Triaca tira la toalla: Epec y Luz y Fuerza negociarán en casa

Hartas del atestiguar tratativas que no avanzan, las autoridades del Ministerio de Trabajo de la Nación mandaron a los representantes de Epec y Luz y Fuerza a negociar en Córdoba. No hubo “ayuda” de Jorge Triaca a Juan Schiaretti y la Provincia -que percibe debilidad en el gremio- suma pretensiones en la renegociación del convenio.

Por Felipe Osman

Los representantes de Epec y Luz y Fuerza agotaron la paciencia de las autoridades del Ministerio de Trabajo de la Nación que, hastiadas de presenciar una negociación entre dos partes inamovibles en sus pretensiones, resolvieron darles “vía libre” para que negocien en Córdoba y vuelvan a Buenos Aires cuando hayan logrado avances significativos en las tratativas.
Esto podría significar un desaire hacia la Provincia, que en algún momento –según fuentes allegadas a la negociación- habría recibido un guiño de las autoridades nacionales para destrabar el conflicto en las oficinas de la cartera comandada por Jorge Triaca.
Sin embargo, la posición ventajosa que la Provincia a conquistado dentro de la negociación y la situación más endeble del sindicato, que no logra movilizar si no a una parte muy menor de sus bases, hace que El Panal piense en sumar pretensiones, buscando dar por tierra con muchos de los artículos que convierten al convenio colectivo de Luz y Fuerza en uno de los más ventajosos –sino el más- del sector público provincial.
El gremio, en tanto, resiste estos cambios aún pagando el precio de no pactar un reajuste salarial que le resulta más que necesario, a la luz de que la última paritaria venció en abril y que desde entonces sólo ha obtenido un 10 por ciento de aumento, decidido unilateralmente por la empresa por fuera de la mesa de negociación que en ese mismo momento se encontraba reunida en Buenos Aires, “puenteando” al sindicato en una maniobra que fue ampliamente repudiada por la conducción gremial.
Entre las modificaciones que la Provincia busca introducir al convenio existen algunas que podrían ser aceptadas por el sindicato y otras que –al menos por ahora- el gremio defiende a capa y espada.
Una de las demandas de la empresa es limitar el plazo de las carpetas médicas prolongadas, principalmente las carpetas psiquiátricas, que entre los empleados de Epec pueden ser renovadas hasta cumplir el plazo de tres años con goce de sueldo.
Otra de las pretensiones de la compañía estatal es anular un beneficio con el cual cuentan los trabajadores cubiertos por el convenio lucifuercista por el cual gozan de dos días más de vacaciones en el caso de que durante ellas viajaren a localidades situadas a más de 100 kilómetros de su lugar de trabajo.
Estas dos demandas no encontrarían, en principio, gran resistencia de parte del sindicato. Pero si otras que buscan cambios más profundo en el convenio colectivo. Por ejemplo, el directorio de la empresa quiere frenar todos los “reemplazos y corrimientos” hasta que no se revise toda la estructura de la empresa.
Los reemplazos y corrimientos son un instituto contemplado por el convenio colectivo en virtud del cual cuando un empleado jerárquico de una oficina sale de licencia todos sus subalternos en el área suben un escalón en el escalafón mientras dure la licencia y, en virtud de ello, cobran por sus tareas un diferencia proporcional por el puesto que cubren.
Estos desplazamientos, en realidad, ya se encuentran detenidos por una resolución del directorio, pero la intención de la empresa es incluir esta modificación en el convenio colectivo para que no pueda ser cuestionada por el gremio en sede judicial.
Otro de los puntos álgidos en la negociación sería el artículo cuarto del convenio, que instituye cargos prácticamente hereditarios en la compañía estatal, al prescribir que será el sindicato quien cubra las vacantes que se originen en la empresa.
Estas últimas modificaciones si serían ampliamente resistidas por el sindicato que comanda Gabriel Suárez y explicarían, en buena medida, el estancamiento de las negociaciones.



Dejar respuesta