El más friki del circo

En uno los dos episodios de “Bios, vidas que marcaron la tuya” donde el canal NatGeo despliega su biografía, Charly García le recomienda a la cantautora mexicana Julieta Venegas (que oficia de fan/entrevistadora) que vea la película “Freaks”, de 1932, para entender mejor quién es él.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

En sus orígenes, el cinematógrafo y el teatro se confundían con todas las variantes del entretenimiento que giraban en torno a los espectáculos circenses. Esas comitivas ambulantes que recorrían kilómetros con sus carromatos, representaban una oportunidad única de diversión en un mundo que todavía no disfrutaba de los prodigios de la vida moderna. Seducido por la magia de esa existencia transhumante, un joven de Kentucky llamado Tod Browning se fue de su casa con apenas 16 años y se sumó a una caravana de circo, donde aprendió a desempeñarse como payaso, como ilusionista y como actor dentro del género del vaudeville.
Su fama creció hasta convertirlo en director de un teatro de variedades en Nueva York, donde entró en contacto con la incipiente industria del cine. Primero como actor y luego como director, Browning fue una de las estrellas de las películas mudas y su preferencia tomó una clara dirección hacia el terror. Ya como realizador de filmes sonoros, dirigió “Drácula” en 1931, con el protagónico de Bela Lugosi. Y en 1932 se despachó con “Freaks” (traducida en Hispanoamérica como “Fenómenos”), una bizarra historia que generó una polémica descomunal y cuya exhibición estuvo prohibida en Gran Bretaña a lo largo de 30 años.
Si bien el guion se basa en un cuento de Clarence Aaron Robbins, en “Freaks” pudo Tod Browning ambientar su relato en el marco de la crueldad que sobrevolaba las puestas circenses de más de una centuria atrás, donde los atractivos centrales solían ser las mujeres barbudas, los enanos, los siameses y las personas sin piernas y/o sin brazos. Por más que disfrace su película detrás de un mensaje de supuesta solidaridad entre los más débiles, en realidad la obra de Browning apela al mismo procedimiento del circo, mostrando a estos fenómenos como gancho morboso para el espectador y como recurso terrorífico.
Con “Freaks”, la carrera de Browning derrapó y, tras una primera versión del filme que duraba una hora y media, fue obligado a reducirlo a 64 minutos para evitar que el público se espantara con las escenas más escabrosas. Que la película fuera protagonizado por artistas que en la vida real se desempeñaban como performers circenses, le confería una fascinación extra, a la vez que acentuaba su complicidad con técnicas de entretenimiento que en la década del treinta ya no gozaban del consenso que podrían haber tenido hacia finales del siglo diecinueve, cuando Browning formaba parte de esos elencos.
“Freaks” pasó con el tiempo a sumarse a la poblada estantería del “cine de culto”, de donde fue extraída más recientemente para denominar así a las personas extravagantes, que se comportan o se visten de una manera que resulta rara para el resto. Y es a esa categoría de “freaks” o “frikis” que hace alusión Charly García para autodefinirse en uno de los dos episodios de “Bios, vidas que marcaron la tuya” donde el canal NatGeo despliega su biografía. En su diálogo con Julieta Venegas, que oficia de fan/entrevistadora, Charly le recomienda a la cantautora mexicana que vea “Freaks” para entender quién es él.
Pese a los imprescindibles aportes de quienes trabajaron junto a García, como Billy Bond, Joe Blaney, David Lebón, Pedro Aznar o Hilda Lizarazu, y de Roque Di Pietro, autor del minucioso libro “Esta noche toca Charly”, en el documental de NatGeo no hay mejor manera de comprender al músico que escuchar sus propias palabras. Por ejemplo, cuando se integra como personaje al cast de “Freaks” y se asume como alguien que, para divertir al público, es exhibido en el contexto de un espectáculo circense. Post mortem, la periodista Patricia Perea recibe así la confirmación de lo que escribió hace casi 40 años, cuando dijo que Charly era un cirquero. En todo caso, es ese clown capaz de componer la banda de sonido de nuestra vida.



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