El apuro por el anuncio del bono de $5000 abrió nuevos conflictos

Las empresas insisten en que no todas pueden cumplir con la medida que esta semana se confirmará por decreto. Sica ya empezó a hablar de "flexibilidad". Estatales nacionales y beneficiarios de planes quedan afuera y obligan a buscarles alternativas. El sector privado espera dificultades hasta marzo en la actividad y en el financiamiento.

Por Gabriela Origlia

El Gobierno nacional buscó (y logró) frenar el paro con que amenazaba la CGT. Para tratar de resolver la pérdida de poder adquisitivo de los salarios formales privados y evitar una reapertura de paritarias generalizada, decidió otorgar un bono no remunerativo de hasta $5000. Con el decreto que se publicará esta semana sofocó un fuego pero encendió otro: los empresarios cuestionaron que se para todos iguales, que no sea a cuenta de paritarias y reclamaron que se lo descuenten de aportes patronales.
Así, el decreto que el jueves estaba “listo” entró –como ya le pasó a Cambiemos en otros temas- en un ciclo de debate interno, de idas y vueltas y de desgaste. A esa discusión se le agregó otra: que antes de un despido las empresas pasen por Trabajo y se intente un acuerdo.
Dante Sica, ministro de Producción encargado de llevar adelante las negociaciones, remarcó que el acuerdo por el bono surgió «de una reunión de recuperación del diálogo» con la dirigencia de la CGT y los empresarios ante una «situación excepcional» y «en el mayor clima de paz social que podamos conseguir».
En esa línea ya admitió: «También van a tener la posibilidad muchos gremios y sectores empresariales de poder de alguna manera dar cierta flexibilidad en el sentido de atender algunas situaciones particulares de empresas o de sectores que estén en crisis» e indicó que la toma a cuenta de futuros aumentos, dependerá “de cada una de las negociaciones que se llevan a delante».
Es decir, lo que estaba definido ya no lo está. Por un lado, la lectura puede ser que al abrirse instancias de diálogo se cambian aspectos pero, por el otro, ante la repetición de situaciones similares, puede interpretarse que se hacen anuncios apresurados y después empiezan a ponerse parches. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, dijo en Córdoba que la convocatoria no era a un “gran acuerdo” porque el Gobierno lee ese tipo de iniciativas como “un signo de debilidad”.
En Córdoba diferentes sectores productivos ya adelantaron que tendrán problemas para afrontar el bono. “Conocemos la situación del sector asalariado, impactado por los efectos de la inflación, pero quienes proveen las fuentes de trabajo están insertos en idéntica problemática, sumado a la desmesurada presión impositiva, la caída de la actividad, el aumento de los derechos de exportación, las altas tasas de interés, entre otros factores”, sintetizó la UIC.
Lo obvio es que si no baja la inflación y se recupera la actividad, la frazada corta siempre deja a uno de los protagonistas al desnudo. Los $5000 no alcanzan a compensar la derrota de los empleados frente a la inflación y ponen en problemas a buena parte de las empresas, en especial a las Pymes.
Además, el alcance del anuncio deja afuera a los estatales nacionales, jubilados y beneficiarios de planes sociales para quienes tendrán que buscar una alternativa para no tener conflictos por ese lado. Como ya es habitual, los casi dos millones de monotributistas y autónomos quedan al margen de todo.
La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que está en Argentina monitoreando el acuerdo asegura que la inflación está cediendo y que entienden que la “economía tocará fondo a fin de año”. Apuntaron que las tasas empezarán a bajar cuando lo haga la inflación.
El diagnóstico de Roberto Caldarelli y Trevor Alleyne, los jefes de la misión, es más optimista que el de muchos empresarios que ven dificultades para llegar a marzo cuando –proyectan- recién podría encaminarse la actividad. En el medio, suspensiones, vacaciones y menos horas trabajadas. Por caso, los metalúrgicos cordobeses sostuvieron directamente que a las firmas más chicas les será muy complejo atravesar esos meses.
El año electoral, como de costumbre, abre incógnitas sobre la sostenibilidad de los recortes del gasto comprometidos. Esta vez no debería haber renunciamientos porque, por encima, está el Fondo que si detecta desvíos cierra la canilla.



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