Schiaretti y Urtubey buscan “despejotizar” su espacio

La dupla de gobernadores tiende puentes por afuera de la interna justicialista. Buscan mixturar al peronismo federal con la incorporación de aliados externos.



Por Salvador Santos

Durante esta semana se librará una pelea simbólica por la visibilidad que cada sector del peronismo buscará darle a su propio acto conmemorativo del 17 de octubre. Mientras tanto, un sector del “peronismo alternativo” afina la táctica para suavizar su perfil sumando sectores provenientes de otras tradiciones políticas.
Para el comando del peronismo no kirchnerista, el posicionamiento simbólico en las tradiciones del justicialismo no es un tema meramente emotivo. La disputa con el kirchnerismo hace necesario incorporar elementos que los posicione en el electorado cautivo del PJ, sobre todo en las provincias gobernadas por ese signo político.
Sin embargo, son conscientes que la simple apelación al arsenal histórico del “movimiento” no es suficiente para convertir al espacio recientemente fundado en una fuerza electoralmente competitiva. Combinar la identidad peronista con factores que amplíen la base social parece ser el objetivo que los estrategas del grupo se han planteado.
En el documento que los “cuatro grandes” del PJ Federal hicieron conocer inmediatamente después de la célebre foto que se tomaron en las oficinas del consultor Guillermo Seita se esbozan ambas líneas de acumulación política.
En el texto que firmaron Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa definen al grupo como representante del “peronismo democrático, republicano y federal. Ese que siempre escuchó al pueblo, que aprendió de sus errores y supo renovarse y cambiar”.
Al mismo tiempo, un par de párrafos después, abren su convocatoria a sectores que no se sienten incluidos en la tradición del justicialismo. “Vamos a abrir las puertas, la cabeza y el corazón a todos aquellos que se sientan identificados con esta propuesta. Fuerzas nacionales, provinciales y de diferentes orígenes políticos”, afirman en su manifiesto fundacional.
Esta estrategia bifronte no parece tarea fácil. En los bastiones electorales del peronismo, como el norte del país, se privilegia la identidad partidaria; mientras en la mayoría de los conglomerados urbanos, sobre todo los de la región centro del país, es conveniente presentar una identidad más lavada.
Por esto, mientras la mayoría de las tribus peronistas organiza su propio acto del Día de la Lealtad, Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti decidieron quedarse afuera de la pelea y mostrarse en diálogo con dirigentes de otros sectores.
La figura más cotizada por los armadores del peronismo alternativo es el gobernador Miguel Lifschitz. En la mirada de los estrategas del grupo, el santafesino reúne las condiciones necesarias para interpelar a un sector de la clase media urbana, territorio hostil para todas las variantes del justicialismo.
El socialista tiene excelentes relaciones con Schiaretti y Urtubey. Desde hace tiempo, es número puesto en las reuniones de gobernadores opositores y tiene un lugar reservado en la mesa que define la estrategia de negociación con el gobierno nacional.
Además, sus reclamos al ejecutivo suelen ser calcados de los que realizan sus colegas del justicialismo moderado, en especial Juan Schiaretti con quien comparte problemáticas regionales e institucionales comunes.
Al mismo tiempo, el gobernador de Santa Fe viene protagonizando una serie de encuentros con Juan Manuel Urtubey. A la primera foto que se tomaron en la provincia gobernada por Lifschitz siguió una devolución de gentilezas en Salta. Si bien la excusa para las reuniones son cuestiones institucionales, es innegable el carácter político que las rodea.
Sin embargo, las declaraciones del socialista desorientan a los operadores del peronismo. En esta semana, el socialista afirmó que “hacen falta grandes acuerdos para pensar en la etapa que viene después de esta crisis que atravesamos y coincidimos con Juan Manuel Urtubeyque hacen falta grandes consensos entre varios partidos políticos sobre un proyecto de país que nos permita avanzar, porque no alcanza con acuerdos electorales solamente”.
Unas semanas antes, había afirmado que esos consensos son necesarios pero que su partido tiene que “construir espacios alternativosde centro izquierda progresista, pero no yendo por dentro del peronismo”. Lo cierto es que el socialismo fijó fecha para la enésima refundación de un grupo progresista con Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer y agrupaciones afines.
En la trinchera peronista federal no pierden las esperanzas. Creen que el socialismo cumplirá la etapa de agrupar a sus fuerzas aliadas y luego se sentará a conversar el ensamble. No descartan que se acuerde competir en las PASO y luego unificar personería. Apuestan a que dirigentes como Ricardo Alfonsín son afines a lograr entendimientos con sectores del justicialismo.
El próximo sábado, el gobernador de Santa Fe asistirá a un encuentro organizado por la sección local del PS en Carlos Paz. Lo hará acompañado de su antecesor Antonio Bonfatti.
En el PJ, esperan que la ocasión sirva para profundizar las conversaciones que, se sabe, viene sosteniendo con Juan Schiaretti. No descartan alguna reunión formal.



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