Fassi, sin “día del club” en el clásico

El presidente de Talleres anunció que no aplicará esa prerrogativa en que todos los socios paguen entrada en algún partido en particular, en el derby ante Belgrano, medida mesurada ante la concurrencia no deseada de público.

Por Federico Jelic

talleres-fassiUna medida saludable a su imagen tomó el presidente Andrés Fassi con respecto a sus hinchas y ante el inminente desembolso de dinero que los socios imaginaban que iban a tener que pagar en pos de disfrutar el clásico ante Belgrano. Una decisión “populista” si se quiere que le sirva para no generar disgustos en un hincha exigente y que venga con malestar pero quizás no le rendirá en las arcas como bien pudo aprovechar en tiempos aciagos.
La firma de la comisión directiva lo aclaraba todo, para disipar rumores y algunas voces en desacuerdo. Ante Belgrano, en el clásico, Talleres no cobrará el bono de “Día del club”, atribución que compete a la institución cuando lo considere oportuno, con fecha a fijar. Y claro, Fassi entendió que en una secretaría sin tantos adherentes y pocas consultas para asociarse, ya cobrar ese bono de 150 pesos hubiera sido un lastre, un obstáculo político importante. Y más si se le sumaba a la inminente determinación de que ante Belgrano puedan asistir hinchas visitantes. Todo junto no. En parte sí.
Aparentemente la decisión es que no se cobre “Día del club” para que el socio no tenga que poner más de su bolsillo pero por contrapartida, la presencia de hinchas de Belgrano podría compensar en parte esos suculentos ingresos que bien pudo embolsar. Y vale aclarar que la parcialidad de Talleres no quiere saber nada con esta postura tampoco. ¿Qué hacemos, entonces?

No se paga bono
El “Día del club” es una facultad que otorga AFA para los clubes, de que en algún partido a designar, puedan tener el derecho de cobrarle entrada a los socos por única vez. No es algo nuevo. De hecho, Belgrano ya aprovechó ese recurso en la actual temporada, ante Newell’s Old Boys la semana pasada, recaudando casi seis millones de pesos. Para nada despreciable. El costo del bono era de 250 pesos por socios, 130 pesos para damas, menores y jubilados.
En Talleres, el costo era de 150 pesos de acuerdo a lo pactado a inicios de temporada, incluso más barato que Belgrano, y las críticas no le tuvieron piedad. Es que el socio en realidad está reclamando otra cosa, porque a decir verdad, ese aporte suplementario es ínfimo. Venían cuestionando una especie de gesto hacia Fassi con una cuota por temporada superior a lo normal, a pesar de algunas facilidades de pago, y en vez de abarcar un semestre, lo hizo por toda la temporada. Y no todo el mundo puede invertir 2310 pesos para ir a la popular Willington; 2900 pesos para la platea Gasparini ni 4180 pesos para concurrir a la platea Ardiles de un solo saque. Y a todo esto sumarle el valor de la cuota mensual para ser socio activo, que está en 290 pesos. En un núcleo familiar, ese dinero es más que significativo, palabra que tanto le gusta utilizar a Fassi.
En esto, el hombre (¿ex?) fuerte de Pachuca fue por más y apostó a tener todo el embolso completo como pasa en la liga mexicana y en las ligas más importantes de Europa: se abona toda la temporada por adelantado, pero los argentinos aún no tienen esa idiosincrasia de vida y a la luz de los resultados, no le fue de la mejor manera: poco más de 20 mil socios hoy figuran inscriptos cuando la campaña pasada osciló los 53 mil. Ahora queda la mitad.

Menos socios
Y eso que Talleres esta temporada disputará un torneo internacional, con una histórica clasificación a la Copa Libertadores de América después de 17 años. Y que terminó quinto en la pasada Superliga a pesar de que le discutió el campeonato a Boca Juniors gran parte del torneo. Pero el hincha quiere más. La vara quedó muy alta tras la era de Frank Kudelka como DT y reclama refuerzos de categoría superior y al no encontrar apellidos de fuste en la plantilla, elige la indiferencia y le da la espalda a la campaña de captación de socios. Exigen un salto de calidad pese a que ya quedó prácticamente en el olvido la preocupación por los promedios, que no se satisfacen con Brian Montenegro, Miguel Araujo, Tomás Pochettino ni Joel Soñora.
Fassi nunca imaginó encontrarse en este contexto, en una encrucijada tan inesperada como poco maniobrable, porque los precios ya están fijados, con el agravante de que el hincha no mira con buenos ojos compartir el clásico con su rival acérrimo casi a modo de capricho. Y mucho menos encima que le cobren el bono del “día del club”.
Porque a saber: la primera intención del titular albiazul era cobrar ese bono contra Belgrano, instrumento legítimo y prerrogativa que cada club puede tomarse como atribución sin rendir cuentas a AFA. El tema es que sabiendo que no podrá hacerlo, le seguirá dando curso a su idea primaria de buscar la habilitación por parte del Cosedepro para disputar el clásico con ambas hinchadas.
El comunicado oficial fue claro y conciso. “La Comisión Directiva informa que no se cobrará el bono Día del Club durante lo que resta del 2018. Aquellos que ya lo hayan adquirido vía web o en un punto de atención, lo tendrán acreditado para cuando se disponga el cobro”.
Y bueno, de esta forma, aunque en la parte cuantitativa sea ínfima, Fassi no pierde imagen y el hincha tampoco en materia monetaria. Es algo mínimo pero al menos un gesto con más valor nominal e intangible en ese sentido pero que tiene su peso como si fuera en dólares.
Ahora mientras avanza la posibilidad de vender entradas a Belgrano (hay algunos “Piratas” nucleados en campaña, incluso reticentes a asistir al Kempes, como para “no darle plata a Fassi”), Talleres dará un mensaje al fútbol argentino con un cambio cultural de tolerancia y aceptación, con hinchas visitantes. Esta medida, en cambio de la anulación del bono del “Día del club”, podría significarle algunos detractores a Fassi como detrimento de un importante envión o auxilio económico. Así es el fútbol. Todo ocurre mientras la pelota pega en el palo y entra o sale, en vez de amortiguarlo con la garantía de que jugadores de renombre y refuerzos de jerarquía que aporten algo de calma en el impaciente y exigente simpatizante albiazul.



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