Tácticas para volar de la jaula

Fugarse de la cárcel era un tipo de acción que requería tácticas, coraje, que insumía riesgos.



Por Vïctor Ramés
cordobers@gmail.com

Ilustración de una fuga de prisión durante la Guerra Civil en los Estados Unidos, 1864.

Lejos de querer discutir el sistema carcelario local en el mil ochocientos, como tema de fondo, esta nota se conforma con presentar tres noticias que tienen algo en común: informan sobre evasiones de una, dos o más personas presas, hacia una libertad tal vez provisoria, eso en pocos casos lo sabemos. La lectura los toma como hechos narrativos que alguna idea ofrecen sobre el anhelo atávico de libertad, y que son parte de un impulso tal vez inextinguible.
Quienes logran evadirse en estos relatosemplean tácticas que aún son parte del repertorio de ese tipo de proeza. La primera cita es de 1874, tomauna noticia consignada en el diario El Progreso en la que las dos evadidas estaban detenidas en la cárcel de mujeres y fingieron estar enfermas para serllevadas al hospital, donde el control era más laxo:
“¡Pájaras de cuenta se fugan del Buen Pastor
Cómo no han de escaparse los ladrones que haciéndose los enfermos entran al hospital, sin que advierta nadie la jugada, si hasta las heroínas de la casa de Corrección han puesto ya con práctica esta misma treta?
Sabemos que dos de estas prójimas de quienes un refrán dice; que no hay carga más pesada que la mujer liviana, se fingieron enfermas en la Casa de Corrección y consiguieron ser llevadas al hospital.
Las hermanas de caridad las recibieron con bondad.
El capellán de la casa asistió antes que el médico, a curar el alma de aquellas desgraciadas! ¡Pobrecitas!…
Pero estaban las dos con un ataque raro; estaban mudas y el excelente sacerdote, dicen, las absolvió sub conditiones, como in articulo mortis!!
Qué tunantas!!
La pegaban en el hospital como la pegaron en la casa de Corrección.
Al día siguiente las demás enfermas dijeron a la superiora que no habían dormido, que habían sentido ruidos, y visto unos fantasmas envueltos en sábanas y otros en frazadas, paseando por la sala majestuosamente y rezando para el diablo… que habían sido espantadas, etc. etc.
Eran las de la Casa de Corrección las enfermas sin habla que tal vez buscaban como salir, aunque sea hablando al capellán en idioma claro, al decirle adiós, cuando el día antes no hablaban por la gravedad de la enfermedad!!…
Sea por amor de Dios!”
El segundo caso se encuentra en el diario El Porvenir del 4 de enero de 1890. Se trata de un parte oficial que en esta ocasión informa sobre un número importante de reclusos, nada menos que el 25% de la población de la cárcel pública, que logra abandonar la celda por medio de un túnel. Dicha prisión estaba ubicada en el actual Patio Olmos, su entrada daba sobre la Av. Vélez Sarsfield, a metros de las puertas del Teatro Rivera Indarte.
“La evasión de antenoche
He aquí el parte del Alcalde de la Cárcel dando cuenta de ella.
Córdoba, Enero de 1890. – Al Sr. Sub Intendente de Policía Dn. Julio Astrada.
Pte.
Comunico a S.S. que durante las 24 horas transcurridas han tenido lugar las novedades siguientes.:
Anoche a las 12 próximamente se han fugado veinte y cinco presos de esta Cárcel, valiéndose parara esto por medio de una excavación hecha en el calabozo de la Capilla que ocupaban para dormir.
Los presos fugados son los siguientes:
Genaro Gutiérrez, José Calderón, Bartolomé Ferroni, Umberto Cassatini, José Rivarola, Agustín Boqueti, Florencio Toledo, Lindor Mugas, Alfredo B. Hunt, Clemente Lallana, Carlos Tarántola, Ramón Bazán, Camillo Díaz, Nazario López, Guillermo Macumbié, Carlos Henequart, Antonio Plasuman, Casildo Sigarde, Lorenzo Ramírez, Simón Quiroga, Medardo Cabrera, Pedro Barrios, Francisco Desconti, Ramón Guerrero, Domingo Andriani.
Los presos Domingo Stefenato y Joaquín Godoy, quedan incomunicados por ser únicos que se encontraban en el calabozo de la fuga.
Quedan existente setenta y ocho presos.
Dios guarde a S. S.– R. López.”
En este caso existen datos sobre algunos evadidos que volvieron a ser aprehendidos por la policía, cuyos nombres publica el mismo diario el 10 de enero de 1891:
“Los presos fugados
Una mala información nos hizo decir ayer que diez de los criminales evadidos últimamente de la Cárcel Pública de esta ciudad habían sido aprehendidos,
Solo tres son los capturados, que bajo segura custodia han sido conducidos a ésta de Laguna Larga, que es donde fueron tomados.
Todos son extranjeros y se llaman Umberto Casatini, FransciscoDesconti y Agustín Boqueti.
Otro preso que figura entre los evadidos es Lindor Mugas, un bandido rural que había sido aprehendido junto a su hermano Jesús, tras una fiera pelea a facón con la policía, aquel mismo año en la Villa Concepción del Tío. Sobre el destino de Lindor Mugas tras fugarse de la cárcel, hay datos de que el mismo fue muerto en noviembre de 1892 por el comisario de Quebracho Herrado, Eugenio Cueva.
Por último, va esta noticia tomada del diario La Libertad, de 1898, donde quien se fuga es nada menos que un comisario que ha dado muerte a otro, y que aparentemente contó con ayuda para huir del hospital al que pidió ser trasladado.
“La evasión del hospital
Como ya hemos informado, anteanoche se fugó del Hospital San Roque el procesado Juan C. Maggio que se encontraba en asistencia en la sala militar.
Maggio ha elegido para escaparse la hora del relevo de las guardias que se tienen en aquel punto y que es de 10 a 10 ½ de la noche.
El prófugo una vez fuera de la sala militar se ha internado en los fondos del hospital hasta dar con un agujero que comunica con una casa sola con frente a la calle Chacabuco. Cuando Maggio se ha encontrado en la casa deshabitada sala, ha corrido los pasadores de la puerta de calle saliéndose ya sin ninguna dificultad.
Esto es lo que se ha podido constatar en las diligencias practicadas durante toda esa noche y el día de ayer a fin de dar con el prófugo.
Maggio era un preso a quien se le dispensaban las consideraciones de distinguido, pues como se recordará, se trata del excomisario de pesquisas de Bell-Ville que dio muerte al comisario general del mismo punto.
Por más pesquisas que se han hecho, no se ha obtenido la más mínima noticia de Maggio, siendo creencia general que éste, cuando se ha fugado, tenía caballo preparado para emprender la fuga inmediatamente.”



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