Los sub-50 del PJ que trabajan para el ’19 pero miran el ’23

Las elecciones del año que viene son el objetivo político de todo el peronismo cordobés. Sin embargo, existe un pelotón de hombres y mujeres que ya se anota para el recambio generacional que se viene.



Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

Al peronismo cordobés no le espera una parada fácil en el `19. La confianza generada a partir de la buena imagen que conserva el gobernador Juan Schiaretti, las obras de envergadura para mostrar y el legado de José Manuel de la Sota que, sin dudas, será el hilo conductor de la campaña que se abre, no son elementos suficientes para cantar victoria de antemano.
Es que al desgaste lógico de permanecer dos décadas consecutivas al calor del poder, se le suma un competidor que, por primera vez en mucho tiempo, amenaza con poner en jaque el objetivo electoral. Porque más allá del rollo interno que atraviesa Cambiemos para definir sus candidatos, la marca amarilla sigue siendo muy fuerte electoralmente en la provincia que en el 2015 fue clave para el triunfo de Mauricio Macri, y que el año pasado respaldó esa tendencia.
A eso, desde el Panal lo leen tan claramente que hasta eligen qué contrincante de ese pelotón les conviene subir al ring para pulsear con Schiaretti.
El PJ no se conforma y va por más. Quiere ser imbatible en las urnas y para eso se prepara con munición pesada, incluso, echando mano a herramientas legales pero altamente cuestionadas. Entre ellas, la modificación unilateral del Código Electoral, dos veces en un mismo año.
El último cambio a la ley para adelantar la fecha de la elección da cuenta de hasta dónde está dispuesto a ir el gobernador Schiaretti para blindar su propósito. Puertas adentro, toda la dirigencia justicialista sabe que esa es la prioridad y sobre esa meta trabajan.
Sin embargo, la abrupta desaparición física del ex gobernador José Manuel de la Sota abrió una nueva perspectiva interna, que va más allá del proceso de unidad ya iniciado y derivado del shock político y emocional que causó la noticia.
La muerte del fundador de Unión por Córdoba (UPC) adelantó los tiempos en la carrera rumbo al recambio generacional. El 2019 es el año para el que todos trabajan hoy, pero hay una generación de dirigentes que, en realidad, está mirando el 2023.
El escenario a corto plazo es a rigor de verdad el horizonte al que apunta un conjunto de hombres y mujeres justicialistas sub- 50.
Es que el poder construido a partir de la alternancia llegó a su fin. Schiaretti ya no cuenta más con el hombre con el que, por 20 años, se traspasaron uno al otro la banda y el bastón de mando. Y aunque quisiera, el gobernador tampoco podría intentar un nuevo periodo en el 2023, al que además llegaría con casi 74 años.
Es decir, el PJ está obligado a trabajar en la apertura de una línea sucesoria para garantizar su supervivencia después del sexto mandato, en caso de triunfar electoralmente el año próximo. Y en el nuevo escenario forjado sin De la Sota, ya hay un hombre que pareciera contar con todos los atributos necesarios para convertirse en el futuro heredero: el vicegobernador en uso de licencia, Martín Llaryora.
Y en esa proyección interna, el sanfrancisqueño tiene varios pergaminos para exhibir: dos veces intendente de una de las ciudades más grandes del interior; fue ministro; es la segunda autoridad de la provincia (ahora en uso de licencia) y ahora diputado nacional.
En el medio, desde el “Peronismo que Viene” se le paró al propio Schiaretti y le peleó la interna en el 2013, durante el gobierno de De la Sota.
Hoy, a esos antecedentes se le suma uno más que eleva su cotización interna: es el peronista que mejor mide en la Capital cordobesa donde, precavido, ya fijó domicilio. Su nombre suena fuerte para pelear en las municipales si es que Ramón Mestre decir pegar la fecha de los comicios locales con los de la Provincia, el 12 de mayo.
Y si efectivamente Llaryora se convierte en el vértice de conducción del peronismo, el PJ cuenta también con un lote de dirigentes de hasta poco más de 50 años con capacidad de gestión mostrada y preparados para comenzar a ocupar lugares de poder. El interior provincial es una usina que aporta intendentes jóvenes pero con sobrada experiencia en la cosa pública, muchos de los cuales ya hoy son merecedores de la atención del Panal. Martín Gill, de Villa María; Juan Manuel Llamosas de Rio Cuarto; Facundo Torres de Alta Gracia; Claudio Farías de Cruz del Eje; Rodrigo Rufeil de La Calera; Federico Alesandri de Embalse; Gustavo Brandán de Colonia Caroya; Federico García de Laguna Larga; entre muchos otros. La lista se completa también con legisladores con fuerte presencia territorial en los distintos departamentos, y que hoy tributan para Schiaretti.
En el abanico de posibilidades que se abren de cara a la renovación para lo que se viene, las mujeres pechan también con presencia dentro de la estructura de poder. Además del alto perfil que está teniendo la concejala Natalia de la Sota, los nombres de Julieta Rinaldi de la Agencia Córdoba Joven o de Laura Jure, secretaria de Equidad, la concejala Victoria Flores, suenan con proyección dentro del PJ.
Con los dirigentes de Capital ocurre algo similar. Los precandidatos anotados para disputar el Palacio 6 de Julio, Miguel Siciliano, Gabriel Bermúdez y Daniel Passerini, apuntan a competir el año que viene y posicionarse de la mejor manera dentro del tablero justicialista, sabiendo, en verdad, que sus chances no terminan el año que viene. Al contrario, sus posibilidades, quizá, sean mayores en el `23.
De cualquier modo, muchos apuestan a que el proceso de renovación comience con el armado electoral para la competencia del año que viene. Incluso, de algunas conversaciones que ya mantuvo el ministro de Gobierno y armador político de Schiaretti, Carlos Massei, con hombres del interior, se desprende que en las listas de cara al `19 habría más lugares reservados para estas nuevas generaciones. Quizá sea la última posibilidad de juego de una camada que llegó al gobierno de la mano De la Sota en el `98 y que luego se mantuvo en el poder durante los mandatos de ambos jefes políticos.



Dejar respuesta