Conflicto no docente: vallejismo ofrece que la oposición controle la “caja”

Más allá de los reproches del MUN, la agrupación que reconoce a Jorge Di Marco como su principal referente, también existe disposición para negociar con Carlos Vallejos y congeniar una lista de unidad.

Silvia Aguirre, Carlos Vallejos, Jorge di Marco y Nicolás Franchi.

El largo y comprensible silencio de la Federación (Fatun) que nuclea nacionalmente a los gremios no docentes de las universidades públicas y un comunicado formal de la conducción del sindicato local, parecen indicar que la accidentada asamblea del jueves para elegir a los miembros de la Junta Electoral que tutelará los comicios internos del 19 de diciembre, ya es un hecho consumado.
Aún tiene vigencia la impugnación del sector que perdió en la votación de la Junta, pero es compleja su evolución. En principio, es conocido el complicado estado de salud del líder histórico y secretario general de la Fatun, Nelso Farina, que lo restringe al máximo para involucrarse en estos “entremeses”, aunque se trate del principal gremio de base (el de la UBA es bien porteño: está fuera de la Federación).
En segundo término, darle curso a la impugnación y realizar una nueva asamblea de afiliados, no necesariamente conduciría a un resultado distinto al del jueves (481 del vallejismo y aliados contra 448 del MUN y aliados), y si podría dejar abierta la puerta para que se interese en el problema el Ministerio de Trabajo de la Nación. En las dos intervenciones precedentes estaba el PJ en el poder nacional y hoy está Cambiemos. Adicionalmente, está la decisión confesa –y creíble- del líder del MUN de no ser funcional a una tercera intervención.
Más allá de los reproches del MUN, la agrupación que reconoce a Jorge Di Marco como su principal referente, también existe disposición para negociar con Carlos Vallejos y congeniar una lista de unidad. (Trascendió que hoy se realizaría la primera reunión entre ambos). La prioridad de los dos es la consigna principal de Fatun: retener el gremio, mayoritariamente peronista, y evitar que oportunistas y agrupaciones de izquierda, como El Colectivo, medren en el conflicto.
Teniendo en cuenta los graves problemas económicos que ha tenido la Gremial San Martín, un dato que sobresale es la disposición del vallejismo a ofrecerle a Héctor Gatti que continúe al frente de la Secretaría de Finanzas del sindicato. Gatti es un hombre de plena confianza de Farina y en los casi tres años que lleva en el cargo ha mejorado notablemente la situación financiera y patrimonial del gremio.
Hay un espectador VIP interesado en que el conflicto se encauce. Se trata del oficialismo rectoral. En abril de 2019 deben realizarse las primeras elecciones directas para designar rector y vice, por lo que no quiere problemas y sí interlocutores con base de legitimidad y razonables. Más cerca en el tiempo, en los próximos días deben designarse representantes paritarios para una negociación sobre efectivizaciones y otros asuntos, para la cual también rigen estas dos condiciones.
Precisamente, una de las razones invocadas para adelantar las elecciones en el gremio no docente y acortarle el mandato a su actual secretaria general, Silvia Aguirre, y a todos los miembros de la Comisión Directiva, fue la de llegar a abril con el gremio bien posicionado de cara a esas elecciones.
Pero en otros lugares de la Ciudad Universitaria también miran de reojo la evolución del conflicto no docente. La obra social de la UNC ya eligió a sus nuevas autoridades pero aún no estarían confirmados formalmente los titulares de las tres secretarías. El peso del vallejismo y el MUN en el Consejo Directivo de la Daspu ha variado. Por lo pronto, el que está sentado por los jubilados es Hugo Centurión, hermano de Juan Centurión, quien en la asamblea del jueves se dio vuelta, renunció a su adhesión al MUN y se volvió a enrolar en el vallejismo.



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