¿Hasta cuándo, Lilita, abusarás de nuestra paciencia?

El menemismo es un territorio del recuerdo, un enclave en el imaginario del pasado sin ningún tipo de poder real, más allá de la banca que ocupa el expresidente.

Por Pablo Esteban Dávila

Garavano tiene razón. No es bueno que se pida la detención o se detenga preventivamente a un expresidente. Los países serios no intentan meter presos a sus mandatarios a cada rato o, al menos, no lo hacen con la ligereza con que se intenta hacerlo en estas tierras. El ministro de Justicia fue valiente al afirmar tal cosa, especialmente cuando todas las miradas están puestas sobre Cristina Fernández a raíz del escándalo generado por los cuadernos de la corrupción.
Pero la inefable Elisa Carrió no piensa de la misma forma. Peor aún, ni siquiera respeta la opinión de Garavano, funcionario del gobierno que ella misma integra. Sin siquiera ponderar las razones que pudieran asistirlo, ya anunció que pedirá su juicio político.
Lo escribió sin medias tintas en sus redes sociales: “La República está sumamente herida por un sector del gobierno que por conveniencia política no desean verdad, justicia y condena. Esto no es negociable”. Vale decir que, para la diputada, la única justicia que puede llamarse tal es la que condena según sus deseos. Una absolución no es justicia, aunque la dicten los tribunales. Bonito ejemplo republicano el que nos brinda.
El respeto es uno de los valores de la República, y Carrió es cualquier cosa menos tolerante. Se cree la fiscal de la Argentina, y buena parte de la opinión pública -sumida como lo está en una histeria moralizante- está dispuesta a consentir el puritanismo autoritario de este personaje. Si alguna vez llegara al poder,su estilo de gobierno oscilaría entre el de Ítalo Calvino en la Ginebra del siglo XVI o y el de Oliver Cromwell en la Inglaterra de 1650.
Hubo muchas noticias de su peligroso estilo político que, por pereza o cobardía, muchos prefirieron ignorar. Carrió fundó partidos que se caracterizaron por su verticalismo y la veneración a su propia persona. Cuando, por algún motivo, no los pudo controlar, simplemente los abandonó a su suerte. También denunció mucho, muchísimo, las más de las veces con pruebas sacadas de meros recortes periodísticos, al solo efecto de hacerse conocida y mostrarse como el Eliot Ness de la política nacional.
Su milenarismo es un riesgo para el gobierno nacional. De hecho, el presidente es un rehén de sus excesos y destemplanza. Cualquiera sabe que con Carrió no se razona; o se la escucha o se sufren las consecuencias. Lo hizo con la Alianza, lo hace con Cambiemos. Si Mauricio Macri decidiera, por el bien de su administración, poner en cajaa tanto desquicio, las consecuencias podrían ser preocupantes. Sin ninguna lealtad salvo a su propio ego, lilita se pasaría automáticamente a la oposición, incrementando su poder de fuero sobre un gobierno ya debilitado. No es una imagen de alguien que podría haberse pensado, alguna vez, como una estadista.
Su tirria con Garavano tuvo ayer otro episodio desopilante, digno de una mala novela de intrigas. Tan pronto se conoció el fallo que absolvió a Carlos Menem por la causa armas (que es, en rigor, correcto), Carrió anunció que promoverá también el juicio político contra los camaristas Carlos Mahiques, Liliana Catucci y Eduardo Righi, los responsables de la resolución. El diputado Juan Manuel López, uno de sus ventrílocuos, dijo que un hijo del juez Mahiques, Juan Bautista, es funcionario de Garavano y que tal parentesco explica la impunidad que desea el ministro de Justicia para los corruptos. Es delirio en estado puro.
“Ahora entiendo mi proscripción en la Comisión Bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público de la Nación y los dichos de Garavano”, tuiteó la diputada tras conocerse la absolución. Es la conspiración de los malos en su apogeo. La proscriben sus propios aliados en el Congreso, manipulados por el ministro de Justicia para salvar a un octogenario Carlos Menem de modo tal de favorecer a la señora de Kirchner, todo esto a la espalda del presidente de la Nación, maniatado por su propio entorno de modo tal de que no pueda cumplir con las promesas formuladas a Carrió a inicios de su mandato. Es mitomanía pura, un universo circular que gira en torno a su fábula justiciera.
Por otro lado, y, a decir verdad, ¿qué interés podría tener el ministro en que Menem fuera absuelto? Absolutamente ninguno. El menemismo es un territorio del recuerdo, un enclave en el imaginario del pasado sin ningún tipo de poder real, más allá de la banca que ocupa el expresidente. No se advierte beneficio alguno para Garavano ni para algún sector del gobierno nacional. Deducir de este fallo, asimismo, algún beneficio para Cristina es también un enorme disparate. La causa del contrabando de armas a Croacia y Ecuador tiene más de veinte años, con absoluciones y condenas por igual en diferentes instancias. Nada más inaplicable que esto a las actuales denuncias que pesan sobre la expresidenta, completamente cercanas en el tiempo y con abundantes medios de prueba.
Además, debe hacerse notar el peligro inmanente a la ideología de Carrió. ¿Podría algún juez fallar en contra de sus berrinches? A juicio de la diputada, esto sería una prueba de impunidad y, por lo tanto, susceptible de anatema y juicio político. El fallo lógico de esta señora es absoluto. ¿Para qué queremos una justicia independiente si ella juzga con aparente infalibilidadantes de que los jueces lo hagan? De haberla conocido,Robespierre (otro totalitario de la virtud) tendría su estampita pegada en el respaldar de la cama.
Es preocupante constatar que, en esta prédica demencial, muchos “indignados” razonan de la misma manera que la diputada, especialmente cuando se tratan de expresidentes a los que, seguramente, votaron. De hecho, si se toman los estrictamente electos desde 1983 a la fecha, sólo Raúl Alfonsín no tuvo amenazas serias de terminar en la cárcel. Del resto, no se salvó ninguno. Menem estuvo detenido por órdenes del Juez Jorge Urso a comienzos de 2001, Fernando de la Rúa llegó a juicio la represión en Plaza de Mayo de diciembre de aquel año y Cristina Fernández se encuentra en una situación complicada debido a múltiples denuncias decididamente policiales. Néstor Kirchner se salvó. Murió antes de que la sociedad descubriera que, detrás del nestornauta revolucionario, se escondía en realidad un apasionado por los dólares y los bolsos de cuero.
Esto no significa que sea agradable ver a expresidentes presos. En muchos casos, los que pretenden verlos tras las rejas impulsan denuncias sobre decisiones políticas, no justiciables. Menem y De la Rúa fueron perseguidos precisamente por esto, y Cristina enfrenta un juicio por el Memorándum con Irán que, amén de ser horrible y totalmente desacertado, no deja de ser una cuestión política que, en su momento, avaló el Congreso. El sistema de coimas, de comprobarse, debe ser sin dudas castigado, pero no puede perseguir a un gobernante por los efectos que hayan producido sus decisiones de gobierno, aún las más desacertadas.
Carrió, lamentablemente, no está sola en sus pulsiones autoritarias. Hay toda una generación de políticos menores educados en sus códigos que creen que esta es la mejor manera de hacerse conocidos. No en vano la actual diputada saltó a la fama en los noventa, una época de grandes transformaciones que no toda la dirigencia supo comprender y en la que los sueños de la izquierda fueron sepultados por la caída del Muro de Berlín y el colapso del comunismo. Los mal llamados progresistas, por imperio de aquellos límites estructurales a su ideología caída, tuvieron por aquel tiempo que mutar de revolucionarios a puritanos para exhibir alguna diferencia con funcionarios permeados por la apertura económica, el mercado y la modernización del Estado, verdaderas afrentas a un credo educado en valores exactamente contrarios.
¿Hasta cuándo abusarás, Lilita, de nuestra paciencia? Lamentablemente, no hay ningún Cicerón a la vista que se lo diga con todas las letras.



5 Comentarios

  1. ¡je,je! Cómo les molesta que alguien marque la cancha. En Uruguay, el vicepresidente Sendic, renunció SOLO por pedido de su coaliciòn partidaria. tan solo por falsear un titulo profesional y descubrirse que uso la tarjeta de credito Corporativa de ANCAP, por unos articulos PERSONALES. Para evaluar el sentido de la JUSTICIA que el autor de la nota pretende defender, debe haber INSTITUCIONES REPUBLICANAS que se manejen dentro de una MARCO ETICO y no de miseria especulativa como Argentina. En TEORIA, claro que puede aparecer un abuso las prisiones preventivas, pero eso NO ES PARA ARGENTINA, donde la IMPUNIDAD ES LA REGLA. Vaya el otro caso comparativo de España, donde la equivalente a nuestro Gobernador, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, TUVO QUE RENUNCIAR al descubirse un posgrado trucho y que hacìa 9 años habìa sido pescada en un super robando uno potes de crema, que tuvo que pagar. ¿SE VE LA DIFERENCIA CULTURAL DE LAS SOCIEDADES? ¡Y ojo, no son las mas «ejemplares» del mundo, pero igualmente estamos muy lejos de acercarnos! ¡En Argentina, «el crimen paga….y muy bien»!

  2. No estoy de acuerdo con el contenido del artículo, para comenzar las denuncias por algún tipo de delito, deben ser investigadas, provengan de donde provengan, será la justicia la que determinará su consecuencia, no será la simple mención que haga el denunciante; y continuando con el caso puntual del expresidente, sabedor de lo que ocurriría en rio tercero, no tuvo en cuenta el daño que produjo en los habitantes de la ciudad, principal víctima del atentado. Es merecedor el señor senador Menem de ser absuelto de semejante atropello y atentado. Los dichos del ministro garavagno son inapropiados de un Ministro de Justicia.

  3. O sea que si un presidente roba mata o se enriquece ilícitamente cuando pasa a ser ex-presidente no hay que ajusticiarlo porque no es lo que corresponde…. Malisimo punto de vista alfil! Menem nunca debió estar libre! Rio tercero llora! Sin importar que cargo laboral tengo una persona (político empleado dueño etc) si cometiste un delito debes ser juzgado y castigado como corresponde!
    Perdón rio tercero por tan poco…. Que cortos que somos!

  4. Por empezar, Cicero era bastante cuestionable aunque fuera un magnífico orador. Lo de países serios me refiere inmediatamente a Francia: Chirac condenado por corrupción, y blin blin Zarcozy detenido preventivamente y sin ningún empacho cuando se sospechó que habría recibido dinero de Libia. Solo un ejemplo. Antes de molestarme con Carrió, me preguntaría si esa figura del «tiempo» está ya en el Código Penal (las analogías no son válidas en ese rubro) o es una creación ad hoc de los camaristas.

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