Disperso, el PJ Federal apuesta por el pago chico

Las diferencias internas en los bloques legislativos y entre los mandatarios provinciales ponen en duda la posibilidad de un armado federal del PJ no kirchnerista. Gobernadores separan las elecciones provinciales de las nacionales.



Por Salvador Santos

El Peronismo Federal parecía avanzar paso a paso hacia la constitución de un espacio político que terciara en la disputa entre Cambiemos y el kirchnerismo. Sus dirigentes no abandonan la idea, pero las distintas posiciones internas empiezan a provocar efectos políticos.
El avance hacia la oficialización de un armado electoral propio tuvo un freno hace unos meses. Varios factores influyeron para esa paralización. Las diferencias en el interbloque de senadores fueron la primera señal de alarma. En algunas votaciones trascendentales, como la autorización para los allanamientos a Cristina Kirchner, los cruces entre miembros de Argentina Federal excedieron la “libertad de conciencia” que había proclamado la conducción de la bancada.
Según algunos conocedores de la interna peronista, el “apresuramiento” de Miguel Ángel Pichetto en lanzarse como pre candidato presidencial generó incomodidades en algunos de los referentes del bloque. Fue interpretado, más que como una amenaza electoral, como una presión a otros dirigentes para que blanqueen sus intenciones.
A estos cortocircuitos se suman algunos elementos objetivos. Algunos de los gobernadores que forman parte del sector conviven con dirigentes identificados con el kirchnerismo y las posiciones duras de Pichetto y algunos senadores justicialistas con la ex presidenta hacen crecer los riesgos de fractura en el peronismo de sus provincias. Esa realidad los obliga a navegar a dos aguas y se contemplativos con la situación judicial de Cristina Kirchner.
Como si fuera poco, la necesaria negociación de los mandatarios provinciales con el gobierno nacional en relación a la ley de presupuesto provocó fisuras entre ellos. La liga de gobernadores peronistas fue la primera basa donde se asentó la posibilidad de un armado nacional autónomo del kirchnerismo.
A partir de las últimas reuniones, quedaron expuestos dos sectores dentro del grupo que habitualmente se reunía en el Consejo Federal de Inversiones. Por un lado, los gobernadores que sostienen la necesidad de acordar el proyecto de presupuesto con el ejecutivo nacional y, por otro, los que se muestran más distantes y argumentan que no deben quedar asociados a la política económica nacional.
Obviamente, las posiciones distan de estar fundamentadas en cuestiones ideológicas. La realidad de cada distrito es el elemento que impulsa a cada mandatario a tomar una u otra postura.
Juan Schiaretti lidera el grupo dialoguista. Al cordobés se le suma Juan Manuel Urtubey, virtual candidato a presidente de ese espacio, el entrerriano Gustavo Bordet, el misionero Hugo Passalacqua y el chaqueño Domingo Peppo (aunque enfrentado a su vicegobernador que se enrola entre los críticos).
Por otro lado, el tucumano Juan Manzur, que supo liderar la liga junto a Schiaretti, encabeza el sector duro. Con él se alinean la catamarqueña Lucía Corpacci, la fueguina Roxana Bertone y el pampeano Carlos Verna.
Por otro lado, los más cercanos al kirchnerismo como el Alberto Rodríguez Saa, la santacruceña Alicia Kirchner y el formoseño Gildo Insfrán se asocian a los reclamos de los críticos desde afuera del espacio del peronismo federal.
Si bien la tensión se venía insinuando, los gobernadores intentaban mantener las diferencias en un lugar poco visible. El pampeano Verna, famoso por sus exabruptos y el enfrentamiento con el gobierno nacional, rompió el hechizo en las postrimerías de la reunión con los representantes del ejecutivo. “Hay algunos que parecen más cerca de Macri que de Perón”, lanzó en referencia a sus colegas.
A pesar de estas discusiones públicas, hay una decisión política que parece unir a los mandatarios peronistas: el adelantamiento de las elecciones provinciales para separarlas de la nacional.
En realidad, la pérdida de expectativas en un armado nacional consistente para 2019 hace que los referentes provinciales privilegien una estrategia local a apostar su capital político a una fórmula presidencial.
Los gobernadores de Chaco, Tierra del Fuego, La Rioja, Catamarca tienen la decisión tomada desde hace tiempo. A este lote, se sumaron en los últimos días Entre Ríos y La Pampa. Críticos y dialoguistas parecen coincidir en este punto.
En Córdoba, la definición de convocar los comicios antes de las elecciones nacionales era una suposición que hacía la gran mayoría del arco político aunque el oficialismo provincial no termina de confirmarlo. De hecho, Ramón Mestre cuestionó públicamente esa posibilidad antes de que se oficialice.
Falta mucho por andar pero se hace dificil de imaginar una candidatura del peronismo que pueda meterse en la pelea entre el kirchnerismo y Cambiemos sin el arrastre de sus secciones locales.



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