Sesma lanza sello propio y alucina con la Intendencia en 2019

La auto-denominada edil social demócrata Laura Sesma anunció ayer el lanzamiento de un sello propio para competir por la Intendencia en 2019.

Por Felipe Osman

Laura Sesma lanzó un sello propio desde cual –dice– buscará competir por la Intendencia en 2019. El nombre elegido por la edil para bautizar esta nueva (y finalmente propia) plataforma de lanzamiento hacia el Palacio 6 de Julio es, como su creadora, de una opacidad ideológica proverbial: “Convocar”.
Desconocemos por qué la concejala no prefirió insistir con el nombre que eligió para el bloque unipersonal que construyó con votos de radicales, pero gobierna fiel a sus caprichos. Tal vez, el descremado mote de “socialdemócrata” le parecía aún demasiado comprometido. O, a caso, comparte aún con Cambiemos la admiración por el manual duranbarbista que indica que lo más provechoso es innovar en el packaging, aún cuando al momento de discursear se aluda a la experiencia cosechada durante una extensa trayectoria en la función pública.
Si Sesma finalmente compite por el sillón que hoy ocupa Ramón Mestre desde “Convocar”, será una oportunidad perfecta para conocer (¡por fin!) cuál es su peso específico en las urnas, por el cual la UCR ha pagado tanto y ha recibido tan poco.
La banca que la edila decidió “serruchar” de Juntos por Córdoba para hacer rancho aparte le costó al oficialismo la mayoría automática en el Concejo Deliberante (que le garantiza la cláusula de gobernabilidad impuesta por la Carta Orgánica Municipal), y le significó además quedar a merced del fuego amigo que la concejala les propicia a cada momento. Casi dos años tardó la bancada mayoritaria recomponer la mayoría de 16 votos, tras el reciente fichaje de María Eugenia Terré.
Pero no se puede dar por cierto que Sesma pretenda, realmente, competir por la Intendencia. Más razonable, y congruente con su (in)conducta política, sería interpretar esta jugada como un nuevo método extorsivo de negociación hacia Cambiemos, a la espera de saber cuál será su suerte cuando concluya el ciclo de Mestre al frente del Palacio Municipal.
Junto a este anuncio la edil difundió, además, una extensa carta para presentar las “bases de acción política” de Convocar, de la cual surge, entre otras “máximas”, que desde allí buscará garantizar el “estricto cumplimiento de concursos públicos para la constitución de los órganos de control”. Repasemos el historial de Sesma en este apartado.
Durante la campaña electoral que llevaría a Mestre a su primer período al frente de la Municipalidad, el entonces candidato prometió concursar todos los cargos para el ingreso de los empleados municipales a la planta permanente. Como garante de esta promesa, Laura Sesma desembarcó en la Subsecretaría de Capacitación, que dependía directamente de la Secretaría General.
Desde este puesto la concejala, que había buscado micrófonos judicializando las miles de designaciones que Luis Juez firmó durante su paso por el Palacio Municipal, debía ejercer como veedora para que nadie eludiera los concursos de ahí en más.
Pero lejos de asegurar el ingreso por criterio de idoneidad que prescribe la Carta Orgánica, y ante la resistencia ofrecida por Rubén Daniele desde el Suoem, Sesma terminó aceptando concursos en los que los empleados contratados y la planta transitoria partían con una ventaja imposible de descontar para cualquier “ciudadano de a pie” que quisiera trabajar en la Municipalidad, esos a los que Sesma había prometido defender.
Entiéndase entonces que cuando la concejala pida el voto a los cordobeses a cambio, entre otras cosas, de garantizar concursos públicos en la Municipalidad, lo que en realidad estará pidiendo es una segunda oportunidad. O, dicho de otro modo, que la inocencia les valga.
Probablemente este “mirar para otro lado” mientras los concursos para el ingreso a la Municipalidad eran amañados antes de empezar le valió a Sesma su banca en el Concejo Deliberante. Ahora, agotado el crédito, la “socialdemócrata” sale a la caza de un nuevo lugar en el Estado municipal.



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