Suoem: 18 meses sin paros contra Mestre (8, sin Daniele)

La gestión de la sucesora del histórico sindicalista, Beatriz Biolatto, está marcada por el diálogo y la confrontación cero, en parte porque la paritaria es automática y finalizaron los pases a planta.



El intendente Ramón Mestre quiere vestir el traje de candidato a gobernador el año que viene. Escarbará entre sus acciones de gestión para exportar aquellas que pueda vender electoralmente. La premisa comienza a verificarse cuando se recorren los intentos del radical de rotular algunos de sus ejes que intentan definir a Córdoba como un “obrador” o la “capital social”.
Cierto es que el nivel de inversión y avance de la obra pública ejecutada con presupuesto municipal o las políticas de acción social son permeables a las críticas. Probablemente, Mestre encuentre mayores consensos en torno a la nueva dinámica que imprimió en la relación con los gremios con relación directa: Suoem, Uta y Surrbac.
El gremio de los recolectores no fue un problema para Mestre durante su gobierno, pese a las tensiones propias de la reestructuración del servicio de higiene urbana que comenzó con el desguace de la estatal Crese y la concesión precaria de la recolección a dos empresas privadas; siguió con la caída del primer llamado a licitación, la creación del ente municipal ESOP que absorbió el personal de barrido y la reciente adjudicación a Lusa, UrbaCórdoba y Vega-Caputo.
La UTA presta el servicio con normalidad desde que el radical resolvió despedir a más de 180 choferes tras la huelga de nueve días de junio de 2017. Fueron reincorporados la gran mayoría a las empresas nucleadas en Fetap, aunque la “dispensa” no opaca la regularidad del servicio, situación que no ocurre en el caso del sindicato recolector que lidera Mauricio Saillen.
Pero el caso del Suoem es sumamente llamativo. ¿Mestre logró ponerle el cascabel al gato?, tal como prometió cuando desembarcó en la Municipalidad el 10 de diciembre de 2011. Las estadísticas arrojan algunas respuestas. Ante la consulta de este medio, desde el Ejecutivo municipal aseguran que hace 18 meses que la comisión directiva de los municipales no convoca a una asamblea general. Sin eufemismos, hace un año y medio que no realizan un paro total de actividades contra las autoridades municipales, aunque se plegaron a medidas de coyuntura.
La última pelea encarnizada ocurrió cuando el staff radical publicó en el portal de Gobierno Abierto los nombres de los empleados, sus números de documento y sueldo básico. La información vertida en la página web disparó un record de consultas, pero abrió un duelo judicial entre partes que, hasta el momento, obligó al Ejecutivo a levantar los DNI.
Semanas después, Mestre jugó su carta más ambiciosa. Decretó el estado jubilatorio del entonces titular del Suoem, Rubén Daniele, para impedir que se postulara a las elecciones que serían en octubre de 2017. El caudillo gremial recibió la venia judicial pero, temeroso de una intervención del Ministerio de Trabajo de la Nación, cedió el primer renglón de la boleta a Beatriz Biolatto, su secretaria gremial en Educación. Calmó el espasmo que generó la noticia con la promesa de adelantar los comicios para mediados de este año.
La cartera nacional impidió la asamblea general que pondría en marcha la maquinaria electoral y jamás respondió a los pedidos administrativos que cursaron los abogados del Suoem. Silencio de radio que fraguó la sucesión que Daniele imaginó. Su carrera gremial entró en tiempo de descuento –si no es que acabó ya- porque apenas el reloj toque las 12 campanadas y el calendario marque 3 de enero de 2019, el histórico gremialista perderá sus fueros y quedará extinguida su relación laboral.
La ausencia de paros generales contra Mestre durante sus últimos 10 meses al frente del Suoem se explica porque Daniele se concentró en su situación personal. No requería de medidas coercitivas para salvarse, sino del tempo judicial.
El Intendente jugó fuerte. Con ese precedente y con el fantasma de la intervención, los primeros ochos meses completos de liderazgo de Biolatto estuvieron marcados por el diálogo y la confrontación cero, en parte porque la paritaria es automática y terminaron los pases a planta.
Esto no significa que la Municipalidad sea un área libre de asambleas. En concreto, el sector Salud mantiene un conflicto largo, pero Mestre logró dotar de cierta previsibilidad el funcionamiento de las dependencias que son de su directa responsabilidad. El Suoem consiente porque no tiene margen de maniobra, de no cambiar su presente.



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