Paradoja del vínculo De la Sota con los K: antes lo rechazaban; ahora, lo extrañan

La muerte del ex gobernador también impactó en el kirchnerismo local.

Por Yanina Soria
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Pablo Carro, Martín Fresneda y Gabriela Estévez

 

La repentina desaparición del ex gobernador José Manuel de la Sota del tablero político local y nacional no sólo sacudió el avispero dentro del peronismo cordobés, obligado ahora a reconfigurarse bajo la conducción centralizada de Juan Schiaretti.
Las esquirlas políticas también cayeron en el universo kirchnerista, último reducto político donde buceaba el tres veces mandatario de Córdoba con la idea de acercar posiciones y construir un gran frente electoral peronista nacional para pinchar el sueño reeleccionista de Mauricio Macri.
Inesperadamente y sorprendiendo incluso a su propio socio político, De la Sota se arrimó a la jefa del ex Frente para la Victoria, en otrora, el mal de los males para la provincia mediterránea a los ojos del PJ cordobés.
El cacique justicialista estaba convencido que la única manera de volver al poder nacional y sacar al líder del PRO de Balcarce 50, era incluyendo en el armado justicialista a Cristina Fernández de Kirchner. Aunque, aclaraba, eso no significaba necesariamente que fuera ella la candidata.
Para eso, De la Sota ya había comenzado a tejer relaciones con dirigentes nacionales, se reunía con intendentes bonaerenses y referentes sociales del conurbano, se encontró con Máximo Kirchner y, aunque él desacreditó la versión, desde el kirchnerismo aseguran que también mantuvo un encuentro con la titular de Unidad Ciudadana (UC).
Ese proyecto estaba sumamente encaminado cuando la muerte lo sorprendió, paradójicamente, en la autovía 36, emblemática obra de su administración.
Mientras su tropa lo extraña, añora y comienza a padecer la orfandad, el kirchnerismo cordobés también sufre el impacto político.
Es que cuando parecía que, por fin, la delegación local de UC comenzaba a ordenarse y organizarse concentrando los esfuerzos en expandir la marca nacional hacia toda la provincia, la muerte de De la Sota aceleró una discusión que, por ahora, había quedado en stand by: fusión sí o no con Unión por Córdoba (UPC) para el 2019.
Claro, la respuesta a esa misma pregunta un mes atrás dependía, en gran medida, lo que desde el Instituto Patria decidieran en el marco de la estrategia nacional. Por entonces, la orden de enfilamiento del kirchnerismo cordobés detrás del peronismo oficial era una alternativa factible. Tanto, que los propios referentes locales como los diputados Pablo Carro, Gabriela Estévez y el legislador Martín Fresneda comenzaron a mirar ya ese escenario más amigablemente, a preparar a la militancia y a matizar los conceptos adversos que tenían sobre la figura del ex gobernador cordobés.
En cambio, las otras dos patas del universo K en Córdoba, las organizaciones y una parte de los partidos, miraron siempre con recelo esa alternativa incluso dejando en claro, cuando De la Sota aún estaba presente, cuál era su postura.
Así lo aclararon en el acto de lanzamiento de UC en la ciudad de Córdoba allá por agosto, cuando fijaron dos posiciones: 1- reconocer a CFK como única conductora del espacio; 2- forjar una oferta electoral propia para el 2019 y rechazando el proceso de unidad.
Ahora, sin De la Sota como interlocutor y con un Schiaretti de cepa anti K cómo único jefe del peronismo cordobés, el kirchnerismo vuelve a afrontar una grieta interna.
De un lado del Jordán, los que entienden que tras la muerte del ex candidato a presidente se impone la necesidad de unidad con el PJ cordobés y así lo están pidiendo; mientras que del otro, se ubican los que rechazan de plano -ahora más que nunca- ese plan.
La pulseada se centra ahora en esas dos corrientes que, a priori, parecen irreconciliables. De hecho, mientras se organiza una especie de plenario provincial de UC para noviembre próximo donde seguramente se discutirá el futuro político electoral del espacio, trascendió que las organizaciones que representan a una porción importante de la militancia, están preparando un encuentro previo para definir los lineamientos políticos que llevarán luego a esa reunión general.



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