Post foto, PJ “alternativo” busca cerrar heridas internas

Luego de la cumbre, el cuarteto de dirigentes que lidera el peronismo no kirchnerista buscará contener a la mayoría de los gobernadores.

Por Salvador Santos

Los cuatro grandes del peronismo federal decidieron poner proa hacia el 2019 y constituirse en el núcleo de conducción de lo que pretende ser un nuevo espacio electoral que se haga un lugar en la pelea por la Casa Rosada. Para romper la polarización del “superclásico” político que protagonizan Cambiemos y el kirchnerismo, deberá definir sus fronteras y, sobre todo, sus candidatos.
Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa apuraron la foto que venían anunciando desde hacía semanas y que tuvo que postergarse por el sorpresivo fallecimiento de José Manuel de la Sota. La definición de retratarse juntos tuvo un argumento central: si no aparece una alternativa, el escenario electoral será muy similar al de los comicios de 2017.
El peronismo federal teme la repetición de ese esquema por razones obvias. Hace dos años, el oficialismo nacional tuvo buenos resultados y el kirchnerismo, si bien retrocedió, apareció como la principal oposición a partir de la visibilidad de la candidatura bonaerense de Cristina Fernández.
Las fuerzas políticas no enroladas en ninguno de esos grandes polos tuvieron rendimientos deficientes. El peronismo de Urtubey y Schiaretti, así como el socialismo de Lifschitz y otros armados provinciales quedaron diluidos en medio de la pelea de fondo que se derramó desde la provincia de Buenos Aires a todo el país.
Los armadores del PJ federal analizan que, si esa polarización se dio en una elección legislativa sin candidaturas nacionales, será mucho más marcada en una presidencial de no articular un espacio alternativa que sea llamativa para el sector del electorado que se muestra crítico con las dos fuerzas principales.
A partir de este razonamiento, los cuatro dirigentes posaron juntos en una oficina de la ciudad de Buenos Aires. En el documento que hicieron conocer apenas culminada la reunión, aparecen algunas de las claves del espacio que pretenden constituir.
Se presentan como “el peronismo republicano, democrático y federal” que supo aprender de sus errores y viene a constriur un “proyecto político que supere el pasado y sea capaz de devolverle las ilusiones a los argentinos”. El título del texto refleja el objetivo del grupo: ser “Una alternativa para la Argentina”.
Pero más allá de la proclama pública que suscribieron, los “cuatro grandes” del peronismo federal emitieron varios mensajes tácitos hacia el interior de su espacio. El primero es, claramente, que la conducción del grupo pasa por ellos.
Schiaretti se constituye en el armador entre los gobernadores a partir del peso específico que todos le reconocen y de la magnitud del distrito que conduce, Juan Manuel Urtubey lo secunda en esa tarea y le aporta su decisión de encabezar la fórmula presidencial.
Miguel Ángel Pichetto, aunque lanzado formalmente a la presidencia, se afirma como el principal articulador en el Congreso de la Nación. Por su parte, Sergio Massa representa el retorno al peronismo de los sectores que habían abandonado la estructura.
“Ahora es el momento de hacerlo crecer”, fueron las palabras del senador rionegrino apenas concluida la reunión en la ciudad de Buenos Aires. La referencia de Pichetto no es casual, sabe que muchos de los dirigentes que pretende encuadrar en el armado están expectantes a los pasos que seguirán.
Casi al mismo tiempo que se desarrollaba la cumbre, otra foto aparecía en el firmamento del peronismo federal. El gobernador tucumano Juan Manzur oficiaba de anfitrión en la casa de su provincia ante Florencio Randazzo y un grupo de diputados leales.
Esta especie de subrgrupo reunió fuerzas para comenzar el diálogo con el cuarteto de conducción. En un principio, Manzur sonaba como un quinto invitado a la cumbre, pero la resistencia de Juan Schiaretti terminó descartando la jugada.
Al cordobés no le cayeron bien algunas actitudes del tucumano como el conato de rebelión que organizó en la liga de gobernadores peronistas cuando comenzaban a negociar el proyecto de presupuesto con el ejecutivo nacional. La convocatoria a un acto peronista el 17 de octubre en Tucumán, que lanzó José Luis Barrionuevo la semana pasada tampoco fue del agrado del cuarteto que dirige el peronismo federal.
Las próximas semanas serán claves para limar diferencias. Operadores de ambos grupos se mantienen en contacto y profundizan las negociaciones. La próxima acción pública del peronismo alternativo tiene que contar con la presencia de, por lo menos, una decena de gobernadores peronistas. El acuerdo con Manzur es imprescindible para lograr este objetivo.
En el medio, esperan que la votación del proyecto de presupuesto que envió el gobierno nacional no deje heridas en las huestes de los gobernadores. Luego de esa sesión, se terminará de definir el tablero del nuevo espacio electoral.



Dejar respuesta