Realpolitik delasotista para la negociación electoral

El duro golpe de la desaparición física del ex gobernador trae más incertidumbre al escenario electoral venidero. Aunque todavía falta, algunas tendencias se empiezan a percibir en el aire.



Por Javier Boher
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La desaparición física de José Manuel De la Sota le trajo un problema todavía muy difícil de medir al peronismo cordobés. Los años de liderazgo delasotista dejaron a algunos dolidos -como Olga Riutort- y a otros oprimidos -como varios schiarettistas que siempre fueron menospreciados-. La pata política y carismática nunca quiso mucho a los técnicos ni a los emergentes.
Pasó mucho tiempo durante el que Unión por Córdoba apostó por sus principales figuras, impidiendo que debajo de su sombra crecieran actores que los pudieran reemplazar cuando llegue el momento. Quienes saborean el poder rara vez están dispuestos a compartirlo con los que se perfilan para renovarlo.
De esa manera, y aunque abundan los nombres de los anotados para conducir al peronismo, no sobran los que efectivamente tengan chances de continuar la saga justicialista cordobesa.
El súbito fallecimiento del ex gobernador De la Sota significó la repentina interrupción de las negociaciones en marcha para las elecciones del próximo año. Los primeros en acusar el impacto fueron los kirchneristas cordobeses, que vieron cómo se cortaban las vías de comunicación con el peronismo predominante.
El otro perjudicado fue el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, que estaba con sus propias negociaciones en marcha con quien fuera el verdugo electoral de su padre. Aunque pueda haberse complicado su estrategia, lo mismo puede continuar la negociación con el actual gobernador.
Es que si bien las encuestas muestran que la reelección de Schiaretti sería un hecho, también indican que no en todos los escenarios se daría con holgura. Con ciertas combinaciones el triunfo estaría descontado, mientras que con otras variantes la disputa sería más reñida.
Ahí entra a tallar el “Cambiemos a la cordobesa” de Mestre. No hay dudas de que dividir a la alianza opositora (más en los hechos que en los dichos) sería una de las mejores noticias para el oficialismo provincial. Para eso el schiarettismo debería dar alguna ofrenda al mestrismo por su sacrificio.
Si el radicalismo que responde al intendente capitalino concede esa tranquilidad al gobernador, éste podría retribuir con alguna jugada similar. Es que el vacío por la muerte de De la Sota alentó a su ex mujer a proponer su regreso a las filas del justicialismo orgánico para recuperar el palacio 6 de Julio.
Como referente de peso para el electorado peronista de la capital, el retorno de Riutort aumentaría notablemente las chances de UPC de destronar al radicalismo. No es lo mismo dar pelea todos juntos que divididos. El mestrismo sabe eso y pretende usarlo para defender su bastión, debilitando la pelea provincial a cambio de un rival dividido en el municipio.
Finalmente, lo último para el oficialismo provincial es pensar en cómo contener a la tropa hasta las próximas elecciones. El año es largo y los rencores son viejos. Antiguas peleas empiezan a salir a flote y pueden dar por tierra los acuerdos para fracturar a la oposición. El revanchismo de los eternos subestimados puede ser lo que rompa desde adentro a la exitosa coalición gobernante.
El número fijo es el gobernador en la búsqueda de la reelección. El lugar difícil de llenar es el que lo acompañe en la boleta. Es una trampa perversa, en la que aceptar el convite puede significar perder perspectivas de crecimiento a futuro.
Algunos que están acostumbrados a circular por los pasillos de las dependencias provinciales aventuran una fórmula que reúna a Juan Schiaretti y a Natalia De la Sota, lo que resolvería varios problemas a la vez. No sólo llenaría el lugar en la boleta, sino que además contendría el revanchismo y usaría una marca consagrada con mucho punch electoral. Ni hablar de que le daría equilibrio de género, tan importante en estos tiempos de corrección política.
No hay opciones descabelladas ni análisis exagerados. El fallecimiento del ex gobernador significó una verdadera transformación de las perspectivas electorales para el año que viene. Veremos si los que quedan son capaces de llenar esos zapatos.



1 Comentario

  1. ¿Y donde quedarían los acuerdos con los pro K de La Campora, como Gabriela Estevez y Carro? ¿Le darían alguna «quintita» a cambio de su 10%? Mas que nunca tiene vigencia la expresiòn de Perón: «Con la bosta tambien se construyen ranchos», Dando a entender de que mientras sume, no importa de donde venga. Con Accastello, esa màxima se convierte en realidad

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