Gremios exigen líder al PJ, pero UPC aún sostiene “3ra posición”

El gremialismo demandó al PJ una alternativa electoral que permita recuperar el Gobierno “para el pueblo”. Schiaretti aún sostiene su rol de garante de la gobernabilidad “sin cogobierno”, prometiendo a Macri apoyo para aprobar un presupuesto “equilibrado y equitativo”.



Por Felipe Osman

gremiosMauricio Macri y Rogelio Frigerio mantuvieron ayer una reunión con los gobernadores para avanzar en un acuerdo que asegure a Cambiemos los votos necesarios para aprobar un presupuesto 2019 sin déficit fiscal. A su término, Juan Schiaretti, que mantiene cierta ascendencia entre sus pares del peronismo federal, explicó que los gobernadores comprenden la necesidad de dotar al Gobierno nacional de un presupuesto, al que respaldarán siempre que sea “equilibrado y equitativo”.
Se trata sólo de una nueva muestra de racionalidad por parte del mandatario provincial, que entiende que –más allá de profundas diferencias que lo separan del Gobierno nacional, y que en más de una oportunidad ha señalado en materia de política económica- es necesario que Macri cuente con algún respaldo del peronismo para sortear una crisis económica que, sin este apoyo, podría tomar dimensiones catastróficas.
Pero aún así, esta “cercanía” le ha traído algunos reproches del gremialismo cordobés. En algunos casos, como el del secretario general de Luz y Fuerza, Gabriel Suárez, en forma directa. El dirigente lucifuercista ha apuntado en repetidas oportunidades que el mandatario provincial debe alejarse de Mauricio Macri.
Pero más allá de las demandas de Suárez, que mantiene un conflicto abierto con el Centro Cívico por la reformulación del convenio colectivo lucifuercista y el nuevo marco regulatorio para la energía eléctrica que impulsa la Provincia, la totalidad del arco gremial cordobés se ha manifestado, en la movilización del pasado viernes, exigiendo al justicialismo una alternativa electoral para derrotar a Cambiemos en las próximas elecciones.
Durante el acto que siguió a la movilización de la semana pasada, de la que participaron las dos CGT (Chacabuco y Rodríguez Peña), ATE, las 62 Organizaciones Peronistas de Córdoba y la Confederación de Trabajadores de la Economía popular (Ctep) junto a otras organizaciones sociales, los principales referentes sindicales reclamaron al justicialismo una formula competitiva para suceder al “mejor equipo de los últimos 50 años” en los controles de mando.
José “Pepe” Pihen, titular de la CGT Regional Córdoba y secretario general del SEP, dijo: “Nadie tiene duda de que el cambio sólo puede venir de la política y nosotros estamos dispuestos a aportar para que desde la política aparezca una alternativa que el año que viene vuelva a poner al pueblo en el gobierno de nuestra patria”.
Mauricio Saillen, cacique del Surrbac y mandamás dentro de la CGT “Nacional y Popular”, resumió su reclamo en una máxima del PJ, “para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”, y llegó a relativizar su enfrentamiento con el jefe del clan Moyano, Hugo, explicando: “Yo he tenido muchas diferencias con el compañero (Hugo) Moyano, pero tenemos que dejarlas de lado por la unidad de los trabajadores”.
El gremialismo cordobés avisa al peronismo que está a la espera de un líder político tras del cual encolumnarse para competir contra el oficialismo nacional. Pero el máximo referente del PJ de la Provincia aún no se ha dado por aludido.
Casi en simultáneo con las alocuciones de Pihen y Saillen, Schiaretti ofreció otras declaraciones. El gobernador explicó que “La cultura de la grieta lleva a crisis cíclicas”, y que cada vez que una de estas crisis estalla aumenta el número de pobres. “Voy a poner todo el esfuerzo para que no haya crisis en Argentina. Peor es peor para todos”, agregó.
Sin embargo, el mandatario también dejó en claro que su manual de política económica dista mucho del paradigma según el cual Cambiemos lee la realidad. “Para nosotros no hay justicia social si no la hace el Estado. Es inviable la justicia social abastecida por el derrame”, sentenció.
En realidad, resulta difícil que alguien medianamente informado vea en la postura de mantenida por Schiaretti algo más que un correcto (y necesario) apoyo a la institucionalidad. Pero también resulta comprensible que los dirigentes gremiales, necesitados de controlar sus frentes internos, terminen reclamando una mayor distancia al gobernador. Más aún cuando los sectores más afines al kirchnerismo abonaran el discurso que promueva la mayor polarización.
Tal vez el adverso resultado obtenido en las elecciones de Marcos Juárez termine operando el efecto de alejar al mandatario provincial del presidente. Es probable que, sancionado el presupuesto y con el inicio de la campaña electoral a la vuelta de la esquina, Schiaretti empiece a endurecer sus críticas hacia el Gobierno nacional para evitar quedar atrapado en una polarización que no resultó nada favorable a Unión por Córdoba en las pasadas elecciones legislativas de 2017.



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