Schiaretti repatria a Nazario (se sumaría a Córdoba Federal)

Tras la reconfiguración interna del peronismo cordobés después de la muerte de José Manuel de la Sota, el gobernador abrió diálogo con la diputada nacional.



Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

Tras la inesperada partida del ex mandatario José Manuel de la Sota, el gobernador Juan Schiaretti fue el encargado de dar las puntadas iniciales en el proceso de recuperación del peronismo cordobés.
Además de bajar un claro mensaje de unidad y apertura hacia todos aquellos justicialistas que hasta ahora se movían en la periferia partidaria y que están dispuestos a sumarse “sin condicionamientos”, él mismo se encargó de repartir los primeros gestos hacia el sector interno que quedó huérfano.
La contención al delasotismo fue una de las primeras acciones que encaró el propio Schiaretti en su nuevo rol de conductor único e indiscutido del PJ cordobés. Alambrar a la tropa y arriar hacia un mismo camino a toda la dirigente naturalmente divida en dos vertientes producto una sociedad de doble comando, es el primer objetivo.
En ese sentido, Schiaretti administró gestos. Durante las horas posteriores al velorio, el gobernador reunió en el Panal a una veintena de dirigentes, entre ellos, referentes delasotistas, para contar cuál sería el plan.
Luego, producto de la reorganización interna tuvo guiños contundentes para dos de los principales laderos del ex mandatario en la Capital: el legislador Daniel Passerini y la concejala e hija del socio fundador de Unión por Córdoba (UPC), Natalia De la Sota.
Al primero se le dio lugar en la mesa ejecutiva ampliada del PJ que comenzó a trabajar ya sobre la estrategia territorial rumbo al 2019, y además fue invitado a ser parte de la Junta Capital, espacios donde el delasotismo no estaba participando.
En tanto, la hija del ex mandatario también tiene reservado lugares importantes dentro de la estructura para cuando decida retornar de lleno a la actividad política. Hasta allí, de alguna manera y al menos por ahora, Schiaretti logró saldar a una parte del delasotismo, al capitalino.
Sin embargo, el espacio interno que quedó acéfalo es mucho más amplio y se extiende también hacia el interior provincial donde el ex gobernador contaba con referentes de peso territorial, entre ellos, muchos legisladores.
Y justamente en el marco del operativo contención, hace unos 15 días, Schiaretti recibió en el Centro Cívico a la diputada nacional delasotista, Adriana Nazario.
Esa fue la primera instancia de diálogo entre el titular del Ejecutivo provincial y la ex funcionaria, aún visiblemente conmocionada por la muerte de quien fue su pareja durante más de una década. Incluso, como señal de esta nueva etapa política, sería inminente el paso de la riocuartense al bloque de diputados que políticamente comanda Schiaretti.
Vale recordar que el año pasado, tras las elecciones legislativas y la nueva recomposición de la Cámara Baja, la ex ministra de la Producción desairó al gobernador y no formó parte de la bancada Córdoba Federal que integran Alejandra Vigo, Paulo Cassinerio, Juan Brügge y que dirige el vicegobernador en uso de licencia, Martín Llaryora.
En aquel momento, Nazario decidió quedarse en el espacio massista del que venía siendo parte e incluso, se desmarcó de sus coterráneos, votando en contra la reforma previsional que los schiarettistas sí acompañaron.
Por ende, tampoco formó parte del armado legislativo más amplio -Argentina Federal- que responde a los gobernadores peronistas y que se conduce en una dirección electoral distinta a la que había encarado nacionalmente el ex gobernador José Manuel de la Sota.
Ahora, en el nuevo escenario local que se abre, la ex pareja de De la Sota estaría dispuesta a dar el salto como gesto hacia el schiarettismo. Hasta el momento, Nazario es socia del Frente Renovador que en Diputados acaba de perder a Felipe Solá y Facundo Moyano, y que conduce Graciela Camaño.
Lo cierto es que con esa primera conversación, el ahora único jefe del PJ cordobés también le abrió la puerta a Nazario y, por ende, se esperan señales hacia los delasotistas del interior que también buscan su lugar dentro del tablero peronista.
Lógicamente que, en la antesala a un año electoral importantísimo para el peronismo cordobés que pone juego nada más ni nada menos que dos décadas ininterrumpidas de gobierno, la expectativa del delasotismo va mucho más allá de estos primeros signos de compasión que mostró el schiarettismo.
El reparto de lugares expectables en las listas que antes se acordaba entre dos, ahora será definido por uno sólo. Cuán grande puede llegar a ser la generosidad de Schiaretti, aún no se sabe.
Mientras tanto, está claro que De la Sota dejó marcado a fuego su legado y que son varios los que en su nombre, levantan esa bandera.



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