La radio en tiempos de virtualidad

En el marco de la Feria del Libro y el Conocimiento que se está desarrollando en Córdoba, el domingo pasado se realizó una mesa debate en torno al podcast, ese formato que se presenta como la gran esperanza para la supervivencia del medio radiofónico., aunque uno y otro no sean la misma cosa.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

De tantas veces que han predicho el final de su reinado, sin acertar con el pronóstico, la radio ha generado anticuerpos que parecían haberla inmunizado contra cualquier profecía apocalíptica. Porque después de haber gozado del predicamento popular entre los años cuarenta y cincuenta, la aparición de la TV comercial en la Argentina en la década del sesenta presagiaba el fin de ese romance entre el público y un medio que, con sus transmisiones deportivas, sus conciertos, sus radionovelas y sus programas humorísticos, había conseguido atrapar a aquellos que, desde su hogar, se reunían alrededor de un aparato del que, milagrosamente, emergían los sonidos.
Y si bien representó un competidor fenomenal, la televisión no mató a la radio, porque se trata de dos estímulos muy distintos. Al requerir de una menor dosis de atención, las ondas radiofónicas estaban disponibles en cualquier momento y lugar, sobre todo con la aparición de las radios portátiles y de los receptores en los autos. La tele, en cambio, obligaba al espectador a dejar de hacer lo que estaba haciendo para verla, una exigencia que no muchos se encontraban en condiciones de cumplir durante un tiempo prolongado. Ese fue el motivo por el que, durante décadas, la TV abierta no emitía por la mañana.
A lo largo de un extenso periodo, el matrimonio entre estos dos medios funcionó a la perfección. Tan es así que algunos conglomerados de medios reunían canales de televisión y emisoras radiales, como ocurría con el Canal 7 y Radio Nacional, o con los SRT en Córdoba. Esto se trasladó a las empresas que ganaron licitaciones de señales de radio y TV en el momento de la privatización del servicio, de manera que a comienzos de la década del noventa surgieron los multimedios en los que, además, se incluía una publicación gráfica.
Pero, como en muchas otras áreas, la revolución tecnológica alteró el panorama y lo tornó casi irreconocible. Y aunque la radio parece haber sorteado la prueba de fuego de la digitalización, el achicamiento del espectro y la crisis que afecta a la radiofonía en todo el mundo no aparenta tener compasión con los mensajes que se desplazan a través de las ondas hertzianas. Las radios online, las aplicaciones y las emisiones que complementan sonido e imagen no estarían siendo suficientes para enfrentar un temporal que ya se ha llevado puestos rituales mucho más antiguos y arraigados que la costumbre de escuchar radio.
En el marco de la Feria del Libro y el Conocimiento que se está desarrollando en Córdoba, el domingo pasado se realizó una mesa debate en torno a lo que se presenta como la gran esperanza para la supervivencia del medio radiofónico: el podcast. Esos archivos de audio que pueden ser descargados o consumidos vía streaming, tienen cada día mayor número de usuarios en los Estados Unidos. Y todo indica que la tendencia podría extenderse hacia la Argentina, según lo vaticinaban en su charla los responsables de las plataformas Posta FM de Buenos Aires y Parque FM de Córdoba.
Estamos recorriendo una época en que nadie se anima a hacer previsiones a largo plazo y por eso sería temerario suponer que los podcasts garantizarán la continuidad de la comunicación radiofónica, especialmente porque nada indica que sean lo mismo. Quizás el nuevo formato se asiente y genere su propio mercado, con oyentes y anunciantes interesados por participar. Pero eso no quiere decir que las radios tal como se las conoció históricamente, no tengan la posibilidad de sostener su vigencia, engarzadas en esa virtualidad que ha creado un universo paralelo. Una dimensión donde, por qué no, también se puede escuchar radio.



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