Talleres y su merma de socios

¿Qué pasó entre medio para que el club tuviera en su momento más de 50 mil abonados y hoy apenas tiene la mitad? ¿Falta de inversión en plantel? ¿Desgaste del hincha? ¿Precios altos y la suba del dólar?



Por Federico Jelic

¿Cuál sería el parámetro o el criterio para analizar y medir la inscripción o la deserción de las masas societarias en los clubes de Córdoba? ¿El momento del país? ¿El impacto del dólar y su aumento progresivo? ¿La situación deportiva en el instante que inicia el torneo? ¿Los triunfos en los amistosos de pretemporada? ¿Por qué Talleres llegó tener más de 52 mil socios y hoy se encuentra con la mitad? ¿Por qué Belgrano se mantiene mientras que Instituto no logra dar un salto, igual que Racing?
En tiempos contemporáneos donde ya está sobradamente explicado los beneficios de ser socio para no repartir la recaudación de las entradas con AFA, llama la atención cómo el hincha le sigue dando la espalda a su inscripción en la sede de la institución de sus amores. Y eso que el panorama mejoró considerablemente con respecto a otros años, pero sigue llamando la atención cómo es de fluctuante el ánimo de los socios dependiendo no solo de su bolsillo sino de lo que reciba como contraprestación, sin importar si el equipo marcha entre los primeros, mitad de tabla, los últimos, o en una Copa internacional.
El caso más resonante es el de Talleres. De salir quinto, figurar segundo gran parte de la Superliga, a renovar apenas la mitad de los que habitualmente seguían al equipo, que eran muestra de orgullo, con picos inusitados e inéditos por Córdoba. ¿Pase de facturas al presidente Andrés Fassi? ¿Respuesta ante la falta de inversión? Está claro que su gestión no corre riesgos y su imagen es aprobada por más del 70 y 80 por ciento (quizás más) de la hinchada general, solo que en esta ocasión el acompañamiento en la secretaría del club no estuvo a la altura de otras convocatorias.
¿Faltó difusión en Talleres? No precisamente. Ese es uno de sus puntos fuertes: marketing, comunicación y relaciones institucionales. ¿Qué pasó entonces desde aquellos 52 mil carnets de socios asignados, que fueron destacados por la prensa metropolitana y todo el circuito de publicidad y relaciones públicas de la provincia, como el gran logro institucional? Seguramente será vinculante la crisis y la inestable situación económica en planos generales a nivel país, pero en este caso, por barrio Jardín, el eje de la cuestión parece ser otro.
Talleres se encontró con nuevos desafíos y Fassi también. El reclamo de la gente tiene que ver con lo deportivo sobre todas las cosas porque aún el equipo se está encontrando, después del ciclo acabado de Frank Darío Kudelka, quien logró meterse en el corazón del hincha con dos ascensos en año y medio y una clasificación histórica a la Copa Libertadores. A muchos les sigue doliendo.
El enfoque dice que el albiazul figura al día, con inferiores en alto rendimiento, un predio acorde, reserva bicampeona, en mitad de tabla, con dos sparrings en la Selección Argentina en Rusia 2018 (Facundo Medina y Cristian Ojeda) y a pronto de disputar la fase previa de la Copa Libertadores en enero. El panorama es envidiable y muchas instituciones quisieran estar en esa posición. ¿Qué pasó entonces que no pudo mantener la misma cantidad de socios?
La vara quedó muy alta en todo sentido, el paladar del hincha está más exigente, es decir, se volvió a “mal acostumbrar” después de seis temporadas en el Federal A. El equipo le peleó el título a Boca, le ganó a River, no obstante, el clamor popular era que Talleres dilapidó una chance histórica para ser campeón, por la falta de inversión de los dirigentes y de apellidos de jerarquía en el plantel. Como si fuera tan fácil.
Es que la política deportiva de Fassi está clarísima como modo de gestión: comprar bueno, bonito, barato, pero con criterio y proyección a modo de apuestas, y después venderlo a otras cifras en el mercado. Y la mayoría de esas apuestas les han salido correctamente. De esto sabe, no en vano por más de 25 años estuvo ligado al Pachuca de México, que de la nada logró meterse de lleno en el protagonismo del fútbol azteca, con pergaminos y trofeos que así lo refrendan en las vitrinas.

Imagen y marketing
Pero en Argentina, más allá de que recibe elogios por su organización y cambio de imagen en Talleres, hoy parece estar estancado. No es grave pero sí para estar en alerta. La gente ya no se conforma con llegar a mitad de tabla ni con un torneo internacional. Pide algo más como si se tratara de un derecho adquirido. Y entonces ante la ausencia de apellidos poderosos, sin refuerzos estrambóticos, muchos ya reclaman que no está invirtiendo lo que la historia del club demanda.
Entonces recriminan los negocios con Boca Juniors y Daniel Angelici, no le tienen tolerancia al nuevo DT, Juan Pablo Vojvoda porque el romanticismo sigue hablando de Kudelka y su estilo que llegó a impactar en la prensa porteña, con las mejores devoluciones. Hoy sin Sebastián Palacios, Emanuel Reynoso, Lucas Olaza, Victorio Ramis, Jonathan Menéndez, solo por citar a algunos, el hincha en general aduce que no se trajeron refuerzos a la altura. Solo el gran Pablo Guiñazú sirve como escudo ante las críticas, por su legado, experiencia y capacidad de juego, pero con 40 años, no le queda mucho porvenir ni como para pensar en un futuro dentro de la cancha. Fuera de la misma sí, y ya hay proyectos para con el “Cholo”, quédense tranquilos, hinchas “matadores”.
“Yo no le voy a dar un peso más a Fassi para que traiga a cualquiera y no un refuerzo de nombre”, es un alarido habitual entre los fanáticos, que exigen a la medida que las ilusiones le dejan ver luz. Talleres tiene un presupuesto que alcanza los 25 o 30 millones de pesos mensuales en toda su estructura y necesita del aporte del socio y también del capital privado para subsistir como también de las transferencias. Pero llama la atención que a Fassi se le cuestione lo deportivo cuando en 18 meses llegó desde el Federal A a Primera División y a la Libertadores después. Porque en la parte política e institucional, no tiene sobresaltos. De hecho fue ungido otra vez como presidente casi por unanimidad, sin necesidad de elecciones con 100 asambleístas de su color partidario, dejando en claro su legitimidad. ¿Y entonces? Lo cierto es que Fassi no trajo nombres rutilantes de refuerzos para estar a la altura de la copa, sigue con apuestas que bien pueden dar frutos, y al hincha que quiere figuras, mucho no le convence esa política.
“Es puro marketing Talleres”, “De cualquier cosa hacen propaganda estos”, son otras de las recriminaciones hacia su mandato. “No trajo refuerzos como la gente” y “Con este equipo y este DT no vamos a ningún lado”, son otros habituales comentarios. “En Belgrano por lo menos (Armando) Pérez hizo una tribuna en Alberdi y tienen un predio social. Instituto también. Nosotros nada”, es la frutilla del postre a la hora de comparar. Es decir, Fassi recibe reclamos que nunca se les hicieron a gobiernos anteriores con la misma circunstancia. ¿Es injusta esa mirada? Y mientras “Mundo Talleres” sea más un plano, seguirá recibiendo esas ópticas exigentes de los hinchas. Mientras tanto la posibilidad de que el clásico con Belgrano con ambas hinchadas crece minuto a minuto.



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