Tienes derecho a publicitar lo que yo quiero

Se aguarda el dictamen de la Municipalidad sobre la campaña “Con mis hijos no te metas”.



Por Daniel Gentile

En la semana que pasó, tuvimos oportunidad de observar en algunos colectivos del transporte urbano de la ciudad de Córdoba publicidad de la campaña “Con mis hijos no te metas”, que cuestiona las reformas que se proyectan a la ley de Educación Sexual Integral (ESI). Recordemos que si se aprueban estas modificaciones, los niños y adolescentes que concurren a las escuelas serán instruidos en “diversidad”, y se les enseñará, entre otras cosas, que ellos y ellas son dueños y dueñas de decidir sobre su “orientación sexual”, independientemente del sexo del que los dotó la naturaleza.
La entidad denominada Fundeps (Fundación para el desarrollo de políticas sustentables), pidió a las autoridades de la Municipalidad de Córdoba el cese inmediato de esa publicidad, así como la que se había realizado en pantallas callejeras. Esta persona jurídica solicitó, en definitiva, la prohibición de toda expresión publicitaria contraria a la ESI.
La Empresa Coniferal, en cuyos coches se habían ploteado los avisos, no esperó el dictamen de la Municipalidad, y se apresuró a complacer a la entidad que había requerido la prohibición. Coniferal agachó la cabeza y procedió a retirar la cartelería. Como consideró que ese gesto podía no ser suficiente, su vocero salió a declarar que se había tratado de un error de la agencia de publicidad, y que ellos en realidad no habían advertido la gravedad de lo que estaban exhibiendo en sus unidades.
Fundeps basó su reclamo prohibicionista en la ordenanza 10.378, que regula la publicidad callejera. Ha destacado esta institución que el artículo 15 de este cuerpo legal establece que “los anuncios publicitarios no podrán ser contrarios a la ley, afectar la moral o las buenas costumbres, o ser discriminatorios”.
Si bien para los propietarios de la empresa Coniferal lo que resuelva la Municipalidad carecerá de importancia pues ellos ya acataron la voluntad de Fundeps, las autoridades del Palacio 6 de Julio declararon que el tema está a estudio y que en las próximas horas se resolverá si la cartelería en cuestión infringe alguna norma.
Es interesante detenerse en la ordenanza que se invoca para prohibir esta campaña publicitaria.
“Los anuncios no podrán ser contrarios a la ley, afectar la moral o las buenas costumbres o ser discriminatorios”.
¿Qué ley viola o quebranta la campaña “Con mis hijos no te metas? ¿La ley de educación sexual integral? No, porque esta norma aún no es tal, pues las reformas que se atacan están debatiéndose en el Congreso. Y aún si lo fuera, la ordenanza no podría (y en verdad no se propone) prohibir una campaña tendiente a la modificación de una ley. Lo que la norma municipal tiende a impedir es la cartelería que publicite productos, servicios o actos específicamente prohibidos. Por ejemplo, no se podría exhibir propaganda de venta de drogas ilegales. Toda otra interpretación de la ordenanza sería disparatada y francamente inconstitucional.
¿Esta campaña que se opone a la ESI afecta la moral o las buenas costumbres? Podría responderse afirmativamente a este interrogante si se considera que el adoctrinamiento, no en la tolerancia sino en la promoción de la homosexualidad, ha adquirido ya la solidez necesaria para formar parte de nuestro código moral o consuetudinario. En realidad, eso todavía no ha ocurrido, y es precisamente lo que cuestionan quienes han ejecutado esta movida publicitaria.
¿Los avisos en cuestión son discriminatorios? Claramente no. Discriminatoria podría ser considerada la actitud de quienes pretenden hacerles cerrar la boca a garrotazos a los que esgrimen argumentos contrarios a la ESI.
Es interesante destacar que no sólo Fundeps ha pedido a la Municipalidad que permita escuchar sólo una campana en el tema educación sexual.
La concejal de Unión por Córdoba Nadia Fernández presentó un pedido de informes al Departamento Ejecutivo, por entender que existen falencias por parte de la Municipalidad, al permitir una campaña en los espacios públicos que desprestigia una ley nacional. La concejal no quiere, en definitiva, que en el ámbito de la ciudad de Córdoba se autoricen expresiones contrarias a las proyectadas reformas en la denominada ley de educación sexual integral.
El relato que contiene esta nota describe, en apretada síntesis, la tentativa de avance más grave perpetrada en tiempos de democracia contra el derecho a la libre expresión. Este hecho adquiere, independientemente de lo que resuelva la Municipalidad de Córdoba, una dimensión inusitada.
Que alguien –ya sea una persona física o jurídica- pretenda que la ciudad de Córdoba cercene con un acto administrativo el derecho a la libre expresión de las ideas, tiene una gigantesca gravedad institucional. Por otro lado, es demostrativo de la fuerza que ostentan los prohibicionistas el hecho de que un particular se haya apresurado a acatar la proscripción, incumpliendo además un contrato publicitario.
George Orwell profetizó esta crónica. El Ministerio de la Verdad todavía no se ha pronunciado, pero teniendo en cuenta el poder de quienes han planteado la prohibición de la publicidad, podemos imaginar cuál será el dictamen. Quizás nuestra imaginación esté equivocada. Ojalá lo esté.
De todos modos, la Empresa Coniferal, con comprensible prudencia, resolvió no esperar la decisión municipal.



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