Fassi, las sociedades anónimas y los socios

El presidente de Talleres destacó su postura personal en la charla abierta con los hinchas con relación al posible ingreso de las sociedades anónimas en el fútbol argentino, aunque remarcó que en el club se consensuará debidamente el tema, sin que sea potestad solamente de la Asamblea de Representantes.

Por Federico Jelic

Es un tema recurrente en AFA y las futuras reuniones de Comité Ejecutivo, que sin duda genera cierta preocupación en los socios
Si algo hay que reconocerle el presidente de Talleres Andrés Fassi es que siempre da la cara y se hace responsable de los actos, a veces edulcorado con su discurso ejemplar de coaching pero es parte de su estrategia. Y en este caso, aprobado su ejercicio de memoria y balance dos domingos atrás, se sometió  a una charla abierta con los socios e hinchas en general para contestar todas sus preguntas, actitud no muy habitual en los dirigentes del fútbol.
En este caso, más allá de las respuestas y las intrigas de los socios, el eje central de ese diálogo tuvo lugar con la posible implementación de las sociedades anónimas deportivas en el fútbol Argentino, donde el hombre fuerte de Pachuca tiene una postura tomada. Pero se encargó de aclarar una y otra vez que se trata de una posición personal y no de Talleres, donde hoy la mayor parte de las decisiones institucionales son por parte de los 100 asambleístas representantes, que son del mismo color político de Fassi.
De todas formas en un debate general a nivel nacional con voces más disidentes que con adhesiones. Así y todo, el intercambio fue fluido y respetuoso, sin embargo, está claro de qué costado de la “grieta” está ubicado Fassi…
Cerca de 214 socios se hicieron presentes en La Boutique en la interpelación anunciada. Fassi se apersonó con parte de su comisión directiva y enfrentó preguntas y cuestionamientos, sobre todo de los sectores de los deportes federados, que perdieron terreno en esta nueva gestión y donde desde la conducción sostienen que deben solventarse con sus propios recursos genuinos, situación que generó algunas desavenencias.
Pero el tema en cuestión son las sociedades anónimas y el fútbol privatizado, como ocurre en muchas ligas del mundo y que en Argentina, por naturaleza jurídica de los clubes como asociaciones civiles sin fines de lucro, no son permitidos legalmente. Y en eso, Fassi tuvo su respuesta: “Mi  pronunciamiento es a título personal. Está claro que como está el fútbol argentino necesita otro modelo de gestión, para obtener recursos y que sea sustentable pero está claro que ese formato jurídico no es posible hoy en AFA”, declaró Fassi, sobre el postergado debate en el Comité Ejecutivo sobre la modificación del estatuto que permita las sociedades anónimas.
Es que AFA anunció el tratamiento de esta arista para la semana pasada, y lo postergó para noviembre, después de dos intentos fallidos. Es que aún no encuentran consenso de otros clubes para poder tratarlo entre tablas si quiera. El presidente de San Lorenzo Matías Lammens se mostró contrario al ingreso de las sociedades anónimas y en una serie de tweets expuso la intención desde la conducción de AFA, con el presidente Mauricio Macri como promotor e impulsor de esta iniciativa, según aducen. Dicho sea de paso, Belgrano, vecino en Córdoba, también abiertamente destacó la necesidad de mantener la estructura de club social y en la última asamblea incluso se “blindó” la posibilidad de que pueda optar por esa naturaleza de club-empresa.
“Talleres no tomará ninguna decisión al respecto sobre las sociedades anónimas sin consultar a los dueños del club, que son ustedes los socios”, fue la contundente frase con certezas que quedó resonando en el recinto. Claro, como dijimos anteriormente, ya con el estatuto del club modernizado, el “parlamento albiazul” compuesto por 100 asambleístas, y en su totalidad del mismo signo partidario que el oficialismo, cualquier moción o propuesta no tendría inconvenientes de aprobación. Ahí está el temor del hincha  o del socio, ante una decisión tan relevante.
Fassi en su momento comparó ingresos desde el reparto de los derechos de transmisión en otros países con Argentina y la enorme diferencia presupuestaria, que en parte explicaría la falta de refuerzos de jerarquía que tanto se reclamó en barrio Jardín.

¿75 mil socios o empresa?
Desde la asamblea pasada el número sigue resonando en la cabeza de muchos de los presentes. La ambiciosa apuesta de Fassi es conseguir una masiva inscripción que llegue a la elevada suma de 75 mil socios activos para solventar la campaña, y lograr un presupuesto para los próximos 3 años de 1.000 millones de pesos, logrando a la par más de 40 mil abonos de fútbol.
De esa forma, con esos flujos económicos, no sería necesario pensar en un aporte de capital privado dentro del club o en convertir a Talleres en una sociedad anónima. “Yo podría tener respuestas demagógicas y prometer lo que después no voy a poder cumplir. Prefiero no hacer esas promesas. Nos encantaría atender un montón de necesidades, pero debemos tener prioridades. Vamos a tener el Talleres que nosotros mismos nos comprometamos en tener”, contestó Fassi al principio, para después desarrollar otra visión, fundamentada en la escasa participación societaria: “En los meses de  mayo, junio y julio menos de 6 mil socios pagaron sus cuotas. Y acá del uno al cinco hay que pagar los sueldos de 400 empleados. Criticar es muy fácil, pero a los recursos hay que conseguirlos. Si todos nos comprometemos, seguramente vamos a tener posibilidades de darle una respuesta a esas necesidades que sabemos existen y no desconocemos”.
Hoy Talleres cuenta con poco más de 20 mil socios cuando el semestre pasado alcanzó la inusitada cifra de 53 mil adherentes. Está claro que la crisis económica y el contexto social actual influyeron en la merma, además de otros aspectos en la campaña de captación que no favorecían tanto al bolsillo del hincha.
Hoy el fútbol argentino propone un giro desde esa materia teniendo en cuenta las erogaciones  y el financiamiento de los planteles y de los empleados. Y está claro que en la praxis el manejo institucional responde más a una empresa que a un club abierto socialmente, aunque no es nuevo esto porque el Fondo de Inversión también actuaba con la misma filosofía. Belgrano tampoco dista de ese manejo desde las altas estructuras, aunque haya acciones solidarias, benéficas y sociales que mantienen ese espíritu, aunque en menor relevancia.
Según la óptica de Fassi, las sociedades anánimas pueden aportar una solución, modelo aprobado con éxito en el fútbol mexicano donde Pachuca alcanzó réditos importantes en lo deportivo con ese sistema. En Argentina las experiencias no han sido muy felices con esa gestión y la idiosincrasia general es de un “club social” por sobre el fútbol-empresa. Más allá de eso, Fassi opina como Fassi  y no como presidente de Talleres.



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