Más trabajadores pagarán Ganancias, pero las tasas caen

El número de autónomos se mantuvo constante desde 2015 hasta ahora. En el caso de los empleados en relación de dependencia, el número creció. Los datos de agosto indica que pasaron de 1,2 millones en 2015 a 1,9 millones ahora, 60% más. El porcentaje de salario absorbido por el gravamen cayó por las modificaciones en vigencia.



Más trabajadores queda alcanzado actualmente por Ganancias, aunque pagarán tasas reducidas; en tanto que quienes ya tributaban en el 2015 experimentaron una significativa disminución en la presión tributaria. Los datos derivan de un estudio de la consultora Iaraf, de los economistas Nadin Argañaraz y Andrés Mir.
El período entre 2002 y 2015 se caracterizó por mantener un elevado porcentaje de trabajadores dependientes fuera del alcance del impuesto, pero a costa de un fenomenal incremento de presión tributaria sobre los empleados dependientes y autónomos de ingresos medios, dado que la situación de aquellos de más ingresos permaneció, en términos relativos, casi sin modificaciones.
Los autores indican que esa decisión, “unida a una pésima implementación”, deterioró totalmente la progresividad y la equidad del tributo dado que, por ejemplo: trabajadores de igual nivel de ingresos quedaban sujetos a una situación totalmente diferente conforme hubiera sido su remuneración en un momento específico del período analizado.
Respecto de la evolución de la cantidad de trabajadores alcanzados por el impuesto desde el 2015 a la actualidad, el número de autónomos se mantuvo constante, ya que en términos relativos prácticamente el ciento por ciento son contribuyentes, porque los mínimos y deducciones fueron y son bajos. Con la duplicación en la deducción especial dispuesta para este año puede inferirse que habría una pequeña reducción en la cantidad de contribuyentes.
En el caso de los empleados en relación de dependencia, el número creció. Los datos de agosto indica que pasaron de 1,2 millones en 2015 a 1,9 millones ahora, 60% más. El incremento se debe a una reducción relativa en las deducciones para ciertos contribuyentes que por efecto de las disposiciones vigentes desde 2013 quedaban de hecho fuera del impuesto si en ese momento percibían una remuneración mensual bruta inferior a $ 15.000, o podían aplicar deducciones incrementales si la misma era menor a $ 25.000.
También por la diferenciación en las deducciones entre trabajadores con y sin cargas de familia y reducciones en algunas deducciones tales como la limitación en la deducción de hijos (solo a menores de 18 años), la posibilidad de su cómputo solo por parte de uno de los cónyuges, etc. iv. mejoras en los procesos de administración tributaria que, por ejemplo, ahora invalidan automáticamente la deducción de cargas de familia que poseen otros ingresos y, por consiguiente, no corresponde legalmente su deducción.
El Iaraf señala que, más que en términos absolutos, corresponde analizar la cantidad de dependientes alcanzados por el tributo en valores relativos: ahora es el 20% y en 2015 ascendía a alrededor del 13%.
El segundo aspecto es cuánto pagan de impuesto quienes quedan alcanzados. Salvo para los niveles de menores ingresos alcanzados por el tributo que antes no pagaban y ahora lo hacen, la presión tributaria sobre los trabajadores se redujo significativamente.
Los nuevos trabajadores alcanzados pueden deducir cargas de familia, tributan un porcentaje exiguo de sus ingresos (en torno al 1% del sueldo neto). Este porcentaje es algo superior en el caso de aquéllos que no pueden reducir cargas de familia, oscilando el mismo entre el 1,5% y el 5% del ingreso.
Quienes ya estaban tributando, ahora vieron reducida la alícuota efectiva para todos los niveles de ingresos como consecuencia de la actualización de los mínimos y deducciones y, fundamentalmente, de los tramos de la escala del impuesto. La consultora indica que, como se dispuso una actualización automática de esos parámetros, no se corre el riesgo de que el porcentaje del salario absorbido por el impuesto se incremente.
La reducción en la alícuota efectiva del impuesto que pagan los trabajadores es significativa, con la particularidad que es mucho mayor en los primeros niveles de ingresos alcanzados por el impuesto que en los estratos salariales más elevados, lo que contribuye a restaurar en parte la progresividad perdida en el esquema anterior.
En consecuencia los trabajadores alcanzados por el impuesto han experimentado una reducción de la alícuota efectiva de entre 10 y 8 puntos porcentuales, para los niveles de ingresos menores, y de entre 5 y 3 puntos porcentuales para los de mayor remuneración.



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