FETAP reaviva el conflicto en Córdoba: desconoció paritaria

Como sus pares de todo el país, los directivos de Coniferal, Ersa y Aucor tampoco pagarán los sueldos con el incremento pactado en julio.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Jorge Kiener, de UTA – Gustavo Mira, de Fetap.

La crisis del transporte de todo el país comenzó a tomar cuerpo. Los empresarios están dispuestos a concentrar su abanico de estrategias para continuar beneficiándose de ese argentinismo del “provisorio, para siempre” en materia de subsidios nacionales a la oferta del servicio masivo. Mientras se discuta el presupuesto nacional en el Congreso aumentará la presión para torcer la promesa de ajuste que el presidente Mauricio Macri hizo al FMI a cambio de fondos frescos.
La audiencia de conciliación celebrada por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación entre UTA Nacional y FATAP (cámara que nuclea a todas las transportistas del país) terminó con la ratificación de cada de una de las posturas que generaron el estado de conflicto que sacude la prestación desde el lunes a la noche.
En representación de los empresarios, Juan Carlos Romero -dueño la correntina ERSA y gerenciador de Aucor en Córdoba- aseguró que no reconocerán el acta paritaria homologada en la cartera a cargo de Jorge Triaca porque el poder concedente del servicio, en algunas jurisdicciones, se resiste a autorizar una nuevo cuadro tarifario.
Por caso, el intendente capitalino, Ramón Mestre, reiteró que no está en estudio un aumento del boleto pese a que FETAP demostró que tiene un costo por kilómetro recorrido que supera el incremento del 24%. Con una inflación que alcanzará el 40% a fin de año, se entiende que la demora es política e impropia en un escenario de volatilidad.
“En forma particular, cada una de las entidades signatarias de la presente acta ratifican expresamente que la imposibilidad de hacer frente al pago del aumento salarial previsto en el acta paritaria del 27/02/2018 se mantiene, motivo por el cual no será abonado en lo sucesivo el 5,7% establecido para el mes de septiembre”, la decisión de la parte empresaria.
Anticipándose a la respuesta sindical y a la improbabilidad de que la Nación salve con pesos el conflicto, los empleadores redoblaron la apuesta. “Manifestamos que el sector (…) deberá llevar adelante medidas que contemplen la recomposición de la grave afectación de los costos del sistema, empleando para ello mecanismos tales como la reducción de servicios y las consecuentes suspensiones del personal en la misma proporción”, la amenaza que llevará a la UTA a profundizar el conflicto y aumentará el malestar de los pasajeros por la reducción de frecuencias.
Previsiblemente, el secretario del Interior de UTA nacional, Jorge Kiener, lamentó la falta de entendimiento en un contrapunto al que calificó de “comprensible” pero inaceptable desde la óptica sectorial, y declaró la vigencia de la modalidad de huelga para todo el país. Anoche a las 22 comenzó la tercera jornada de paro nocturno hasta las 6 de este jueves.
Si bien el intendente Mestre encasilló la pulseada en la órbita nacional, fueron especialmente revisadas las actuaciones de los titulares del servicio. Cuando Kiener pidió precisiones sobre la situación de Córdoba, quedó claro que el distrito es parte del clave de la estrategia de presión patronal y gremial por más subsidios nacionales.
El sindicalista pidió claridad frente a dos informaciones encontradas: FETAP expresó ante la cartera nacional que no pagaría el aumento cerrado, pero en la misma instancia provincial aseguró que liquidaría los salarios con la nueva escala. Mestre había anticipado 15 millones de pesos para que los choferes tuvieran acreditados los sueldos completos.
“En la jurisdicción Córdoba no se cumplimentará el aumento salarial pactado y se procederá cómo se estableció anteriormente”, refleja el acta ministerial una mala noticia para Mestre, pero en especial para los usuarios.



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