Peronismo universitario celebra 69 años sin aranceles

Hoy se cumple el 69 aniversario de aquella declaración de gratuidad.

Por Gabriel Osman

Carlos Massei y Juan Domingo Perón

La universidad pública es un territorio más propicio para el peronismo que lo que el propio peronismo cree. Es cierto que el PJ en el poder ha hecho muchos estropicios, como lo hizo en toda la vida institucional del país. En honor a la síntesis, recordemos a Alberto Eduardo Ottalagano, rector de la UBA en los ’70 y autor de la frase “Sí soy fascista y qué” o de aquella sentencia feroz “Alpargatas sí, libros no”. Pero también en sus sagas puede mostrar credenciales de que la educación universitaria le importó y mucho. Como lo demuestra el decreto 25337, del 22 de noviembre de 1949, con el derogó los aranceles en las universidades, entonces, todas públicas.
Hoy se cumple el 69 aniversario de aquella declaración de gratuidad. En la que no pensaron los reformistas del ’18 pero sí el enfoque social que el peronismo hizo de la política educativa y de la capilaridad social que propiciaba la educación de tercer nivel. Los reformistas trajeron la democracia y los concursos, Perón, el acceso de los trabajadores a la Universidad.

Facsímil del decreto de Juan Perón del 22 de noviembre de 1949 por el que declara la gratuidad de la enseñanza universitaria.

El cogobierno y el no arancelamiento pueden ser hoy materia más que opinable, pero no para el público universitario y el pensamiento progresista, cultura oficial actualmente en las universidades. Hasta aquel decreto existían aranceles que se cobraran para rendir materias. No eran para nada baratos y contribuían al toque “elitista”, ese calificativo certero con el que Reforma del 18 le apuntó al sistema de castas en las casas de estudio.
La militancia del peronismo siempre ha estado presente en la UNC, aunque con una tara crónica: su inorganicidad. Algo de esto se ha masticado desde hace un par de años, en la propia casa de estudios y también en el segundo ciclo de Juan Schiaretti al frente del gobierno de la Provincia. En especial, en el despacho de su ministro de Gobierno, Carlos Massei. Cuajó cuando un grupo de peronistas se presentó en las elecciones estudiantiles de junio de este año, alcanzando con el sello Jóvenes por Córdoba (JPC), el módico pero prometedor para un debut de una banca en el Consejo Superior y tres en Consejos Directivos de otras tantas unidades académicas.
Para mostrar públicamente aquel decreto de gratuidad y reclamar acreditaciones, la agrupación JPC está preparando una serie de actividades que los saque del letargo público de cinco meses que se ha tomado desde los comicios estudiantiles y de cara a las próximas elecciones rectorales. Deberían celebrarse antes del 25 de abril –vencimiento del mandato de Hugo Juri- y que deberían ser a gusto del peronismo: elecciones directas y masivas, con un electorado potencial que supera las 200 mil personas, entre docentes, estudiantes, graduados y no docentes.

Crecimiento exponencial de la matriculación luego que Perón declarara la gratuidad de la educación superior.

Si el peronismo en el poder piensa que hace ya 20 años que en la provincia lo vota, en promedio, el 40% de los cordobeses, la Ciudad Universitaria no debería ser una ínsula por más autónoma que sea. El gobernador Schiaretti es amigo personal de Juri. Además de haber militado cuando era estudiante de Ciencias Económicas en agrupaciones como el Ateneo, Integralismo o en el Peronismo de Base, el gobernador, aseguran en la propia UNC, gravitó y mucho cuando se discutió el Presupuesto General de la Nación en la asistencia de recursos al sistema universitario y muy particularmente en la asignación de un incremento diferencial para tres casas de estudios, entre ellas la UNC, con el 40% de actualización.
Es curioso ese presunto rol de Schiaretti porque en el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional que agrupa a más de medio centenar de universidades públicas) tiene amplia mayoría de rectores peronistas, pero el gobernador de Córdoba se puso la camiseta de la universidad de la que egresó y de la que es rector un radical.
Esto posiblemente ni los propios militantes de JPC lo sepan y sólo recuerdan, culposamente, muchas tropelías cometidas en los ’70 con el peronismo en el gobierno nacional. En este combo de tribulaciones, quizás hasta hayan olvidado que en 1992 el peronista Rafael Vaggione (también diputado provincial por UPC) perdió en elecciones reñidas el Rectorado a mano de un radical de pura cepa y cofundador de la Franja Morada, como Francisco Delich.



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