Belgrano, sede nueva y sueños de ciudad deportiva

El “Pirata” inauguró la tienda oficial en el centro para seguir captando socios y otros beneficios pero apunta a continuar la línea del crecimiento patrimonial con finanzas ordenadas, a pesar del fantasma del descenso.



Por Federico Jelic

belgranoLa sede lucía radiante. Invitados, jugadores, prensa, ex directivos, shows de magia, dirigentes actuales y todo el cotillón necesario para dar el corte de cinta y dejar inaugurada la nueva sucursal oficial de Belgrano en el centro de la ciudad. En la calle 9 de Julio, peatonal, la comisión apostó a “República de Alberdi 2”, tienda oficial de indumentaria de los colores celestes, más oficinas para la atención del socio y otros beneficios, como existe en Europa. Un salto delante del oficialismo, ampliando territorio en lugares estratégicos.
Pero más allá de esta nueva oficina, vale destacar las palabras del presidente Jorge Franceschi, quien refrenda orgulloso el crecimiento patrimonial del club desde el desembarco de Armando Pérez a Alberdi y sobre todo, en los últimos cinco años, disipando algunas dudas pero a su vez, celebrando con la copa en alto los alcances conseguidos: nueva tribuna en el “Gigante” de Alberdi, escrituración del predio de Villa Esquiú, y los futuros proyectos en danza: la ciudad deportiva. Lo acompañaron en el anuncio los vices Sergio Villela, Ramón De La Rúa y Juan Colome.
Dentro de muchas concreciones, Franceschi resalta entonces la necesidad de un predio amoldado a las nuevas necesidades, siempre sin dejar de nombrar a Pérez como ideólogo de los cimientos fundacionales de la estructura. La “torta” es ajeno a las declaraciones y las visitas a programas de radio, TV y demás, pero cada vez que puede, quizás en modo de defensa, saca pecho con los avances institucionales de su gestión al frente del club desde 2017, que no deja de ser consecución del hilo de trabajo desde la era Pérez. Y justamente cuando el hombre fuerte de los cosméticos vuelve a autopostularse para las próximas elecciones en 2020.

El predio y la tribuna
Los hinchas de Belgrano recordaron y celebraron el año de vida de la tribuna que da a espaldas a la calle Hualfin, construcción que duró más de dos años de obra, y que amplió el aforo del estadio “Julio César Villagra” a 30 mil espectadores. Fue bautizada con el nombre de un ídolo como Tomás Rodolfo “Tito” Cuellar. Esa tarde del 9 de septiembre de 2017 Belgrano superó 1 a 0 a San Martín de San Juan, con gol del paraguayo Epifanio García y el máximo orgullo que siempre destacó Franceschi fue que “a la tribuna la hicimos entre todos” porque los socios colaboraron con aportes de cien pesos o más para comprar materiales de construcción más otras donaciones, y a pesar de que hubo demoras en la finalización, nunca hubo inconvenientes en ningún sentido. Es el máximo orgullo de la gente pero más de la dirigencia que de esa forma dejó en claro su preferencia, haciendo caso al clamor popular que no siente al Mario Kempes como hogar propio.
Ese lema de haber hecho parte a los socios e hinchas sirvió como incentivo además de incitar al sentido de pertenencia, más allá que en los números hubo ajustes y otros aportes extraordinarios como la venta del defensor Cristian “Cuti” Romero al Genoa de Italia (poco más de un millón y medio de euros por el 80 por ciento del pase) y resta culminar otros detalles detrás de la platea baja. Dicho sea de paso, en materia de homenajes, le llegó el turno a Juan Carlos “Milonguita” Heredia, cuyo nombre ahora bautiza a la platea principal del “Gigante”.
En esa sintonía se dieron los alcances institucionales de Belgrano, no solo con Franceschi como presidente. El paso adelante fue la escrituración del predio de Villa Esquiú, después de que algunos sectores opositores instigaban con que esos terrenos fueran propiedad de Pérez y no de la entidad. Fin del misterio.

Ciudad deportiva, el anhelo
Más allá de los planes a futuro de un museo histórico de Belgrano y los deseos de una sede social debajo de la tribuna con más comodidades para todos los socios, hay un sueño que persigue Franceschi, que lo mantiene en vilo: la ciudad deportiva.
Así como en su momento el presidente de Talleres Andrés Fassi anunció la intención de crear “Mundo Talleres” con inversores y empresarios participantes del negocio, en Alberdi tienen en mente un desafío similar. Hasta ahora Talleres no pudo darle punto de partida ya que no encuentra zona ni lugar para desarrollarlo; mientras busca permisos municipales también orientó su mira en otros predios.
Belgrano ya lo tiene. El de Villa Esquiú cuenta con el espacio suficiente como para llevarlo a cabo. “La pensión y el hotel de concentración en el predio nos permiten decir que soñamos con la ciudad deportiva. Más allá que hoy no se pueda ejecutar en lo inmediato, tenemos la obligación de tener todo visto, estudiado y con los planos realizados para llevarlo adelante en cuanto se pueda”, comentó en Mundo D.

Buscando recursos
Lógicamente que ante un proyecto faraónico de semejante envergadura, son necesarios los mecanismos de financiamiento que puedan solventarlo, sin necesidad de tocar tanto el bolsillo del socio. Más allá de que Belgrano aplicará en dos turnos el recurso del “Día del club” (por razones excepcionales, todos los hinchas y socios pagan entrada) en el partido del sábado ante Newell’s (30 mil espectadores a casi 250 pesos arroja como resultado 750 mil pesos, en el mejor de los casos), sigue buscando opciones en cuanto a recursos. Las ventas de Renzo Saravia a Racing Club y de Fernando Márquez al fútbol de Indonesia fueron algo de alivio.
Por eso la creación de las dos tiendas de indumentaria oficial. Según las estimaciones de la dirigencia, entre ambas la facturación superaría los 30 millones de pesos anuales. Pero ojo, la rentabilidad final sería la mitad, cifra tampoco para nada despreciable como para empezar a invertir.
Afortunadamente Belgrano no cuenta en su plantel con contratos en dólares por lo que la estampida de la divisa no afectó sus cuentas. Una situación patrimonial que apunta a expandirse y cuentas ordenadas. El único obstáculo es el aspecto deportivo, con el equipo pendulando entre el descenso y la salvación a duras penas. No es un detalle menor pero al menos fuera del campo de juego, el panorama luce con buen diagnóstico.



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