Previsible: primer lockout patronal por más subsidios

Ersa y AuCor abonaron los últimos salarios sin el reajuste salarial acordado por FATAP y UTA. Como ocurrió en otros puntos del país, los empresarios culparon a la crisis.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Las autoridades de UTA nacional confesaban que la quita de subsidios al transporte desde el 1 de enero configuraría uno de los peores escenarios desde el 2001. Los resortes del secretario general de los choferes de todo el país, Roberto Fernández, fueron instruidos para seguir de cerca las negociaciones entre empresarios y autoridades de la Casa Rosada; también los contrapuntos en el Congreso durante el debate del Presupuesto que manejará el presidente Mauricio Macri en 2019.
La ausencia de certezas sobre el impacto de la medida en el interior (para Capital Federal y AMBA no habrá recorte extremo, sino que está previsto un desembolso de $24.000 millones) se corporizó durante el desenlace de la semana pasada. Las transportistas de todo el país nucleadas en FATAP completaron la liquidación de septiembre sin el aumento acordado hacia finales de junio del año pasado. A nivel local, Ersa y AuCor realizaron los desembolsos con la vieja escala, según fuentes gremiales.
Cabe recordar que el secretario del Interior de UTA, Jorge Kiener, informó que la pauta salarial se amplió del 15% cerrado en febrero al 25,5%, con una cláusula de revisión para enero.
El incumplimiento generó la reacción calculada. La ausencia de transporte, en teoría, aceleraría los engranajes del poder político. Nadie resiste la presión social que generan miles de pasajeros a pie. El gremio de los choferes no tardó en decretar una acción directa, pese a que habían mostrado resistencia a abrir fuego al asegurar que la batalla por los recortes previstos para el servicio sería monopolizada por Fernández. La decisión quitaba de libertad de acción al resto de los secretarios generales del interior del país.
Este fin de semana, la UTA no pudo mantenerse al margen de la pulseada y estableció el “estado de alerta”. Anunció un paro en el interior del país. Las medidas regirán a partir hoy con paralización de servicios desde las 22 hasta las 6 del martes.
“Las acciones se incrementarán hasta tanto no perciba sus haberes el último trabajador afectado”, advirtió Kiener. La UTA ingresó al juego, pero buscó protegerse. La elección de la franja horaria supone una clara intención de morigerar al extremo el poder de daño del sindicato, en especial, por una disputa en la que no pueden terciar.
Como la UTA, desde el municipio cordobés aseguran que no hay razones para dejar a pie a más de 800 mil usuarios. El secretario de Servicios Públicos, Pablo Farías, convocó para hoy a los directivos de Ersa, Aucor y Coniferal para desactivar la huelga, teniendo en cuenta que una jornada es una ventaja importante para escaparle al conflicto antes que llegue la hora señalada.
Desde el Palacio 6 de Julio, recordaron que la última actualización tarifaria contemplaba el acuerdo salarial vigente. Por ende, los sueldos de septiembre se tendrían que haber abonado con la recomposición pactada.
A su vez, para licuar los argumentos que llevaron al lockout patronal, el intendente Ramón Mestre recordó que la Municipalidad auxilió financieramente a las transportistas que nuclean Fetap para que cumplieran con los desembolsos salariales. Los fondos reintegrables fueron acreditados el 2 de octubre.
Es por esto que, desde el Palacio 6 de Julio intimaron a las empresas a cumplir con sus obligaciones “bajo apercibimiento de aplicar las máximas sanciones que pudieren corresponder por la falta de prestación del Servicio de Transporte de Pasajeros de la ciudad de Córdoba originados por el incumplimiento del pago de salarios”, según exponen en un comunicado.
Una pulseada que pretende calentar la discusión del presupuesto nacional, pero que sienta un pésimo precedente para el Intendente. Lo peor de la crisis no llegó y el recorte drástico de subsidios aún no se ha verificado.



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