Viejas reflexiones sobre el voto joven

Aunque acá lo hablamos hace más de un año, algunos analistas han descubierto ahora la importancia del voto joven para 2019. Pese al tiempo, esa demora no los ayudó a afinar las interpretaciones.

Por Javier Boher
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Ahora resulta que todos se han puesto a pensar en la importancia del voto joven para las elecciones del año que viene. ¡Qué suerte estar rodeados por mentes tan sagaces!. Casi que hace que nos olvidemos de que hace un año venimos hablando de eso.
Desde una importante consultora (la misma que tuvo tan eximio desempeño en las elecciones de Marcos Juárez, con un margen de error de más de diez puntos en favor del que al final salió segundo) presentaron su informe sobre la relevancia de las nuevas generaciones de cara al evento político más importante del 2019.
Allí señalan algunas cuestiones que están bastante bien encaminadas, aunque no del todo contextualizadas. Por ejemplo, algo sobre lo que llamamos la atención cuando arrancó la crisis cambiaria que encendió las alarmas del gobierno en la primera mitad del año.
Para muchos de nosotros, una mega crisis sería el ingreso a la vida adulta, porque cuando vivimos la crisis de 2001 eramos todavía adolescentes. Por esos caprichos de la matemática y la historia, el grupo que en las próximas elecciones tenga entre 16 y 35 es hijo de aquel evento. Los segundos son justo los de clase 1984, que tenían 17 cuando explotó la Alianza.
Así, todos los votantes sub 35 vivimos aquella consigna de “que se vayan todos” y transitamos los años posteriores en los que el kirchnerismo nos corría diciendo que podía volver a pasar. Aunque en el informe minimizan lo primero y omiten lo segundo, su influencia no es nada despreciable.
Los “votantes millennial” no le creen a los políticos ni a los partidos. No se ve en las pancartas, pero sí en la práctica. Si bien difícilmente lleve a un quiebre institucional como aquel, la bronca y la frustración que afirman había entonces pueden no estar presentes el año que viene como eje de campaña, pero es arriesgado decir que no va a existir. El agotamiento está, aunque no se note.
Quizás los que disputen la pelea principal logren canalizarlo y reducir la dispersión, pero no la polarización. Aunque la crisis de 2001 no es lo único que explique el comportamiento de los jóvenes (porque internet y las nuevas tecnologías también tienen mucho que ver) sigue siendo muy importante.
En el mencionado informe no sólo retoman aquello de lo que venimos hablando hace ya más de un año respecto a las edades, sino que además tienen una lectura muy optimista sobre la irrupción de las nuevas temáticas tales como el aborto o el feminismo.
A lo primero lo ponen como un nuevo criterio que puede emerger para pensar el voto y evaluar candidatos, aunque la realidad indique que hay otros temas que lo opaquen (inseguridad, economía y corrupción, una tríada de hierro que insiste en mantenerse). ¿Alguien votará pensando en el color del pañuelo cuando a fin de mes se las ve negras para poner la comida en la mesa?.
Para lo segundo, todavía es algo que hace ruido a gran parte de la población. Aunque los derechos de las mujeres son importantes y es una causa que debe reunirlas a todas, la realidad indica que no lo hace. Las ideologías de base siguen separándolas en bandos, salvo cuando las representantes tienen que votar temáticas tan puntuales como la ley de cupo.
Además, respecto a estas cuestiones, que los menores de 35 representen casi el 45% del padrón no quita que el 55% restante sigue siendo gente formada con otros modelos de sociedad. ¿Sirve hacer girar una campaña en temas tan importantes para los jóvenes cuando los mayores son más y están en contra?. Eso quiso hacer Hillary Clinton en 2016 y todos sabemos lo bien que le fue en las elecciones contra Donald Trump.
Sí tiene un acierto en la naturaleza apartidaria pero ideológica del voto joven, comprometido con causas (que pueden ser las mismas de los carcamanes de la sociedad) pero distantes de los armados tradicionales que para ellos no representan nada.
Justo, justo, justo lo que necesitan los nuevos populismos que están en las gateras esperando para salir a juntar fanáticos de causas que sean acríticos de los medios y las formas. A eso ya lo veremos en 2023. No nos apuremos.