La sombra de una publicación satírica Tercera Parte

Concluye aquí el intento de retratar lo que fue el periódico de caricaturas cordobés “El Jaspe”, que tuvo dos períodos de circulación: el primero durante el año 1874, con una reaparición en 1877 y su cierre definitivo en 1878.

Por Víctor Ramés
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Ilustración de 1875: “El grado superlativo de la risa”.

La Carcajada, “el otro periódico satírico” cordobés, ya había superado un lustro desde su aparición; es muy posible que la publicación más viejamirase al Jaspe con cierto espíritu alerta. Al fin y al cabo, era un competidor en la misma esfera “jocoseria”. En ocasión de ganar por segunda vez la calle el periódico ilustrado, el periódico de Armengol Tecera (director y propetario de La Carcajada)emitía el siguiente juicio sobre el número 1 de El Jaspe, el 1° de julio de 1877. Su tono refuerza la idea de una cierta antipatía hacia el recién llegado:

“El Jaspe
Este colega, que hace tiempo bajó a la tumba como un verdadero católico, acaba de resucitar debido a la tierra (sepulcral) de Santo Domingo, adornado con una caricatura mala, aunque algo fiambre, puesto que representa la elección de Senador del Doctor Vélez.”
Al volver a la serie de citas del diario El Progreso, en cambio, se encuentra una cierta caballerosidad al comentar a El Jaspe, siendo que estaban en veredas opuestas políticamente. Eso hace valorar más las menciones, por breves que fueran, que el diario oficialista hacía del segundo, hostil al autonomismo, porque revelaban una actitud de acompañamientopor parte del más maduro, a dos meses su aparición, y le brindaba cierta publicidad gratuita. El 26 de agosto, por ejemplo, cuando ya iba por la novena edición el semanario (que sacaba cuatro números por mes), El Progreso felicita al caricaturista (Miguel Potel Junot) y admite la actualidad de los temas tratados:
“Hoy apareció el número 9 del Jaspe.
No podemos menos que decir que es muy oportuno el señor caricaturista, ofreciendo siempre al público las cuestiones palpitantes.”
Y también se percibecierta nota de aliento enla labor del semanario de fustigar algunos costados institucionales, en una mención del 23 de septiembre:
“El Jaspe
El N° de esta publicación que apareció hoy trae una interesantísima caricatura.
Critica la conducta de los empleados de policía.
Parece que es general la opinión en contra de esa repartición.”
Además de las referencias esparcidas en la prensa contemporánea de El Jaspe, queda aún una pequeña pero sabrosa aproximación adicho periódico:algunos fragmentos de textos transcriptos por el padre Grenón, cuyo trabajo sobre medio siglo de periodismo cordobés es de gran utilidad. Para empezar, nos permite “espiar” un poco el ideario y el estilo de los redactores de la publicación que se trata de reconstruir. Pedro Grenón comienza por citar el modo en que El Jaspe se anunciaba en las páginas del Almanaque publicado por la Imprenta Rivas de 1878:
“El Jaspe. Periódico de Caricaturas. Se publica cuatro veces al mes. Suscripción mensual 1 peso. Se reciben suscriciones en los puntos siguientes: Imprenta Rivas, Librería Americana, Café Argentino, Confitería Oriental, Fotografía Inglesa, Tienda de Pedro César, Botica Epañola. Se reciben avisos ilustrados para el periódico.”
Los puntos de suscripciónse referencian aun puñadode comercios destacados de la ciudad. A continuación,daGrenón una descripción física y lee la cabecera, el lema y los datos de editor e imprentade El Jaspe: “Tiene tres columnas. Mide 32 por 42 centímetros. Consta de 2 hojas. Periódico semanal, jocoserio y de caricaturas. Editor responsable y propietario: Julio S. Orontegui. Imprenta Rivas, San Jerónimo número 45.”
En base a otro ejemplar a su vista, de la misma época, agrega Grenón que las dos hojas del medio del periódico “son una caricatura garbosamente trazada” y que “cuesta dos reales el número y un peso boliviano al mes. Aparece los sábados”.
Y entonces cita el estudioso cordobés algunas líneas de la publicación: “el ejemplar número 1 de la segunda época dice que es un Jaspe Fénix en su programa: «porque de la ceniza del Jaspe anterior, como el ave de la fábula, resucitó hoy este buen amigo de la culta sociedad cordobesa».
Sigue citando Grenón breves ideas:
“Nuestro programa positivo es abrir campo, en que la juventud que trae la inspiración del porvenir pueda espaciar sus talentos y sentimientos expansivos, sin contraerse a materias impuestas y sin salvar los límites de la cultura e hidalguía. (…) Mas de escribir, consecuente con nuestro programa (…) Escribir corto y bien (…) los jaspes, mientras más pequeños y vivamente coloreados, son mejores…”.

Otra vez de vuelta al diario El Progreso y a la última mención citada sobre el colega satírico, es de interés la referencia a un proyecto que emprendía El Jaspe, al que hicimos alusión anteriormente. Decía El Progreso, en octubre de 1877:
“La imprenta del «Jaspe» está confeccionando un almanaque ilustrado.
Desde ya prometemos que será interesantísimo.
Abundarían en él los cuentos de moros y cristianos, las historias de amores y las tragedias de ultra-tumba.
No olvidarse pues del almanaque del Jaspe.”
De ese Almanaque y sobre su contenido tenemos una visión parcial, a través de unas fotocopias compartidas generosamente por la historiadora Cristina Boixadós, que accedió al documento hace algunas décadas. No hay los cuentos que comentaba El Progreso, sino algunas páginas que contenían datos cívicos sobre instituciones y comercios de la ciudad, sin que se aprecien tampoco las caricaturas que eran corrientes en el semanario. Se leennombres del directorio o gerente de los bancos que había en la capital;cargos de algunos funcionarios de la Municipalidad, autoridades del Club Social, Cuerpo Docente de la Universidad Nacional de Córdoba; miembros del Tribunal Superior de Justicia, integrantes de la Cámara de Diputados, Jefes de la Guardia Nacional. Ley de papel sellado, Datos Históricos de la Provincia de Córdoba; descripción de la capital de Córdoba, y Reseña Cronológica de acciones históricas de combate.
En cuanto al final del semanario que había reaparecido en 1877, lo más fehaciente que puede citarse son un par de líneas en la revista publicada por el Diario La Nación, Especiales del siglo XX, donde se afirma que El Jaspe, era “un diario de caricaturas aparecido en 1876” y que “fue clausurado al año por las tomaduras de pelo que le profería a la clase política.”