Tres escalas en la emoción del día

La inauguración de una muestra de arte óptico por un dinosaurio de esa línea estética no pasa desapercibida. Tampoco el aporte de un músico urbano y folklórico que presenta nuevo disco; ni, por supuesto, la invasión de mucho buen cine que comanda el Bafici.



Por Gabriel Abalos
gabrielabalos@gmx.com

Le Parc y el arte de jugar

Julio Le Parc engaña a la percepción en su muestra “Visión Le Parc”. Casa Naranja. (Foto: Raphaël Dautigny next.liberation.fr)

Se inaugura hoy en Casa Naranja una muestra de arte óptico, creada por un gigante de la especialidad, el veterano artista Julio Le Parc, cuya estrella brilló más fuerte que nunca en los años ’60 y en los ’70, y se permitió lideró una revolución estética. Le Parc fundó en París, en 1960, junto a otros artistas, el influyente Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV). Le Parc vuelve a Córdoba a presentar una selección de obras históricas y nuevas producciones diseñadas para esta ocasión, que se ofrecen a la experimentación del público mientras se pasea por instalaciones interactivas, como aquellas máquinas de luz que le dieron protagonismo internacional, o una escultura móvil de gran dimensión creada para esta muestra, más proyecciones y serigrafías. Cabe recordar que dieciocho años atrás Córdoba asistió a una importante muestra de Le Parc, y a un fallido intento de inaugurar una sede local del Museo Nacional de Bellas Artes en un depósito del Abasto, cerca de las vías. El provisorio lugar permitió a los cordobeses tomar contacto con obras que además ofrecían posibilidades lúdicas, y a algunos más informados, como Jorge Barón Biza, dedicarle a la muestra un análisis esclarecedor sobre su significación artística en el contexto internacional.
La exposición que inicia hoy fue producida por Naranja con curaduría del artista junto al hijo de éste Yamil Le Parc y la coordinación artística de Roxana Olivieri.
Desde las 19 en La Tablada 451. Se podrá visitar en forma gratuita hasta el 31 de enero, de lunes a viernes de 9 a 20 y sábados de 14 a 20.

Fer Romero, canciones de aquí
Un nuevo disco de folklore urbano en esta Córdoba que centraliza y articula una interesante producción musical regional, es motivo de interés por sí solo, en especial si en ese disco se expresa un buen músico, cantor, guitarrista, compositor, como Fer Romero. Como era de esperar, en Parte de la Nada, este segundo álbum, el músico ha puesto ramilletes de canciones donde retumba el impulso criollo y también hace su oficio el mordiente del rock, cuando no se trata de pimpollos liricos próximos a la balada. La producción es excelente, se caracteriza por la riqueza, el detalle, la calidad, elementos que cuenta en su haber este disco donde Fer Romero muestra que compone y escribe bien, y además canta bien. Los arreglos se valen sabiamente del filón de instrumentistas y voces que hay en Córdoba, para entramar las capas sonoras del disco. Los únicos dos temas que no son de él, Sin ella vienen los días de Hugo Ovalle y Patricio Jiménez, y Diamante de Jorge Fandermole, dan una idea de sus afinidades y son objeto de bellos arreglos.
Acompañan al músico Nacho Ramia (bajo eléctrico y coros), Bachi Freiría (guitarras) y Diego Marioni (percusión y accesorios), con participación de Fernando Stisin (Anselmo Lesto) y el DJ Fede Flores.
Aportaron al resultado las voces de Romina López, Soledad Ceballos, Airena Ortube, el bandoneonista Chelko Pajón, el clarinetista Juan Ceballos, la cellista Eugenia Menta y otros.
A las 22 en Cocina de Culturas, Julio A. Roca 493. Bono espectáculo en puerta $ 180. Promoción disco + entrada $ 400.

Éramos pocos y llega el Bafici
Desde hoy hasta el domingo 23 de septiembre el Cineclub Municipal se brota de funciones extraordinarias, algunas con presencia de sus directores, ya que la sala recibe al Bafici Itinerante que trae buen cine internacional del que se ha lucido en la competencia. Una quincena de títulos se enlista en la programación de los cuatro días que dura la visita del Buenos Aires Festival Internacional de Cine.
Hoy a las 15.30 arranca la maratón el documental Robar a Rodin (Chile / Francia, 2017. 80’) dirigido por Cristóbal Valenzuela. Una serie de robos de obras de Rodin en museos de bellas artes de Santiago de Chile y de Buenos Aires dan pie a una historia con tintes policiales y una sorpresa final. A las 18 sigue con Un tal Eduardo (Uruguay / Chile, 2018. 85’) otro documental, dirigido por Aldo Garay y un rescate emotivo en la música popular sudamericana: el del vocalista de la banda uruguaya Los Iracundos, Eduardo Franco, hermano del guitarrista líder del grupo Leonardo Franco, quien falleció tempranamente en medio de una gran carrera internacional. La banda surgió en 1963 y Franco siguió con ella hasta su muerte en 1989. En Paysandú, Uruguay, su figura es objeto de culto popular.
El tercer título de la jornada (y de la muestra) es Mi propio infierno (Brasil, 2018. 82’) dirigida por Guto Parente, Pedro Diógenes. Trata sobre un pequeño club nocturno, Inferninho, frecuentado por travestis y transexuales, escenario para un melodrama de amor entre la dueña y un marinero que llega, ante los ojos extrañados de los habitantes del pueblo. A las 20.30.
Y a las 23 se verá Brujas (Perú / España, 2017. 50’) dirigida por Carmen Rojas Gamarra, documental que retrata a las habitantes femeninas del movimiento punk español, demostrando su existencia en un coto dominado por los varones. Y no sólo su mera presencia, sino su incidencia en letras y testimonios políticos sobre identidad de género, feminismo y otras cuestiones.
Como complemento se pasa Sin canción para cantar (Japón / Inglaterra, 2017. 23’), mediometraje dirigido por Lukasz Gasiorowski. Un corto sobre una joven mujer que trabaja en un servicio que brinda compañía erótica telefónica a hombres solitarios. A la vez que se siente excitada por esa porción de mentira que supone su trabajo, el peso de la soledad se impone y la deja frente a sus emociones y a su propio vacío de amor.



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