Foto del G4 desinfla expectativa K de unidad en Córdoba

La participación del gobernador Juan Schiaretti en el armado nacional de un frente peronista sin CFK, desdibuja la posibilidad de un ensamble del cristinismo cordobés con UPC.



Por Yanina Soria
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La volatilidad del escenario político-económico nacional le imprime al tablero local una vertiginosidad extra. No hay espacio político en Córdoba que pueda cerrar su estrategia de cara al `19 sin mirar cómo se mueven las piezas del ajedrez en la escena central. El termómetro para replicar ensayos de alianzas o aproximaciones políticas queda sujeto, en gran medida, a lo que ocurra en Buenos Aires donde se cocina la política nacional.
Y aunque en Córdoba, por ahora, cada actor está enfocado en su propio juego, la realidad es que el mapa se terminará de definir recién el año que viene y, posiblemente, la foto sea muy distinta a la de hoy.
Hasta en el propio peronismo cordobés dejan la puerta abierta a la posibilidad de que su jefe, el gobernador Juan Schiaretti, juegue nacionalmente el año que viene. Una teoría alimentada por el propio mandatario provincial desde el momento en que decidió mostrarse, con altísimo perfil, como uno de los armadores del espacio que pretende convertirse en una oferta alterna al macrismo y cristinismo.
La foto del grupo de los cuatro (G4) que protagonizó el cordobés junto a su par salteño, Juan Manuel Urtubey, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa y el senador nacional Miguel Ángel Pichetto la semana pasada, inquietó al kirchnerismo cordobés. El PJ Federal buscó allí bautizar un peronismo pos kirchnerista y estampó bien grande su ADN anti Cristina Fernández (CFK) para el 2019.
Ese mensaje terminó por desinflar la expectativa que quedada en una porción del cristinismo cordobés dispuesta a negociar la unidad con Unión por Córdoba (UPC). La delegación local de la ex presidenta sufrió el primer hachazo a sus planes políticos cuando, con la muerte del ex gobernador José Manuel de la Sota, se fueron también las chances de un posible acuerdo a nivel nacional que pudiera ser replicado luego en Córdoba.
Es difícil imaginar un escenario en el que Unidad Ciudadana acuerde electoramente con Schiaretti mientras que el hombre promueve un armado nacional excluyendo a la ex mandataria nacional. Desde ese punto, el panorama de la unidad del peronismo local asoma difícil, pero claro está, no imposible.
Por ahora, los principales referentes K que venían envalentonados con la idea de sentarse a discutir con el schiarettismo pusieron el freno de mano, entienden que el llamado de apertura de UPC, hoy no los contiene.
Pero además, en el mapa interno del dispositivo k una porción de la dirigencia nunca estuvo de acuerdo con el armado de un frente electoral con el PJ. Por ejemplo, el sector de las organizaciones que componen Unidad Ciudadana nunca digirió la idea de aliarse con quienes consideran “socios del macrismo”. Creen que, consolidando el espacio, pueden aspirar a superar la marca del 10% obtenido el año pasado en las legislativas.
Por lo pronto el cristinismo local se encamina rumbo al primer encuentro provincial estrenando oficialmente la chapa de Unidad Ciudadana Córdoba. La cita es el próximo 27 de noviembre en algún lugar a confirmar, grande- dicen- porque la expectativa es juntar igualar o superar la cantidad de personas que hubo en lanzamiento de la marca el pasado 4 de agosto en la capital cordobesa. También se espera el desembarco de algunas figuras nacionales.
Sin embargo, habrá una parada previa: el 27 de octubre el colectivo de organizaciones se reunirá para definir los puntos que esperan llevar al encuentro. De allí podrían salir tres pedidos: 1- la idea de generar un espacio de trabajo con presencia equilibrada de las partes que hoy componen el espacio (partidos políticos, dirigentes con cargos electivos y organizaciones); 2- podrían demandar que del plenario provincial salga algún pronunciamiento público sobre el camino que se seguirá rumbo al `19; 3- desestimar la unidad con el PJ como alternativa electoral.
Habrá que ver si finalmente las organizaciones consensuan ese documento y luego, hasta donde pueden presionar para que el conjunto K le diga “no” a un Schiaretti que, por ahora, no les tiró ningún centro en público. Hoy, nadie lee que la vuelta del ex intendente de Villa María, Eduardo Accastello, al partido, sea un guiño al cristinismo local.



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