El abrazo menos clásico de todos

Desde un hotel de Puerto Madero, hubo una reunión de concordia o reconciliatoria entre el presidente de Boca, Daniel Angelici, y el titular de River Plate, Rodolfo D’Onofrio.

Por Federico Jelic

Angelici, presidente de Boca, se mostró fraternal en una foto con su enemigo D’ Onofrio, titular de River, como para fomentar la no violencia en el preludio del superclásico argentino. Hipocresía total entre dos hombres que forman parte de AFA y no se dirigen la palabra.
Hipocresía total pero, a la vez, una acción necesaria y hasta obligada para morigerar la violencia en tiempos sensibles y poco tolerantes. Pero eso no descarta en absoluto que sigan enemistados y distanciados ideológicamente. Claro, después de tantos trapitos al sol, tantas miserias, era necesario dar un mensaje pacificador en la antesala del gran superclásico Boca Juniors-River Plate ante los ojos de todo el país y de gran parte del mundo también.
Por eso desde un hotel de Puerto Madero, hubo una reunión de concordia o reconciliatoria entre el presidente de Boca, Daniel Angelici, y el titular de River Plate, Rodolfo D’Onofrio. Y por supuesto, somos todos amigos, todos hermanos, no a las peleas, ni a los insultos de siempre ni tampoco las diferencias no solo en colores sino también dentro de las esferas de AFA, ya que ambos tienen lugares jerárquicos siempre cercanos a la Selección Argentina y a los altos mandos del Comité Ejecutivo.
La cuestión es que nadie se cree del todo ese discurso, sin dejar pasar la cantidad de agresiones no verbales pero sí mediáticas, porque si algo caracterizó a Angelici más allá de sus habilidades como gestionador, es su pensamiento como hincha en varios oportunidades donde se necesitaba la mesura que reclama su investidura. Provocador, siempre queriendo tener la última palabra, revanchista y haciendo gala de su estrecha relación con el presidente de los argentinos, Mauricio Macri, el mandamás de Boca armó y desarmó a su antojo cualquier capricho. D’ Onofrio lo sufrió en muchos sentidos pero igual primó la madurez en su postura, sin confrontar, pero con bronca, como para darle algo de adultez a una relación que nunca tuvo armonía y no solo por los colores de las camisetas.
“No somos enemigos, sino en estos 90 minutos circunstancialmente somos rivales”, expresó Angelici junto a D’Onofrio en un encuentro con la prensa que se realizó en la sede de la Superliga, en Puerto Madero. Fotos, abrazos, respuestas coloridas y en son de paz invadieron el ambiente. Esta vez no hubo cargadas por parte de Angelici con el tema del descenso de River y otras chicanas habituales.
De hecho, siempre hay lugar para decir algo en voz alta y, por lo bajo, rebajarse a las miserias. A propósito de este acto conciliatorio, hubo un episodio de agresión nominal a modo de “cargada”: en la previa del duelo con River, le pintaron en el vestuario visitante algunas frases no muy afortunadas en contra de su adversario, en claro mensaje provocador. Y justo en la entrada al consultorio, con testimonios de ex jugadores del “Millonario”: “Ganábamos 2 a 0 y la gente de Boca se nos caía encima”, de Oscar Ahumada; “Ellos empezaron a gritar y temblaron las paredes”, de Roberto Ayala; y “Cuando dicen que tiembla, es verdad”, de Hernán Crespo.
Bajísimo. Claro que para disimular agregaron otras frases de famosos, pero el ataque ya estaba perpetrado: “¿Qué otras frases de jugadores pintaron en los pasillos internos del estadio? “La Bombonera es lo más cercano al infierno”, de Romario; “Jamás sentí que sucediera un terremoto así”, de Pelé; “Jugar en la Bombonera es una experiencia hermosa”, de Messi; “Es un estadio mítico”, de Iniesta; y “No se puede jugar, es una olla a presión”, de Marquinhos. Claro, pero por elevación, el tiro a River en el preludio del clásico ya estaba perpetrado.

Litigio con la Selección
Es obvio que el superclásico se sigue disputando en los escritorios de AFA. Sobre todo en asuntos de la Selección Argentina. En ese sentido Angelici se impuso con la primera trompada allá en septiembre de 2017 cuando, según él, a instancias de los referentes y del propio Lionel Messi, consiguió cambiar la localía que casi por decreto o derecho adquirido tiene River Plate. En el duelo clave ante Perú, por la penúltima fecha de Eliminatorias Sudamericanas, logró que se juegue ese trascendental duelo en la Bombonera y no en River. Después de casi 20 años, Angelici se dio el gusto de tener al combinado nacional en su casa de manera oficial en el camino a Rusia 2018 pero como fue empate todo es intriga para el futuro.
Además el “Tano” se pudo acomodar en la lista oficialista de AFA, siendo el dirigente de máxima influencia sobre el presidente Claudio “Chiqui” Tapia, por encima de D’Onofrio que fue relegado de los puestos decisorios. Incluso cuando la máxima autoridad de River aspiró a algún cargo en la mesa ejecutiva de Conmebol, quedó al margen perdiendo a manos de la Federación Colombiana de Fútbol, lugar que repentinamente en marzo de este año Angelici pudo renegociar en beneficio de Argentina. En vez de pelear ambos por los intereses del fútbol argentino, cada uno busca su propio provecho y en eso ninguno de los dos es inocente.
Por cierto, ¿en qué escenario oficiará de local la Selección en las eliminatorias para Qatar 2022? Se aceptan apuestas.
Si algo sabe hacer bien D’Onofrio es mostrar síntomas de ser magnánimo, sin desahogo. River le ganó el clásico 2 a 0 en La Bombonera pero no hizo declaraciones polémicas ni altisonantes, por más que se muera de ganas. Sin exteriorizar, gozó por dentro. Había que seguirle la corriente a esa tregua impostada contra la violencia, rivalidad que superó ampliamente la cancha y los escritorios. Es casi personal. Pero el mensaje en son de paz ya se había viralizado por más que se trate solo de un lema. En eso es lo único que tienen puntos de coincidencia a partir de ahora, aunque a Angelici evidentemente todavía le falte más madurez política en esa naturaleza. Porque en la política propiamente dicha hace rato que lo tiene de hijo a su par “Millonario” y domina el historial con amplitud. Fue apenas un capítulo más, que seguramente tendrá más entretelones en lo que ya es un clásico de la dirigencia argentina.



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