Aquella primavera del rock

Se cumplen hoy 30 años de la aparición del disco “New Jersey”, de Bon Jovi, que marcó uno de los puntos más altos de la movida rocanrolera que afloró en la segunda mitad de los años ochenta y que en 1993, cuando el grupo actuó por primera vez en Córdoba, ya había empezado a declinar.



Por J.C. Maraddón
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bon joviAunque sobre la superficie del panorama musical de mediados de los años ochenta sobresalían figuras de la música pop bailable como Michael Jackson y Madonna, no muy por debajo de ellos trajinaba los escenarios una camada de bandas rockeras que no declinaba en su afecto por las guitarras al frente y los estribillos agitadores. Formaciones como Iron Maiden, Quiet Riot y Mötley Crüe, entre muchas otras, se obstinaban en mantener viva la llama del rocanrol, por más que las radios prefiriesen programar las canciones de Phil Collins, Tina Turner o Lionel Richie, que eran las mismas que también sonaban en las discotecas.
Los sellos discográficos tomaban nota de ese sustrato metálico, porque indicaba con claridad la existencia de un mercado que reclamaba canciones de ese género y que estaba más que dispuesto a hacer el aguante a los músicos que se atreviesen a incursionar en él. Por eso, los radares de la industria nunca dejaron de prestar atención a ese fenómeno y, sin duda, estaban detrás de la aparición de un número fuerte que emergiera de ese estilo y traspasara las barreras estéticas que separaban la escena pop de la avanzada guitarrera que, lejos de agotarse, se encendía cada vez más.
En 1986, eso que estaba en el segundo plano ocupó por primera vez el foco de la atención, cuando el grupo estadounidense Bon Jovi publicó su tercer disco, “Slippery When Wet” y rompió todos los sismógrafos con un sacudón tan furibundo como inesperado. “You Give Love a Bad Name” y “Livin’ on a Prayer” fueron los caballitos de batalla de ese álbum inolvidable que también albergaba hits melódicos, como “Wanted Dead or Alive” y “Never Say Goodbye”, dando forma a un producto apto para todo público. “Slippery When Wet” edulcoró al glam metal de los ochenta y lo instaló en la cima de los charts.
Por eso, cuando dos años después Bon Jovi se aprestaba a presentar un nuevo disco, las expectativas eran enormes y el contexto ya había cambiado. El público ávido de rocanrol había crecido en número y su importancia dentro del negocio del entretenimiento empezaba a ser sustancial. El 19 de septiembre de 1988, cuando finalmente salió a la venta “New Jersey”, una legión de fanáticos de todo el mundo se lanzó a la escucha de canciones como “Bad Medicine”, “Born To be My Baby” o “I’ll Be There For You”, que consolidaron la fama de Bon Jovi.
El álbum, de cuya aparición se cumplen hoy 30 años, desbancó en ese momento del primer lugar en el top 200 de la revista Billboard al “Appetite for Destruction” de Guns N’ Roses, en un cambio de guardia que sirve para ilustrar cuán profundo era el arraigo de la nueva ola rocanrolera. Después de que el almíbar del pop ochentoso lo cubriera todo y antes de que el grunge y la electrónica se enseñorearan con la música del fin de siglo, ese rock impactante de letras tribuneras tuvo su apogeo y retrotrajo el sonido predominante a esa fórmula esencial que tan efectiva fue siempre.
Apenas cinco años después de la salida de “New Jersey”, Bon Jovi desembarcaba en Córdoba para actuar en el que por entonces era el Estadio Córdoba. Ese concierto, del que el próximo 11 de noviembre se cumplirá un cuarto de siglo, no tuvo la convocatoria que se esperaba. No sólo se trataba de que la plaza cordobesa se mostraba remisa a los shows internacionales. También se debe considerar que, para 1993, esa primavera rockera de la que Bon Jovi era uno de los principales emergentes, había empezado a perder empuje y a envejecer de forma prematura.



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