trámite de cambio de género que prevé la ley nacional que lo regula, que es una gestión administrativa extremadamente simple. Ya ese trámite no será necesario, al menos en la provincia de Buenos Aires, donde al atleta le bastará referir su “autopercepción” ante la autoridad deportiva.
Los políticos han ingresado francamente en una etapa de “borrachera de género”, que aparentemente los obliga a erigir delirio sobre delirio, basados tal vez en la suposición de que seguir la ola les suma votos, o les evita disgustos con los lobbys que promueven estas cosas. Cualquiera sea su extracción partidaria, los hombres y mujeres que se dedican a la cosa pública se desviven por superar el grado de idiotez –de suyo elevado- de la norma “de género” sancionada el día o la semana anterior.
“A los fines de la registración, inscripción, participación y competición en el marco de las actividades deportivas de una liga, federación o confederación en el territorio provincial, se entenderá por género a aquel que fuera autopercibido por la persona deportista”, dice la flamante norma.
Obviamente, por su carácter coercitivo, se prevén sanciones para los dirigentes, asociaciones y federaciones que obstaculicen el cumplimiento de lo decretado. “Toda acción u omisión que impida que una persona pueda inscribirse, registrarse, participar o competir en una actividad deportiva de una liga, federación o confederación, amateur o profesional, por su género autopercibido, será considerada discriminatoria…”
Veamos algunas de las consecuencias probables que tendrá la nueva ley.
Si una familia manda a su hija menor de edad a practicar cualquier deporte en un club, se encontrará con que deberá compartir el vestuario con varones que no han dejado de serlo, ni siquiera de parecerlo, sino que sólo han declarado a la federación su “autopercepción” femenina.
Es interesante, y no sé si jocoso, añadir que esos varones podrán ir al campo deportivo acompañados por sus novias. La “autopercepción”, como nos han enseñado, es algo que nadie puede discutir ni requiere complemento probatorio.
Hace años al Comité Olímpico Internacional implementó la obligatoriedad de controles de testosterona en todas las pruebas femeninas, y estableció sanciones para las competidoras que presenten niveles masculinos de esa hormona, que es la que dota al hombre de una ventaja física sobre la mujer. Se trata de una mera constatación biológica, cuya omisión no sólo permite fraudes equiparables al doping, sino algo mucho más grave en las disciplinas de contacto.
En enero pasado, en una competencia de artes marciales “vale todo” realizada en Malasia, un travesti (“una mujer trans”, dirían los medios), mandó al hospital y luego al cementerio a su adversaria mujer. El trágico combate había durado 24 segundos. Trascendió posteriormente que la pobre chica sacrificada se había negado a combatir, pero fue presionada con la amenaza de aplicarle una sanción por “actitud discriminatoria”. El caso presenta todas las características de un homicidio, en el que la mayor responsabilidad no recae sobre el ejecutor material. Estas son algunas de las cosas que nos trae esta ley delirante.
Ya no estamos hablando entonces de ficciones jurídicas que navegan por encima de la biología, ni de mujeres obligadas a compartir la intimidad del vestuario con hombres travestidos, ni estamos sólo cuestionando una suerte de dopaje permitido y hasta estimulado. Estamos denunciando una ley que expondrá a las mujeres a enormes riesgos físicos e incluso a la muerte.
Es un hecho indiscutible que el partido transversal feminista ha tejido una alianza con el lobby LGTB (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales), por motivos políticos e históricos cuya explicación dilataría en exceso esta nota. Sin embargo, esa unión estratégica claramente se vuelve contra los intereses de las mujeres. Entre otras cosas, han debido tolerar que los transexuales intervengan en los pocos concursos de belleza femenina que aún permanecen en pie, y no creo que lo hagan para que el “patriarcado” demuestre que los hombres somos mejores hasta cuando hacemos de mujeres…
Ahora, con esta absurda “ley Vidal”, ese ataque contra las mujeres llega al punto de lo intolerable. Tanto, que cuesta entender cómo las deportistas no han elevado su queja, habida cuenta de que no todas militan en el feminismo. Seguramente esa actitud renuente se deba al temor de sufrir sanciones morales e incluso legales por “discriminación”.
Pero todo tiene un límite, y lo hemos alcanzado. Una cosa es jugar a ver quién es más “progre”, o congraciarse con movimientos financiados con escandalosas partidas presupuestarias y aportes multimillonarios de ONG internacionales. Otra cosa, muy distinta, es convalidar el fraude deportivo y poner en peligro la salud y hasta la vida de las mujeres deportistas.



7 Comentarios

  1. Está dicho, “es innumerable el número de estultos”. Estos delirios “de-gener-ados” no sólo son caprichos anticientíficos, no sólo son un nuevo factor de destrucción de las familias, no sólo son un modo de colonización cultural lamentable, además, son berreta. Y es una pena.

  2. Incluso desde lo deportivo es una competencia absolutamente desleal. Y peligra la vida de las mujeres en variados deportes, como son ejemplo, rugby, fútbol femenino, lucha, artes marciales. Deberiamos levantar voces contra esta estúpida y peligrosa legalización.

  3. Estimado Daniel, te recomiendo que leas La mano de Dios? De Claudio Tamburrini. Te va aclarar algunos aspectos sobre igualdad de género en el deporte.

    1. La peligrosidad que involucra que un hombre y una mujer parricipen juntos es igual a un hombre con un hombre en desigualdad de condiciones.
    2. El COI solo hace pruebas genéticas con las mujeres (bastante discriminatorio) y no con hombres.
    3. En el corto plazo los vestuarios y baños seran mixtos.

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