Asunto migratorio en debut y cierre de 2018

El año comenzó con el debate por la falta de reciprocidad de otros países en materia sanitaria y educativa, una discusión que se cerró por la postura de la UCR al respecto, encabezada por Negri. Ahora, el Gobierno negocia una reforma y el presidente le reclamó apertura al cordobés a la hora de discutir el tems.



Por María del Pilar Viqueira

En febrero, luego de que el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, cuestionara la falta de reciprocidad de otros países con respecto a educación y salud de extranjeros, se generó una de las primeras polémicas del año; en especial, en el seno de la coalición gobernante.
El tenor del proyecto que promovía el radical mendocino Luis Petri con el respaldo de varios de sus pares en la Cámara Baja, como Waldo Wolff, Eduardo Amadeo, Facundo Suárez Lastra, generó cruces en Cambiemos; en especial, por las limitaciones referidas a la formación de ciudadanos de otros países en casas de altos estudios.
Antes de que comenzara la actividad en el Legislativo, la iniciativa -que contaba con el visto bueno del jefe de Gabiente, Marcos Peña- se archivó.
Mario Negri fue el principal detractor de la idea que mantenía como regla el acceso igualitario de los inmigrantes a los servicios públicos, con la salvedad “quid pro quo”, en virtud de la cual el Poder Ejecutivo podría establecer aranceles o medidas afines.
Ante los medios, el cordobés levantó una de las banderas históricas de su partido y se pronunció en contra de cualquier reserva referida a las carreras universitarias. Además, interpretó que el análisis de la cuestión alentaba la xenofobia. Lo propio hicieron otros legisladores radicales con credenciales en política universitaria.
Hace 15 días, el asunto inmigratorio volvió a la agenda, luego de la detención de cuatro extranjeros vinculados a los incidentes que se produjeron frente al Congreso durante el debate por la ley de leyes.
A horas de los desmanes, mientras la Administración de Mauricio Macri evaluaba deportaciones, la necesidad de una reforma migratoria se presentó como un asunto no solo importante, sino urgente.
Con el decreto que endurece controles en fronteras y veda el ingreso de personas con antecedentes (70/17) suspendido por orden judicial, el Gobierno dio señales de su intención de avanzar en el tema. Y no lo haría en soledad: el senador justicialista Miguel Pichetto ya abrió el camino de las negociaciones en pos de un cambio normativo. “Tenemos que dejar de ser tontos. El problema es que siempre funcionamos como ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo de Perú. Perú resolvió su problema de seguridad y transfirió todo el esquema narcotraficante a las principales villas de la Argentina, que están tomadas por peruanos”, planteó el rionegrino.
En tanto, el jueves de la semana pasada, durante su visita a Córdoba, Macri se refirió a la problemática y le reclamó mayor predisposición a Negri para debatir cómo son las reciprocidades, un gesto contundente en el contexto político provincial.
Por lo pronto, en el anteproyecto de reforma del Código Penal que el Ejecutivo está a punto de enviar al Parlamento luego de varias postergaciones se tipifican como delitos el uso de documentación apócrifa para entrar al territorio y la violación de la prohibición de reingresar.
Paralelamente, poco después de alertar que los instrumentos legales que posee la Argentina son insuficientes para “dar respuesta a la demanda de Justicia que pide la sociedad”, el director Nacional de Migraciones, Horacio García, anunció que el Gobierno trabaja en una nueva ley para regular el ingreso de extranjeros y enfatizó que la premisa será “ser muy amplios con todos los que vienen a trabajar, producir y estudiar” y “muy restrictivos con los que vienen para otros fines”.
El funcionario sostuvo que “debe haber un sistema de retribución y apertura para todos los que vienen a sumar al esfuerzo de los argentinos” y “una rápida solución para los que vienen con otros fines”.
En declaraciones a radio La Red, García confirmó que se está redactando un proyecto de ley para crear un fuero migratorio, para que jueces especializados aborden cada caso.
Además, subrayó que es hora de “abrir el debate sobre qué queremos hacer con las personas de bien que vienen”. En esa línea, valoró que durante las últimas seis décadas “amontonamos gente” porque carecemos de política migratoria.



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