Error no forzado debilita a Luz y Fuerza

En reclamó por el ínfimo reajuste inflacionario que el directorio de Epec decidió (unilateralmente) conceder a sus empleados por fuera de la mesa de negociación, el gremio marchó hacia la sede central de la empresa con una famélica columna de trabajadores. Una muestra de debilidad que el sindicato debería haberse ahorrado.

Por Felipe Osman

Las mermadas huestes del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba marcharon ayer hacia la sede central de Epec después de una breve asamblea. El reclamo estuvo motivado por el (largamente) insuficiente reajuste inflacionario (10 %) que el directorio decretó para los empleados de la empresa por fuera de la mesa de negociación, “puenteando” al gremio y deslegitimándolo frente a sus representados.
Gabriel Suárez, titular del sindicato lucifuercista, no tardó en calificar la jugada de la compañía como una
“provocación”, y acusó a su mesa directiva de actuar “de mala fe”, faltando el respeto a sus trabajadores y llevando las negociaciones a un territorio de máxima tensión.
Ante estas declaraciones del líder lucifuercista muchos pensaron que su respuesta sería llevar a sus trabajadores al paro. Incluso en El Panal se preparaban para la huelga aceitando los mecanismos establecidos por la Ley de Servicios esenciales para contener la medida de fuerza, alistando a la Comisión Técnica, órgano al que la legislación provincial confiere la función de establecer las guardias mínimas ante la adopción de una medida de fuerza prolongada.
Pero a pesar de la presión del sindicato de Luz y Fuerza en Río Cuarto y Villa María, en la reunión de delegados del pasado viernes no se tomaron resoluciones. Ayer, al cabo de una asamblea general con (muy) baja concurrencia, Suárez marchó hacia Epec con apenas un puñado de seguidores, dando una muestra de debilidad absolutamente innecesaria en el momento más tenso de las negociaciones. No cabe imaginar más que un error no forzado de la conducción lucifuercista.
Fuentes allegadas al gremio señalan que sus asambleas cuentan con cada vez menos asistentes. Y si la mermada concurrencia que ayer se manifestó frente a las puertas de la empresa parecía avalar estas versiones, el propio sindicato terminó de confirmarlo horas más tarde.
Finalizada la protesta, Luz y Fuerza informó cuáles serían sus próximos movimientos, entre los que sólo destacan la resolución de adoptar trabajo “a desgano y con quite de colaboración sin afectación al servicio” durante diez días y un lanzar raid de movilizaciones que en las próximas semanas el sindicato realizará en distintas arterias de la ciudad.
Esta forma de protesta es, sin lugar a dudas, más inteligente. Si Luz y Fuerza Córdoba no encuentra “quórum” entre sus afiliados para ir al paro, es largamente más ventajoso para sus intereses hacer movilizaciones que le permitan captar la atención de su interlocutor –la Provincia- sin necesitar de grandes concurrencias. Y es, además, un plan de acción más realista, mejor adaptado a la menguada capacidad de convocatoria de la que, al menos de momento, goza la actual conducción.
Para el jueves 25 de este mes, Luz y Fuerza si promete una “gran movilización”, en la que participarán también los sindicatos de Río Cuarto y Regional Villa María junto a otros gremios y organizaciones sociales, concentrándose frente al Patio Olmos, en la Plaza Agustín Tosco (ex Plaza Vélez Sarsfield).
De hecho, esta última movilización reflejará lo que el sindicato ha convertido en una costumbre durante los últimos meses, es decir, disimular las baja adhesión de sus afiliados a las protestas marchando junto a otros sindicatos y engordando las manifestaciones con organizaciones sociales cuyos reclamos no coinciden –casi en nada- con los esgrimidos por Luz y Fuerza, de no ser por las consignas en extremo declarativas que el gremio nunca olvida sumar entre sus verdaderos reclamos.
Luz y Fuerza pelea por paritarias y en defensa de un convenio colectivo que le depara algunas grandes ventajas. Y nadie podría criticarlo por hacerlo. Otras consignas, como “el rechazo al acuerdo con el FMI, la educción y la salud pública” son causas ajenas a sus intereses inmediatos que apenas incluye entre sus reivindicaciones para gozar del acompañamiento de las organizaciones sociales que engrosan las filas durante sus movilizaciones.



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