Macristas y radicales arman una estrategia común

Surge un entendimiento entre grupos liderados por De Loredo y Massot

Por Alejandro Moreno
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Mientras se acercan los tiempos de las definiciones, en Cambiemos se van tejiendo acuerdos y entendimientos entre dirigentes de los distintos partidos que forman la coalición. La mayoría de las veces, silenciosamente, a la espera de poner las cartas sobre la mesa.
Uno de los tándems que van consolidándose en las jabonerías cambienitas es el que acerca a lo que se suele llamar el PRO orgánico con el grupo Marea Radical, cuya bandera lleva ahora Rodrigo de Loredo más que Oscar Aguad, demasiado alejado éste del barro local por su función como ministro de Defensa de la Nación. El PRO orgánico es el que tiene como uno de sus referentes a Nicolás Massot, el bonaerense que llegó a diputado nacional por Córdoba porque asentó su domilicio en esta ciudad por su noviazgo con una hija de Germán Kammerath.
Este grupo que se forma dentro de Cambiemos obedece a la lógica que impulsan también otros sectores internos de la Unión Cívica Radical: la elección de las fórmulas para el 2019 deben surgir desde el principio como mixtas. Incluso, si por diferencias imposibles de zanjar en la mesa de negociaciones debe recurrirse a las elecciones internas. La principal oposición a este criterio lo enarbola el mestrismo, nada menos. El grupo Confluencia, que lidera el intendente Ramón Mestre prefiere que el radicalismo elija sus candidatos para negociar recién después con los aliados de Cambiemos (además del PRO, el Frente Cívico y la Coalición Cívica-ARI).
La dupla macrista-aguadista no plantea una ruptura ni un juego independiente del resto, sino una coalición dentro de la coalición. El grupo tiene como candidato definido a la Intendencia al ex legislador De Loredo, y pretende que el vice sea un macrista. Aseguran tener también suficientes nombres propios para reclamar espacios bastantes en las listas legislativas provinciales y capitalinas, y hasta podrían proponer un nombre para la candidatura a vicegobernador. Reconocen, en cambio, que entre los suyos no hay un aspirante real a la Gobernación.
Este último detalle no es una demostración de humildad, sino que parece mejor una estratagema para dejar abiertas las puertas a los otros grupos que pelean por esa candidatura. Se sabe que en la UCR hay tres precandidatos a gobernador y dos de ellos, Ramón Mestre y Mario Negri, protagonizan la pelea de fondo, mientras que Dante Rossi amenaza con permanecer en el ring hasta el final.
Macristas orgánicos y radicales de Marea Radical afirman reunir muchos requisitos para envalentonarse. Por ejemplo: poder territorial a través de muchos intendentes y jefes comunales que, sostienen, van incorporando; votos, según sugieren las encuestas propias y ajenas que muestran con fervor; una dirigencia joven que cumple con el mandato macrista de la renovación política; capacidad de gestión, enumeran; y hasta sacan pecho manifestando que las cabezas de este grupo tiene una llegada real a la Casa Rosada, donde se corta el bacalao en Cambiemos.
Este grupo se opuso a las internas que el mestrismo quería llevar adelante el 9 de diciembre, y su capacidad de presión y negociación realmente comenzará a verse a partir de ahora, cuando el tironeo interno dentro de Cambiemos, no solo de la Unión Cívica Radical, se haga intenso hasta fin de año.



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