Después de dos años de alza, el gasto caería en 2019

Será así si las provincias se hacen cargos de subsidios que la Nación recortará como el del transporte y la tarifa social eléctrica. Si los gobernadores no ponen esa diferencia la baja de las erogaciones rondaría 1,4% del PIB.



El gasto total consolidado de Nación y Provincias entre 2015 y 2017 subió 0,31 puntos porcentuales del PIB. En ese global están los intereses de la deuda, que subieron 1,05 puntos, por lo que al excluir los intereses de deuda se observa que el gasto primario cayó 0,74 puntos. El ítem que más fue la seguridad social (0,8 puntos) seguida por la inversión real directa (0,03). Los que más cayeron fueron las transferencias corrientes (0,47) y el gasto en personal (0,28).
Para el 2019 el piso de baja se estima en 0,55% del Producto en caso que las provincias se hagan cargo directamente o indirectamente de todos los gastos que ya no solventará Nación, según estima un trabajo del Iaraf.
Para el año que viene –con objetivo de déficit primario cero- el gasto nacional se reducirá, según el presupuesto, 1,4% del PIB de los cuales 0,55% del Producto son de gastos exclusivamente del nivel superior y el resto son bajas que afectan ya sea a los ingresos provinciales (0,45% del PIB de transferencias no automáticas) o a los gastos provinciales (0,4% del PIB de subsidios al transporte y la energía).
El techo de reducción de gasto presupuestado equivale a 1,4% del PIB, que sólo se alcanzaría en el caso (altamente improbable, teniendo en cuenta que 2019 es un año electoral) que las provincias dejen de ejecutar la porción de los gastos que financiaban con las transferencias no automáticas que bajaron; y tampoco se hagan cargo de la porción de los subsidios económicos al transporte y la energía que nación no ejecutará más desde 2019.
Para el próximo año el gasto que más se reduce en el proyecto de presupuesto son las transferencias corrientes o de capital a las provincias que, además, aumentarán su gasto para compensar el recorte de subsidios, por ejemplo, al transporte.
Respecto de los cambios fiscales previstos para el año próximo, un informe de Iaraf, indica que los ingresos provinciales en su conjunto registrarán un alza de la coparticipación equivalente al 0,2% del PIB respecto a 2018, que proviene de la restitución gradual de la precoparticipación. Esto no tiene en sí relación con el presupuesto, puesto que proviene de una política decidida en 2016 destinada a eliminar en 2020 la precoparticipación del 15% destinada a Anses.
Un efecto negativo es la baja de la recaudación de ganancias; que no obstante se ve parcialmente compensado por un aumento del IVA neto de reintegros y devoluciones (fundamentalmente fruto de la reducción de reintegros iniciada este año) y por modificaciones propuestas a las reformas fiscales en curso, entre las que sobresalen la suspensión de la ampliación de la porción del impuesto al cheque que puede tomarse a cuenta de ganancias (por lo tanto este último impuesto no verá tan erosionada su recaudación), así como también la generalización como sujeto imponible de ganancias de la mayoría de las personas físicas y jurídicas. Como resultado, las provincias sólo verían reducirse sus ingresos por los efectos netos de estos cambios en un 0,2% del PIB.
Por otro lado, hay un aumento del 0,24% del PIB fruto de la compensación fiscal establecida en el Consenso fiscal (otra situación previa al presupuesto 2019) que estableció una suma fija de $44.000 millones a transferir a Buenos Aires desde el año que viene.
Así os ingresos tributarios por coparticipación aumentarían 0,24% del PIB respecto a 2018 básicamente por la transferencia a Buenos Aires en el marco de la compensación surgida del pacto fiscal. Las mejoras por el aumento de la precoparticipación se compensan con la baja por la reforma tributaria que reducirá la masa coparticipable presupuestada.
Por el lado de los gastos nacionales que constituyen ingresos para las provincias se prevé una caída en las transferencias corrientes, equivalente al 0,27% del PIB en la comparación con las de 2018. forma”, que consiste en que se dejan de registrar las transferencias por compensación a Buenos Aires en este rubro, y quedan como envíos de coparticipación. Hay también una reducción en las transferencias de capital, equivalente al 0,18% del PIB de diferencia con los de este año; en ese caso destaca la eliminación del Fondo Sojero.



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