Schiaretti y los K: compasivo en Córdoba, hostil en el país

La magnanimidad de Schiaretti está fundada sobre bases sólidas. Su propia imagen y la de su gobierno están bien arriba, mientras que la trágica muerte de José Manuel de la Sota lo ha dejado como único e indiscutido líder partidario.



Por Pablo Esteban Dávila

18El máximo exponente del peronismo kirchnerista en la provincia, Eduardo Accastello, acaba de cerrar un acuerdo con Juan Schiaretti. Regresará a Unión por Córdoba y será recibido con honores. Nada de pasar bajo las horcas caudinas. Nadie le preguntará por su pasado ni formulará cargos en su contra. Los aficionados a la ufología homologarían el acontecimiento con su lisa y llana abducción por parte del gobernador.
Algún memorioso podría argumentar en contra de la amnistía con que se le obsequia. Con algo de resentimiento, recordaría que Accastello fue candidato de Cristina Fernández junto al humorista “Cacho” Buenaventura y que, precisamente por eso, Schiaretti no obtuvo la diferencia de votos que se pronosticaba sobre Oscar Aguad en 2015. Cada vez que se presentó a elecciones, el villamariense restó votos al peronismo, no a los demás. Fue un verdadero riesgo para quienes ahora lo abrazan.
La política, sin embargo, es un arte creativo. Accastello es como Carlitos Tevez quien, luego de su paso por la China milenaria, ha regresado a Boca Juniors. Tal vez ya no sea el jugador de antes, pero nadie puede decir que, como intendente de su ciudad, no hizo cosas memorables. De hecho, su prestigio en el departamento San Martín es tan sólido que, las más de las veces, era el único territorio en donde se imponía el Frente para la Victoria dentro de la provincia. ¿Porqué no perdonarle, entonces, los pecados cometidos especialmente ahora que, aunque quisiera, ya no podría cometerlos?
La magnanimidad de Schiaretti está fundada sobre bases sólidas. Su propia imagen y la de su gobierno están bien arriba, mientras que la trágica muerte de José Manuel de la Sota lo ha dejado como único e indiscutido líder partidario. Con tal autoridad, no hace falta que le diga a Accastello que, al firmar el libro de pases, ya no hay marcha atrás. Es bienvenido como dirigente, no como un aliado del kirchnerismo. Huelga decir que esta condición no escrita ha sido aceptada largamente por el indultado.
El retorno del exintendente al PJ es el corolario de una política más o menos silenciosa que el gobernador ha venido llevando adelante en los últimos tiempos. Sin prisa, pero sin pausa, prácticamente todo el bloque de Córdoba Podemos en la Legislatura ha sido absorbido por el de Unión por Córdoba. Con la reincorporación de Accastello, el peronismo K ha dejado de existir en la provincia.
Quedan, por supuesto, algunas expresiones individuales, como es el caso de Martín Fresneda, todavía apostado en la orilla kirchnerista. Pero es un caso particular, no generalizable. Fresneda es más progre que peronista. Sin embargo, ha demostrado un sutil interés por no quedar a la intemperie, atributo típicamente pejotista. Hasta hace poco tiempo atrás, se sentía cómodo conversando con De la Sota y suscribiendo sus deseos de unidad; ahora que su interlocutor ya no está, debe estar sopesando los pro y contras de permanecer en el lugar en que se encuentra. No es descabellado suponer que, en los próximos días, no podrá encontrar ninguna ventaja de continuar en la porfía.
Incorporar, en el futuro próximo, a la tipología de dirigentes que encarna Fresneda sería una victoria más simbólica que práctica, pero Schiaretti no parece descartar a ningún arrepentido, precisamente cuando, en el plano nacional, se encuentra haciendo exactamente lo contrario de lo que viene ejecutando en su provincia. A modo de un Jano Bifronte hacia los K, tiene un rostro compasivo en Córdoba y otro hostil en el país.
Esta aparente contradicción tiene su lógica. De la mano de Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa, el cordobés se encuentra trazando la estrategia del peronismo no cristinista de cara a las próximas presidenciales. La regla que se han impuesto es que cualquier justicialista podrá integrar el espacio, a condición de que reniegue explícitamente de la expresidenta. Es un veto hacia cualquier oportunista que todavía especule con poner los huevos en dos canastas.
Si bien es cierto que hace ya tiempo que esta doctrina estaba anunciada, la aparición de los cuadernos de la corrupción y la hiperactividad de Stornelli y Bonadío han tenido el efecto de acelerar el proceso. Aunque Cristina cuenta, todavía, con un núcleo de incondicionales relativamente numeroso, el rechazo que produce en amplios sectores sociales se ha profundizado notablemente al compás de las novedades que surgen desde Comodoro Py. El fenómeno torna cada vez más esquivo su potencial regreso a la Casa Rosada.
En este sentido, es sintomático que el inocultable retroceso de la imagen de Mauricio Macri no haya sido capitalizado por ella. Un presidente en crisis impulsaría, normalmente, las chances de su antecesor. Como esto no ocurre, los máximos exponentes del peronismo racional comienzan a restregarse las manos. En un país dividido en tres tercios electorales, triunfará aquél que logre convencer a uno de los otros de que, en un balotaje, sería la mejor opción.
El único inconveniente es que, por ahora, el cuarteto que integra Schiaretti no tiene el candidato correcto para ser, al menos, el segundo en la primera vuelta. Están seguros del veto, no de la propuesta. Deberán definirla en algún momento si es que desean seriamente aprovechar el momento de debilidad que está viviendo el gobierno de Cambiemos.
¿Cuánto tiempo habrá de esperarse para esta definición? El cordobés tiene decidido que irá por su reelección, por lo que debería ser descartado. Urtubey no tiene esta posibilidad y Massa, a la usanza de un boy scout, está siempre listo. El rumbo podría trazarse por este lado, sin descartar que Pichetto, con menos chances, reclame su espacio. Aunque no se haya reflexionado mucho al respecto, la desaparición de De la Sota (un precandidato explícito) también ha producido un realineamiento en el escenario nacional del PJ que, con este antecedente aciago, comienza a despejar sus propias incógnitas.



2 Comentarios

  1. Schiaretti No Es Lider Indiscutido del PJ. Como gobernador de Cba y bajo el paraguas semicerrado de Caserio,puede decirse que es el Jefe del partido.
    Pero ser el Líder del Peronismo…ah! Eso es otra cosa. El Lider del peronismo era DLS…y los liderazgos no se transfieren,menos aún a alguien con un proyecto opuesto al de DLS como el de Pichetto,conduccion de Schiaretti. De La Sota planteó la Unidad Nacional con toda la oposición a Macri. Schiaretti no puede: es socio de Macri como siempre lo fue del neo liberalismo.
    Se olvidan de mencionar a Daniel Passerini y Natalia de la Sota como los dirigentes que seguirán adelante con el programa de construccion política de DLS.
    Al kirchnerismo,obviamente lo han devaluado y declarado inexistente…¡qué puede esperarse de un medio de comunicación francamente de derecha y Schiarettista!

  2. En Argentina, LA ETICA es un vocablo de las lenguas muertas. Como Uruguay no va a liderar la regiòn en terminos de CALIDAD INSTITUCIONAL, si tenemos como Senador a un condenado por la Justicia, como Carlos Menem, que espera que la biologìa haga su parte, antes de que la CORTE SUPREMA decida expresarse sobre esas condenas desde hace casi una dècada. El año pasado, el vicepresidente Uruguayo Sendic, tuvo que renunciar por falsificación de titulo y haber usado una tarjeta corporativa de la empresa estatal ANCAP para cuestiones personales, que el presidia, antes de ser candidato a vicepresidente. Fué LE PARTIDO el que le quitó apoyo y motivo la renuncia, no medió ni juicio politico, ni presion extraordinaria de nadie. Lo mismo pasa en España, donde la ministra de Salud del actual gobierno Socialista, tuvo que renunciar, al verificarse plagio en una tesis doctoral. Ya había pasado tiempo atrás algo similar con la entonces presidente de la Comuna de Madrid (el equivalente a gobernador). ¡Cuán lejos estamos los Argentinos de ser un paìs transparentes! Como en el tango Cambalache. «TODO SE IGUAL, REVOLCADOS EN EL MISMO CHIQUERO». ¡Despues nos quejamos de los gobiernos que tenemos!¡FARSANTES!

Dejar respuesta