La fuerza del enemigo

Con la complicidad del rapero español Nach y ya fuera de su anterior banda, Calle 13, Residente acaba de volver al ruedo musical con “Rap bruto”, una flamante canción (con su correspondiente video en Youtube) en la que se calza otra vez los guantes para dar pelea contra “el sistema”.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Hace ocho años, en octubre de 2010, Calle 13 lanzaba el tema “Calma pueblo”, una declaración de principios que resumía el pensamiento del principal vocero del grupo, Residente, y que levantaba la antorcha de la canción comprometida. Con un video movilizador, su letra no sólo desafiaba a aquellos a los que se definía como parte del establishment, sino que además planteaba una manera distinta de provocar los cambios, aunque siempre desde esa posición mesiánica tan propia de los raperos.
“Yo uso al enemigo, a mí nadie me controla/ Le tiro duro a los gringos y me auspicia Coca Cola”, se lo escucha decir allí a René Pérez, para luego sentenciar: “Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas”. En la estrofa siguiente, explica mejor su estrategia al decir: “Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro”. Y hasta cita la fuente de la cual extrae estas conclusiones: “Todo lo que les digo es como el Aikido/Uso a mi favor la fuerza del enemigo”. Tal vez más pirotecnia que otra cosa, lo cierto es que en aquel momento la potencia de este mensaje fue apabullante y sentó un precedente sobre cómo podían enfrentar la coyuntura los artistas contestatarios.
Para referenciarse, Calle 13 se trenzaba en aquel momento en una disputa con el resto de los intérpretes latinos de moda, con los que buscaba poner una distancia ideológica (y moral) explícita. “A ti te ofende lo que escribo/ A mí me ofende tu playback, que estés doblando en vivo/ A mí me ofende cuando tú sobornas a la radio/ Con plata, con dinero pa’ que te suenen a diario”, denuncia “Calma pueblo”, además de cantar verdades como “tú vendes porque tú mismo te compras tus propios discos” y “tú dices poco porque sabes poco”, dedicadas a sus colegas que corrían detrás de un gran hit.
Casi una década después de aquello, el género del rap, y dentro de éste la vertiente latina, ha extendido su reinado hacia todas las direcciones y ha aportado estrellas que la industria discográfica saluda con beneplácito. Vivimos en el apogeo de esa tendencia hispanoparlante que, una vez impuesta en Estados Unidos, se ha derramado como lava sobre la superficie del planeta, hasta asentar su predominio. El consumo musical ha decantado hacia el streaming, la vía por la que las nuevas generaciones, que quizás no llegaron a conocer a Calle 13, arman hoy las listas de sus favoritos.
Con la complicidad del rapero español Nach y ya fuera de su anterior banda, Residente acaba de volver al ruedo con “Rap bruto”, una flamante canción en la que se calza otra vez los guantes para dar pelea contra “el sistema”. Sólo que ahora, con 40 años, su disputa es con las más recientes camadas de artistas, a las que considera pasatistas (“tu moda no creo que dure”), superficiales (“se tardan más en el vestuario que haciendo pruebas de sonido”) y ególatras (“mucha selfie y poco contenido”). La dupla de MCs se postula, entonces, como reserva de la “vieja escuela”, a la que reivindica en su vigencia.
Al igual que Eminem, que en su reciente retorno la emprendió contra los raperos más jóvenes, René Pérez se rebela contra este presente y lo contrapone a un pasado supuestamente más revolucionario, aunque visto desde otra perspectiva su planteo pueda sonar conservador. “Sólo les quito el Instagram y vuelven a ser inseguros”, rapea residente en tono de burla, pero sube su video a Youtube y lo distribuye a través de las redes sociales. Una contradicción más, dentro de todas las que envuelven a quien pretende usar a su favor la fuerza de su enemigo.



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