Plaza España, vedette del Presupuesto (el resto, mantenimiento)

Mañana ingresará el paquete económico al Concejo. Ramón Mestre se compromete a terminar las obras iniciadas, incluido el nudo vial que conecta el centro con la zona sur.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

¿Cómo continuar con la obra pública en año electoral sin morir en el intento?, la pregunta que se impone en las elucubraciones políticas de los precandidatos con responsabilidades de gestión vigentes.
El Presupuesto nacional que discuten los senadores prevé un recorte en el rubro cemento en el orden del 30% real, como habían anticipado los popes de Cambiemos en medio de las negociaciones del salvataje financiero con el FMI. El intendente Ramón Mestre, como cualquier dirigente de perfil ejecutivo, sabe que las bombitas Led no son suficiente plafón para montar una campaña a la gobernación.
En especial, porque el peronismo con el gobernador Juan Schiaretti a la cabeza cree tener delante una oportunidad única para conducir los hilos del distrito electoral más importante del interior del país. La inversión del peronista en la Capital no tiene precedentes siendo el cierre del anillo de Circunvalación y los gasoductos troncales sus máximas apuestas para seducir a un electorado esquivo a los cantos de Unión por Córdoba.
Desde que asumió el presidente Mauricio Macri, el radical gozó de un presente inmejorable con fácil acceso al crédito internacional por $ 150 millones de dólares y convenios de obra pública, antes retaceados para Córdoba por el kirchnerismo. Los últimos dos Presupuestos se destacaron por la alta dedicación de recursos a obras de infraestructura que apuntalaron el slogan mestrista “la ciudad como un gran obrador”. Pero la recesión amenaza un futuro medianamente calzado.
El titular del Palacio 6 de Julio trató de exhibir su administración blindada de la crisis, pese a que la pauta salarial presupuesta en un 15,7% para 2018 romperá la barrera del 40% a fin de año. Recientemente, el secretario de Economía municipal, Hugo Romero, aseguró que el tercer trimestre del año cerró con superávit de $1.124 millones de pesos, con un ahorro corriente de $2.142 millones. El funcionario no se ruborizó al explicar que la proeza se hizo en base a una receta imbatible aún en el peor contexto: control del gasto y gestión eficiente del cobro de impuestos.
Como era de esperarse, el rubro obra pública no debiera desentonar, en especial porque el último año de gestión de Mestre tendría que coincidir con la campaña provincial, si es que resulta ungido por los aliancistas como máximo referente.
Mañana, el secretario Romero girará al Concejo Deliberante el paquete económico que marcará las líneas de ingresos y gastos para un año que promete ser complicado. Los ediles están citados en su despacho esa misma mañana, a las 10. Si bien evitó dar detalles sobre su contenido, este medio pudo conocer que en materia de obras se destinarán los recursos necesarios para terminar con los trabajos ya iniciados.
El secretario de Infraestructura de la Municipalidad, Omar Gastaldi, aseguró que se re-presupuestaron obras de envergadura como Plaza España, el nuevo Parque Educativo y la construcción de la nueva sede del Concejo Deliberante con una readecuación de precios con una inflación entre los 25 y 30 puntos, aunque aún espera el visto bueno de Romero.
El nudo vial que mejorará la circulación de los vecinos que ingresan al centro desde el sur de la ciudad sin duda es la gran apuesta del Intendente. Si logra terminar con el proyecto, podrá apelar al circuito vial para mostrar su capacidad de gestión con el valor agregado de la crisis. Si falla, el resto de las iniciativas en agenda no le permitirán tal facilidad. El resto de las obras son de mantenimiento de plazas y espacios recreativos; la colación de lámparas con tecnología Led y la refuncionalización del Centro Cultural General Paz; la continuidad de los planes de mejoramiento de la infraestructura vial, cloacal y de desagües pluviales.
Otras fuentes señalaron a Alfil que se instruirá a los concejales para que modifiquen la ordenanza 10.788 que, tal cual está redactada, habilita la readecuación de precios de insumos para la obra pública cuando la inflación supera el 10%. Trascendió que el Ejecutivo municipal espera modificar los precios a tonos con la evolución de los precios.



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