Bono: Docentes negocian a contrarreloj (y miran al SEP)

La negociación por el bono de fin de año se metió en las tratativas de la Provincia con los sindicatos públicos por el reajuste de la cláusula gatillo de noviembre y diciembre.



Las repercusiones del bono de fin de año al que el Gobierno Nacional echó mano para desactivar el paro anunciado por la CGT siguen haciéndose sentir en Córdoba. Si bien en un primer momento la medida decidida desde la Casa Rosada tenía sólo en miras al sector privado, el decreto presidencial terminó incluyendo –a último momento- a los empleados públicos nacionales y, casi por reflejo, empezó a preguntarse qué sucedería con los trabajadores del Estado provincial.
Pero en Córdoba la situación es muy diferente de la que se observa en la órbita nacional. En primer lugar, los empleados públicos de la provincia acumulan, hasta octubre, un aumento del 32 por ciento, en comparación del 15 por ciento de incremento que la Unión de Personal Civil de la Nación logró en sus paritarias, cerradas en junio, al que se sumará apenas otro 10 por ciento con el bono de 5.000 pesos decretado por la Presidencia días atrás.
En Córdoba el bono de fin de año se inmiscuye en una negociación diferente, que ya estaba programada para tener lugar en estas fechas entre los sindicatos de empleados públicos –principalmente el SEP y la UEPC- y el Centro Cívico.
Después de que la Provincia anunciara, a principios de Octubre, que su recaudación había caído (casi) diez puntos por debajo de la inflación, se convocó a los sindicatos públicos para renegociar las paritarias que a principios de año se habían cerrado incluyendo una cláusula “gatillo” o de reajuste automático para “blindar” a los estatales –o, mejor aún, a su poder adquisitivo- contra el avance de los precios.
El resultado de esa renegociación, en resumidas cuentas, fue garantizar a los empleados públicos un 32 por ciento de aumento a fines de octubre y el compromiso de reabrir el diálogo para pactar el reajuste salarial por los últimos dos meses del año. Llegado el momento de retomar las conversaciones, el bono planteó al Ejecutivo la oportunidad de ofertar, en lugar de un reajuste inflacionario, un monto fijo similar al concedido por el Gobierno Nacional, pero que alcanzaría sólo a los empleados activos.
Esa es la oferta que, en estos momentos, estarían analizando José “Pepe” Pihen, secretario general del SEP y la CGT Regional Córdoba, y Juan Monserrat, titular de la UEPC.
Sin embargo, y aunque las negociaciones de estos gremios con la Provincia se llevan adelante –como es habitual- con gran hermetismo, allegados a los líderes sindicales insisten en que sus intenciones siguen siendo pactar un reajuste que alcance tanto a empleados activos como pasivos, en lugar de un monto fijo que sólo llegue a los activos.
Las pretensiones iniciales serían alcanzar, al terminar el año, una paritaria del 38 por ciento. Es decir, lograr 6 puntos de reajuste para los meses de noviembre y diciembre. Desde la Provincia, en tanto, no quieren que las paritarias se cierren por encima de los 36 puntos, y resaltan que en caso de optar por el reajuste el bono quedaría descartado.
En este marco la UEPC y el SEP negocian con El Panal, pero no lo hacen en iguales circunstancias. El gremio de los docentes, a diferencia del sindicato capitaneado por Pihen, tiene una mayor cantidad de afiliados que, además, se encuentran dispersos por toda la provincia. Esto hace que los mecanismos para poner en consideración de sus representados las propuestas surgidas en la mesa de negociación sean mucho más pesados y su respuesta llegue, por lo tanto, mucho después que la que pueda surgir desde el SEP.
Y a esto debe sumarse el hecho de que el ciclo lectivo está próximo a terminar, lo que mengua considerablemente el poder de reclamo del gremio docente.
Por otro lado, baqueanos en asuntos gremiales señalan que para tener una pista de cómo la UEPC suele resolver estas negociaciones debe estarse atento a lo que resuelva el SEP, que –por los motivos explicados- siempre cierra antes sus acuerdos sentando un precedente que difícilmente tuerza el acuerdo arribado por los docentes.



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