Lifschitz blanquea acuerdo con Schiaretti que impacta en Córdoba

El gobernador santafesino admitió que su colega cordobés es uno de los invitados a conformar una alianza nacional. El acercamiento tendrá impacto en el armado provincial de Unión por Córdoba que podría sumar socialistas y radicales “ricardistas”.

Por Salvador Santos

Juan Schiaretti y Miguel Lifschitz junto a Ricardo Alfonsín.

Un nuevo rally electoral tendrá lugar durante todo el año que viene. Las escuderías nacionales están en plena conformación. El formato que finalmente adopten tendrá, indefectiblemente, impacto en las competencias por los podios provinciales.
En ese marco, la política argentina parece tenernos reservadas nuevas sorpresas. Alianzas que, hasta hace pocos meses, parecían ciencia ficción hoy empiezan a tomar cuerpo. La acumulación política de cara al 2019 no repara en cuestiones ideológicas ni tradiciones históricas.
La relación entre Juan Schiaretti y Miguel Lifschitz no es nueva. Comparten desde hace tiempo una infinidad de cuestiones de gestión a partir de la similitud de los distritos que gobiernan. Además, integran la región centro junto al gobernador de la provincia de Entre Ríos.
Hasta el momento, la afinidad entre los mandatarios de Córdoba y Santa Fe se limitaba a cuestiones institucionales y empatía personal. En el último año, Lifschitz fue un asistente habitual a las reuniones de gobernadores no oficialista que se realizaban en el Consejo Federal de Inversiones invitado por el cordobés.
En los últimos meses, la sintonía se intensificó y tomó un cariz cada vez más político. El primer acuerdo entre estos dos mandatarios tiene que ver con la posición que ocupan en el tablero nacional. Ambos son opositores a Cambiemos y, al mismo tiempo, rechazan cualquier acuerdo con el kirchnerismo que, en su momento, castigó duramente a sus provincias.
Más allá de esto, la historia de sus respectivos espacios políticos no podría ser más opuesta. El santafesino lidera el Frente Progresista, arquitectura electoral que reconoce su origen en la aspiración de desalojar al peronismo del poder en Santa Fe.
Por su parte, Schiaretti, junto con José Manuel de la Sota, fue inspirador de Unión por Córdoba. Paradójicamente, este armado político tiene como principal hito histórico el hecho de gobernar una provincia que históricamente fue reacia al peronismo. Las historias del mandatario cordobés y el santafesino aparecen como idénticas, pero en sentidos opuestos.
A pesar de esto, el acercamiento político entre los dirigentes se viene acelerando. Lifschitz aparece como una figura apetecible para el denominado “peronismo alternativo”. Los estrategas de este sector analizan que una alianza con el socialista sería útil para presentar un perfil más moderado con el ojo puesto en la clase media de los centros urbanos.
Al mismo tiempo, los socialistas emprendieron una recorrida por el espinel político con el objetivo de diseñar un espacio que les permita incidir en la disputa nacional y sea más abarcativo que el de sus tradicionales aliados progresistas. La primera foto en ese sentido mostró a Lifschitz y su antecesor, Antonio Bonfatti, junto a Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer y el peronista alternativo Sergio Massa.
Además, el gobernador santafesino mantuvo varios encuentros con su colega Juan Manuel Urtubey, ya lanzado a la presidencia. En esos encuentros, el salteño expresó su deseo de compartir una fórmula con Lifschitz.
En un primer momento, el socialista puso paños fríos. Sus voceros intentaron circunscribir las visitas a cuestiones institucionales y despojarlas de contenido político. Sin embargo, las señales de un eventual acuerdo se hacen cada vez más intensas.
Schiaretti, por su parte, fue contundente en su deseo de lograr un entendimiento electoral. “Precisamos que las fueras progresistas, que coincidimos en la necesidad de una Argentina republicana, federal, que permita el progreso de todas las provincias, extremen los esfuerzos para ir juntas en las elecciones del año que viene”, dijo el cordobés hace algunos días.
En el día de ayer, Lifschitz devolvió la atención, aunque manteniendo la prudencia. “El país necesita una superación del pasado y un proyecto nacional donde haya radicales, peronistas, socialistas y de todos los partidos”, afirmó en un acto que realizó en una localidad limítrofe con la provincia de Córdoba. Todo un símbolo.
“Tanto conSchiaretti como con Bordet coincidimos en nuestra mirada de los problemas de Argentina pero está muy lejos lo de un espacio común en lo electoral, aunque no lo descarto”, remató el santafesino.
La principal incógnita es como impactaría un eventual acuerdo de ese tipo en sendas peleas provinciales. Ambos distritos tendrán comicios separados de los nacionales, lo cual les da más flexibilidad a los armados locales.
Por el lado del gobernador cordobés parece muy clara la intención de sumar sectores no peronistas. En este sentido, la fuerza que expresa Lifschitz, el partido socialista, o que puede representar el propio doctor Ricardo Alfonsín coinciden con la manera de pensar que nosotros tenemos, sobre todo el peronismo cordobés, al que siempre hemos definido como republicano, democrático, respetuoso de la libertad de prensa, de la división de poderes, tolerante y que quiere el diálogo”, sostuvo Schiaretti.
Estas definiciones parecen indicar que Unión por Córdoba está dedicada a ampliar su base de sustentación política. En la mira del peronismo cordobés parecen estar, no solo el Partido Socialista, sino los sectores de la UCR local que se muestran críticas a Cambiemos y se identifican con el hijo del ex presidente. Sería toda una novedad en la escena electoral local.



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